El futuro distópico

El futuro distópico

Publicado por el Apr 18, 2016

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¿Cómo será el futuro de la humanidad? Esta es una pregunta que muchos se pueden hacer o simplemente ni se la plantean y viven el presente sin necesidad de acudir al futuro ni al pasado para encontrar posibles respuestas a su vida o la de los demás, pero ¿y si ese futuro es ahora? Un futuro en donde existe un mundo en el que no hay libertad para el individuo porque está manejado y gobernado por una sola persona que controla la sociedad y esta a su vez lo venera como a un dios.

¿Crees que el futuro se puede cambiar? ¿Crees en los viajes en el tiempo? ¿Crees que el hombre es capaz de cambiar su propio destino? Si es así, “El futuro sin nubes” (Dibbuks) es el cómic que debes leer sin falta. Una historia escrita por Fabien Vehlmann (guionista también de Spirou, tuve la ocasión de entrevistarle para este blog) en una sola noche, eso no quita que el relato sea ameno, intrigante, inteligente y crítico con una sociedad a la que pertenece el ingeniero Nolan Ska. El protagonista es un hombre maduro que se preocupa por los demás y ve la injusticia que se ha creado en un mundo en el que vive y está dispuesto a cambiarlo, para conseguir un futuro mejor a través de modificar el pasado mediante la máquina del tiempo que ha creado. Un futuro que no le gusta, en el que la empresa TechnoLab se ha hecho con el control de todo, casi también con el control del ser humano. Y por ello viaja desde el futuro para cambiar su sino y el de los demás.

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La obra fue originalmente publicada en 2001, Vehlmann escribía entonces uno de sus primeros trabajos, probando la metaficción. Nolan Ska intenta cambiar el mundo escribiendo unos relatos para un joven que tenia un futuro muy ligado con TechnoLab, y cada uno de esos relatos que escribe son capítulos del álbum. Esta técnica narrativa me ha parecido muy original al impregnar a la historia de un dinamismo enriquecedor que hace que el lector no pierda la esencia del relato. Ciencia ficción y literatura se dan la mano en esta obra en la que nos encontramos en un futuro de un mundo distópico.

El mundo distópico en la literatura ha sido un recurso muy utilizado y suele ser sinóninmo de éxito, siempre y cuando sea elaborado con criterio y rigor. Un mundo en donde el conocimiento de los individuos puede ser mediante espionaje o por medio de un control tan riguroso que el Estado lo controla mediante el sistema. Los espías son predominantes, las telepantallas (Big Brother), a las que Vehlmann les hace un guiño, dan los comunicados y además transmiten hasta el más mínimo detalle de aquellos a los que se dirigen. En ese mundo hay un control total de la población.

Me viene a la mente la novela de Un mundo feliz de Aldous Huxley, publicado en 1932, que describe un mundo de castas en función de la genética y trata el tema de la eugenesia en profundidad. Así trata temas como la manipulación de embriones para crear una sociedad conformista. En la obra de Vehlmann, la sociedad está aparentemente dominada por la ciencia que garantiza la estabilidad eliminando el conflicto y ofreciendo un bienestar absoluto gracias a la manipulación psíquica de sus habitantes.

La fuerza del guión de Vehlmann está acompañada por los dibujos de Bruno Gazzotti y Ralph Meyer. De marcada influencia franco-belga, el dibujo expresa una realidad de colores frios sin descuidar el detalle que hacen que la historia sea creible dentro del mundo diégetico creado por Vehlmann.

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Bruno Gazzotti (1970) belga de origen italiano. No es la primera vez que trabaja con Vehlmann ya que también ilustra la exitosa saga Solos, además de recibir la más que conocida influencia de la revista Spirou es contratado por los estudios Tome et Janry donde colaborará sobre los tomos del Pequeño Spirou. Desde muy pequeño, lee las revistas y las obras del cómic clásico franco-belga y emprende una carrera de Bellas Artes que no acabará.

A los veinte años, Ralph Meyer (1971, París) se fue a Bélgica a estudiar ilustración e historieta en Liège. El descubrimiento de la obra de Giraud/Moebius tendría una influencia considerable en su trabajo. Tras algunos trabajos de batalla conocería al guionista Tome, que le propuso realizar una historieta especialmente negra, dando pie a que un año más tarde apareciera el primer volumen de la trilogía Balada asesina.

Si quieres pasar un buen rato y evadirte de la realidad actual que nos rodea, sumérgete en “Un futuro sin nubes”, y viaja a otra realidad para intentar hacerla mejor, estoy seguro que no defraudará ya que será un gran éxito.

“Un futuro sin nubes” // Dibbuks // Fabien Vehlmann. Dujantes: Bruno Gazzotti y Ralph Meyer // 16 euros // 2016.

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