Entrevista a Enric Jardí, diseñador

Entrevista a Enric Jardí, diseñador

Publicado por el Apr 6, 2016

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“Nunca hemos tenido tanto dominio expresivo sobre la letra como hoy.”

Actualmente vivimos rodeados de grandísimos impactos visuales. Estamos en continuo contacto con mensajes que nos llegan a través de los medios de comunicación de masas y en los últimos años se le ha  añadido un compañero que ha hecho que estos mensajes sean aún más directos, las redes sociales. Para organizar y dar forma a todos esos mensajes, necesitamos la figura individualizada del diseñador. Una figura que hace de transmisor de ideas y que llega a reflejar la cultura social de un momento o una época determinada. Enric Jardí (Barcelona, 1964), director de arte, diseñador y tipógrafo, es una de esas figuras destacables en el diseño gráfico actual de nuestro país. Estudió diseño en una época donde no se enseñaba específicamente. Es un estudioso y formador del diseño, además de gran especialista en la tipografía. Su trabajo se ha centrado principalmente en el diseño de revistas, portadas de libros e imagen corporativa. Ha desarrollado diversos proyectos editoriales como el rediseño del periódico Chicago Reader o el Boston Phoenix, las ya más que reconocidas cubiertas bicolor para la editorial Libros del Asteroide, la imagen del sello literario Emecé en España, la imagen para la editorial Columna, así como ilustraciones para prensa como La Vanguardia, Público y The New York Times.

Además ha escrito textos y libros como “Veintidós consejos sobre tipografía (que algunos diseñadores jamás revelarán) y veintidós cosas que nunca debes hacer con las letras (que algunos tipógrafos nunca te dirán)” o “Pensar con imágenes”. En 2009 recibió el Premio Nacional de Cultura en el apartado de Diseño que otorga la Generalitat de Catalunya. Actualmente compagina los encargos profesionales con el de profesor del Máster en Dirección de Arte en Publicidad de la Universitat Ramon Llull de Barcelona.

¿Qué es lo que le llevó a cursar estudios de diseño gráfico?
Sabía que me gustaba el diseño gráfico antes de saber que se llamaba así. Y descubrir que eso era un oficio y que se podía estudiar una carrera fue una suerte.

¿Qué es el diseño para Enric Jardí? ¿y el diseñador gráfico, quién es y en qué consiste? ¿Qué requisitos considera necesarios para ser un buen diseñador?
Diseño gráfico es planificar, crear, dirigir y crear mensajes en dos dimensiones. A veces partes de cero y a veces incorporas el trabajo de otras personas como fotógrafos, ilustradores, fotógrafos… Un diseñador debe entender el problema, buscar las referencias, informarse del entorno, ver las posibilidades económicas y de plazos del encargo, saber con quien se puede colaborar y saber como se puede ejecutar.

Ha trabajado en diversos Estudios de diseño y ha creado su propio Estudio en varias ocasiones ¿Qué le han aportado a su carrera? ¿Qué diseñadores o personas han podido marcar su trayectoria profesional?
Es importante aprender de todos y yo he tenido la suerte de trabajar con profesionales de los que recuerdo muchas cosas. También de aquellos que tienen una visión o unas habilidades distintas a las mías. Si tienes un jefe tacaño (que no lo he tenido), aprende como piensa un tacaño. Por lo que puedo decir que, en mayor o menor grado, he aprendido de todo el mundo.

¿Desde que comenzó en los años ochenta, cómo ha evolucionado el diseño gráfico hasta hoy?
Sí, han cambiado sobre todo los medios de producción y éstos han cambiado los objetos y la forma de los mensajes. Yo soy de la generación que pilló de lleno el paso al ordenador de sobremesa y la conexión a internet, dos cambios históricos comparables a la invención de la imprenta. En un plano más concreto, la composición de texto, por ejemplo, pasó de manos de unos profesionales especializaos a los diseñadores, con todos los errores y ventajas. Nunca hemos tenido tanto dominio expresivo sobre la letra como hoy.

La profesión de diseñador gráfico, término que acuñó William Addison Dwiggins en 1922, tiene una tradición histórica de siglos de antigüedad. ¿Se valora realmente al que ejerce esta profesión? ¿Cualquiera que tenga acceso a un ordenador es ya un diseñador?
La profesión de diseño gráfico no es tan antigua. El predecesor del diseñador gráfico es el “dibujante de imprenta” que no tenía la libertad ni la responsabilidad de un diseñador habitual. A menudo esa tarea recaía en un aprendiz o en alguien a quien no se le valoraba mucho el trabajo. El cambio tecnológico y la creciente importancia de la imagen en la sociedad de consumo en el siglo XX llevó a la consolidación de este oficio separado de las empresas de artes gráficas, no existe un momento fundacional. La mayoría de diseñadores actuales son conocedores de el nombre que acuñó Dwiggins. La profesión se va valorando a medida que es autónoma y necesaria, aunque siempre se la considera en mayor o menor medida una “arte aplicada”, una definición muy decimonónica. Y cualquiera que diseñe, sí, es un diseñador. Con ordenador o sin él. De la misma manera que cualquiera que cure es un médico. Otra cosa es que se le reconozca, que sea legal, que esté colegiado, que sea legal, que tenga título, que se le pague, etc.

¿A través del diseño gráfico se puede expresar el espíritu de una época determinada? ¿Que aporta a la sociedad y a la cultura?
El diseño, como las demás manifestaciones plásticas, expresa el zeitgeist. El diseño, entre otras cosas, está en el corazón mismo de la máquina que mueve el consumo y utiliza el tipo de leguaje que toca a cada momento. Es parte, pues, de nuestra cultura y en el encontramos creados y recreados muchos de los mensajes y de las maneras de contar: las esperanzas, las ilusiones, los miedos, los privilegios, las vanidades, las pasiones, la erótica, etc.

 

“Un diseñador debe entender el problema, buscar las referencias, informarse del entorno, ver las posibilidades económicas y de plazos del encargo, saber con quien se puede colaborar y saber como se puede ejecutar.”

 

¿La “libertad creativa” debe ser una condición sine qua non para el diseñador?
Sí, pero a veces el diseñador cumple también un papel de intérprete o de formalizador de algunas ideas. No es necesariamente un creador que necesita libertad absoluta. Es también un plasmador de cosas que han hecho otros. No tiene por qué dejar huella necesariamente.

En las últimas décadas al incluir la informática en el proceso creativo el campo del diseñador es mucho más amplio, abarcando diversas disciplinas como la integración del perfil para web y papel ¿cree que se puede perder efectividad y funcionalidad ante la desaparición de la especialización? ¿el diseñador debe abarcar cuanto más mejor?
Hay un dilema entre especializarse o abarcar un campo más amplio de conocimientos. Es difícil ser un experto en dirección de arte, diseño web, diseño editorial, tipografía. Seguramente, para triunfar como profesional, debes especializarte. Pero por otro lado es un poco empobrecedor personalmente.

El diseño gráfico actual se define en gran medida por la tecnología ¿Cree que se ha perdido toda vinculación con la artesanía del pasado?
En absoluto. La tecnología permite reutilizar lenguajes tradicionales y expresarse con una libertad como nunca. Hoy hay una idea que vincula el “trabajo manual” o la “serie limitada” con el “trabajo bien hecho” y eso es un espejismo. A cada cambio tecnológico brusco le surge su reacción. Ya pasó con las Arts & Crafts de William Morris. Con la revolución industrial en marcha cuatro burgueses con mala conciencia se pusieron a hacer telas y libros a la manera renacentista. Es bonito un rato pero reaccionario, paralizante y moralista. Es un efecto del miedo al cambio.

Cuando afronta un nuevo trabajo ¿cómo es su proceso creativo?
Depende de cada caso, pero en líneas generales hay unos cuantos pasos que uno no debería saltarse: conocer quién te hace el encargo y cómo es su sector, intentar saber qué necesita más allá de lo que te pide, conocer al destinatario de lo que vas a hacer y saber qué medios y de cuanto tiempo dispones.

¿Qué hace cuando el cliente dice sencillamente “no me gusta”? ¿Teme algún tipo de cliente?
Hay que trabajar de manera que la aprobación del cliente no dependa de su gusto personal. Hay que pactar con él exactamente los requisitos del proyecto y presentar un proyecto que cumpla lo pactado. Es normal que aun así el proyecto no le guste. En ese caso hay que ver hasta que punto no se ha hecho lo pactado. El cliente que más miedo me da es el que de entrada te pide varias opciones. Ese no quiere un diseño, quiere diseñar él.

¿A quién o a qué rediseñaría su imagen actualmente?
Ahora estoy rediseñando un periódico local. Por lo que parece, un tipo de medio que aguanta bien la crisis de la prensa. Y me gusta porque no es un mero soporte publicitario si no un medio muy conectado con su territorio.

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¿Qué no soporta ver en un diseño o en una tipografía?
Una mayúscula innecesaria. “Pensado para TI”.

¿Cómo debe ser un mensaje, una imagen o un diseño para que sea fascinante y perdure en el tiempo?
Es difícil preveer cosas así. Logos como el de Pirelli, con esa inolvidable “P” que cubre toda la palabra, hoy sería imposible que ningún diseñador la propusiese ni ningún cliente la aceptase. Por lo que más que dar con la fórmula mágica, será suficiente con cumplir unas cuantas de sentido común: que sea inteligible (vamos, que el logo se lea), que sea original y con personalidad y que sea bonito. Un poco inconcreto, lo sé.

¿Cree que mediante el diseño podemos despertar cosas invisibles como emociones, sensaciones y sentimientos?
Sí, seguro. El diseño gráfico cumple en parte la función que ha tenido en algunos momentos de la historia el arte. Refleja el mundo con intención didáctica, con intención expresiva, para vender, para convencer, para marcar terreno.

Hablemos un poco de diseño editorial, John Updike dijo que, “una buena cubierta debe ser recesiva en su representación, dirigiendo el paso hacia el interior del libro (…) para este fin, la seducción es la táctica más exitosa”. ¿Qué mensaje gráfico debe tener la cubierta para que atrape y no pase por indiferente?
No sé que significa recesivo. Si lo que quiso decir Updike es que la cubierta debe ayudar a explicar y vender el libro, creo que todo el mundo está de acuerdo. Los ingredientes o la manera de una cubierta de éxito no sé cuales son. Puedo decir lo que no funciona: equivocarse de tono, que no se lea, que sea desagradable, que sea poco visible, etc.

¿La portada de un libro puede llegar a condicionar la imagen que el lector puede crear en su mente una vez esté leyendo la obra?
Sí, y en eso el editor, el director de arte o el diseñador tienen una responsabilidad. No siempre saben lo que tienen entre manos y eso es un problema. Hablo como lector.

Ahora mismo en España han surgido muchos editores independientes que apuestan por colecciones cuidadas en el diseño y de calidad, ¿cómo valora este momento editorial?
Es un momento de miedo. No sé si es cuidado o es conservadurismo. Hay un estilo clásico, versión “hipster”, que tal vez estemos confundiendo con el “trabajo bien hecho” del que hablábamos antes. ¿Son mejores estos libros que los de antes? ¿O nos  lo parece porque son un poco retro?

 

 “El diseño gráfico refleja el mundo con intención didáctica, con intención expresiva, para vender, para convencer, para marcar terreno.”

 

¿Cree que el libro tal cómo lo conocemos actualmente desaparecerá? ¿Las revistas y periódicos en papel, también desparecerán?
Ya se han dicho tantas cosas sobre este tema que no me atrevo siquiera a dar mi opinión. Y ya llevamos una buena temporada especulando. Tal vez sea esclarecedor leer un artículo de The Economist que mostraba una gráfica del consumo de papel impreso en medios donde se veía reflejado el espectacular crecimiento en los últimos años. Lo que pasa es que este crecimiento se daba en India, China, Brasil… Creo que estamos hablando de una crisis de nuestros modelo, no de los medios en sí.

¿Qué debe tener el diseño de una revista o un periódico para que funcione?
Claridad, jerarquía y belleza.

¿Cómo se afronta el rediseño de una publicación?
En primer lugar hay que ver hacia dónde se quiere ir: qué tipo de orientación de contenido y estilística se pretende. Hay que ver qué entra y que sale —secciones, etc.— y qué más se quiere cambiar. Después hay que considerar cada una de las partes en detalle de la página, titulares, destacados, etc., ver si tienen la longitud deseada y también qué sobra o qué se quiere incorporar. Hay que analizar con que recursos gráficos se va a contar (un error muy común, por ejemplo, es otorgar mucho espacio la fotografía cuando no se va a poder tener buenas fotos). A partir de aquí se elabora una o más de una propuestas estilísticas con contenidos reales para ir abarcando todas las secciones. En ese punto, una vez aprobada la dirección gráfica que se quiere tomar hay que diseñar todas y cada una de las partes de la publicación con la idea en mente sobre la manera como se producirá en el posterior día a día. Con un número cero hecho, atendiendo de las posibilidades del medio y del encargo, entonces se hacen plantillas, bibliotecas de elementos y un seguimiento de los primeros números con el nuevo diseño.

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Al realizar un proyecto nuevo ¿Cómo y por qué elegimos una tipografía? ¿Qué nos cuentan las tipografías?
Miramos que la letra se lea bien y que sea la adecuada para el tamaño y la extensión a la que la vamos a usar. No es lo mismo una letra para titulares que una letra para el cuerpo de texto. A parte de estos factores, las letras pertenecen a autores y a momentos y sí, tienen un estilo y nos cuentan cosas: letras dinámicas, letra clásicas, letras historicistas, letras categóricas, letras simpáticas… O sea que también las utilizamos con estas intenciones.

¿Qué opina de las publicaciones digitales? ¿Están cambiando la forma en que nos enfrentamos a la lectura?
Sí, la experiencia de lectura es diferente. Por ejemplo, en un libro digital, aunque hay signos para marcar en qué punto te encuentras, no tienes una sensación real de relación con el objeto. De echo no hay objeto. Es distinto, sencillamente.

En los noventa formó con Joan Barjau, Laura Meseguer y José Manuel Urós la fundición de tipos Type-Ø-Tones. ¿Cómo surgió? ¿Qué valor añadido aporta al diseño tipográfico?
Era un proyecto de aficionados que ha ido profesionalizándose con el paso de los años, especialmente con el trabajo de José Manuel Urós y Laura Meseguer que son los que han continuado con el proyecto. Pero no sólo hemos estado estas personas, hay muchas otras y cada una ha dado su punto de vista.

Usted transmite sus conocimientos a los jóvenes que se están formando ¿qué valor e importancia tiene la formación en un diseñador gráfico? ¿Cree que en España se da el valor necesario para la formación de diseñadores?
La formación es siempre deficitaria, pero creo que eso pasa en todos los campos. El diseño gráfico, como hemos visto antes, es una disciplina relativamente joven y todavía no tiene una academia ni un corpus de conocimientos suficientemente amplios. Pero se va construyendo, hay muy buenas escuelas.

¿Qué consejo daría a un joven que quiere  iniciarse en el mundo del diseño gráfico?
Que lo pruebe todo y que no escoja todavía. Y que no tenga miedo a equivocarse.  Los jóvenes tienden poco a experimentar y mucho a demostrar.

Para terminar, ¿qué libro o libros recomendaría a todo diseñador?
“Cartas a Theo” de Vincent Van Gogh.

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