Entrevista a Paco Roca, ilustrador

Entrevista a Paco Roca, ilustrador

Publicado por el mar 30, 2016

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“Un ilustrador debe saber observar y saber comunicar de una forma interesante por medio de las imágenes”.

Paco Roca (Valencia, 1969) es uno de los ilustradores actuales de referencia en nuestro país. A través de un dibujo con una línea clara y detallista, nos hace llegar historias con un fondo dramático, en su mayoría de carácter costumbrista que cuando te expones a ellas generan una sensación de cercanía y buen hacer en cada una de sus obras. Dibujante y contador de historias, sus obras han sido premiadas en numerosas ocasiones. Conocido por una amplia trayectoria, saltó a la fama por novelas gráficas como “Arrugas” y “El invierno del dibujante”, así como de la serie de historietas de humor autobiográficas “Memorias de un hombre en pijama”. Con Arrugas cosechó en España un gran éxito de crítica y público (más de 45.000 ejemplares vendidos), ganando el Premio Nacional de Cómic. Una historia que gira en torno a la amistad entre dos hombres de edad avanzada, uno de ellos en las primeras etapas de la enfermedad de Alzheimer, acabó siendo llevada al cine de animación de la mano de Ignacio Ferreras

con la que ganaron el Goya al Mejor Guión Adaptado en 2012. Entre sus últimas obras están “Los surcos del azar” en donde cuenta el exilio español al final de la Guerra Civil. En especial el de aquellos republicanos que formaron La Nueve, que lucharon con todas sus fuerzas contra el fascismo en Europa y que liberarían París de los alemanes. Y ya actualmente con “La casa” una obra intimista en torno a la figura del padre desaparecido. Paco Roca demuestra con su trabajo y sus historias situarse como un autor y dibujante de primer nivel a seguir.

Comenta que se considera uno de esos privilegiados que ha conseguido vivir de su sueño infantil. ¿Cómo y cuando empezó a materializarse este sueño?Es difícil decir un momento. Primero se hizo realidad ese sueño de vivir de dibujar cuando con diecisiete año entré a trabajar en una agencia de publicidad como ilustrador. Pero realmente, sólo después de publicar Arrugas pude vivir de dibujar cómics.

¿Cómo es el estudio de Paco Roca?
Desde hace unos años trabajo en mi casa. Tengo un estudio separado del resto de la casa, con cristaleras que dan a una terraza llena de plantas. Es un sitio tranquilo y soleado.

¿Qué es para usted la ilustración? ¿Cómo definiría el cómic?
La ilustración no existe si no hay un encargo o una premisa inicial. En ese sentido me gusta por el reto que supone siempre ilustrar un concepto o un texto dado. Me permite experimentar gráficamente, más libremente de lo que en general me permite el cómic.
Para mí el cómic es lo que más me llena creativamente. Los proyectos nacen de una necesidad personal de reflexionar sobre un tema que a mí me resulta interesante.
Si bien una ilustración soy capaz de hacerla aunque la premisa inicial no me apasione, un cómic me cuesta muchísimo hacerlo si no es algo personal lo que estoy contando.

¿En dónde podemos encontrar la belleza de una ilustración? ¿Qué hace grande a una ilustración en particular?
Depende qué tipo de ilustración sea, pero para mí debe transmitir un concepto y hacerlo de una forma interesante. Y también debes serlo su ejecución gráfica.

Tiene un estilo muy diferenciador, con una iconografía visual realista en la que cuida la apariencia de cada ilustración con muchos detalles, reflejando la complejidad del mundo físico ¿Cómo llegó a el?
Imagino que he llegado ahí por medio de la unión de varios caminos: el del cómic, la ilustración publicitaria y el gusto por la ilustración retro y conceptual.

¿Se arrepiente de haber hecho alguna ilustración que se ha publicado?
De muchísimas. Posiblemente de más que de las que estoy orgulloso. Casi siempre me arrepiento de la parte gráfica, y esto me ocurre también con los cómics. Conceptualmente me parecen más acertadas.

¿Cuáles son sus ilustradores de referencia y que pueden llegar a inspirarle?
Los hay de todo tipo, clásicos como Leyendecker o Pyle, ilustradores más gráficos de los 50 y 60, narradores como Gorey, Masereel, ilustradores diseñadores como Saul Bass…

¿Qué requisitos considera necesarios para ser un buen ilustrador?
Saber observar, saber comunicar de una forma interesante por medio de las imágenes.

¿Qué herramientas de trabajo utiliza para componer sus ilustraciones?
Dibujo a mano y luego entinto con pincel o rotulador o bolígrafo… El color lo aplico siempre digitalmente. En cierta forma durante todo el proceso mezclo el trabajo a mano con el digital: dibujo a mano, escaneo, retoco, monto… Imprimo y entinto encima. Escaneo de nuevo y coloreo.

Viene del mundo de la publicidad y realiza ocasionalmente encargos publicitarios. ¿Sigue al pie de la letra el encargo que le han hecho? o ¿va buscando transmitir algo en concreto dejando su impronta personal? ¿Le ha influenciado trabajar en publicidad?
Mi forma de afrontar un encargo publicitario es ahora diferente a lo que lo era antes. Cuando vivía de la publicidad trabajaba como ilustrador “anónimo”, en ese sentido tenía menos libertad creativa, me centraba mucho más al encargo. Ahora no es que no me ciña tanto al encargo, sino que el encargo es más libre, menos estricto. En ese sentido es mucho más cómodo trabajar así, pero sí me exijo más en el sentido creativo. Intento darle una vuelta más al concepto o a la resolución gráfica.
En cuanto a cómo ha influido la publicidad en mi trabajo, yo creo que mucho. Mi forma de afrontar una ilustración o un cómic es muy similar a cuando trabajaba en publicidad. La forma de desarrollar las ideas, de buscar la mejor opción… Trabajar con ganas o sin ellas, con ideas o sin ellas.

 

“El arte es búsqueda, experimentación… Es arriesgar, innovar. Hay encargos que se resuelven con artesanía y encargos que se resuelven con arte”.

“Buenas ideas no se tienen todos los días, por eso es necesario tener oficio”.

 

¿Qué hace cuando el cliente dice sencillamente “no me gusta”?
Siempre te molestas. Lo fácil es pensar que el cliente está equivocado (a veces sucede) y que tu trabajo es perfecto (casi nunca sucede). Quizá lo difícil es volver al ataque con ilusión. Lo que hago es volver al origen y ser autocrítico. Probar otro camino que me motive igualmente.

Cuando abre un libro o lee un periódico ¿Qué no soporta ver en una ilustración?
Que sea demasiado evidente. Me gusta pensar que he descubierto el mensaje después de observarla unos momentos. O que aguante gráficamente un segundo vistazo.

¿Ilustrar es un arte? ¿qué parte tiene de arte y, qué parte tiene de encargo profesional?
No creo que el que un trabajo sea un encargo aparte el resultado de lo que podríamos considerar arte. Obras maestras de la pintura, de la música o del cine surgen de encargos. El arte es búsqueda, experimentación… Es arriesgar, innovar. Hay encargos que se resuelven con artesanía y encargos que se resuelven con arte.

¿Cuál diría que es su mayor habilidad cuando dibuja o piensa un guión, y cómo las ha ido perfeccionando a través de los años?
No sabría qué decirte. Puedo decir lo que me gustaría conseguir, y es empatizar con los lectores. Conseguir transmitir lo que sienten o piensan las personas en diferentes circunstancias. Comprender y ser capaz de contar todas las emociones humanas. Para conseguirlo es importante observar e intentar no prejuzgar. En cierta forma siempre debes estar trabajando. Escuchas las conversaciones en el metro, observas como se comporta la gente, que hace feliz o infeliz a una persona que acabas de conocer… En mi caso hago ejercicios mentales mientras camino o viajo, pienso en cómo se contarían diferentes acontecimientos que has presenciado.Y por supuesto aprender de otra gente que consigue comunicar eficazmente. Conceptualmente me parecen más acertadas.

¿Qué parte de creatividad y de experiencia necesita un ilustrador para saber que el dibujo que va a publicar interesará o gustará al editor y posteriormente al lector?
La creatividad es muy importante, es la semilla de la que crecerá el trabajo. Pero una parte más importante aún es el oficio. Con la experiencia llegas a aprender cómo trabajar más eficazmente. Buenas ideas no se tienen todos los días, por eso es necesario tener oficio.

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Cuando empieza un proyecto nuevo ¿cómo afronta su día a día a la hora de ilustrar? ¿Cuál es su proceso creativo?
Lo primero es entender bien el encargo. Después suelo escribir lo que se me pide, anoto palabras relacionadas con el encargo, sinónimos… escribo posibles caminos. Defino lo que quiero hacer, el concepto. Paso a otro trabajo que esté en una fase menos creativa o aprovecho cualquier trayecto que tenga que hacer para pensar en imágenes. Después hago bocetos, siempre a tamaño pequeño. Cuando dudo o estoy perdido vuelvo a lo escrito y compruebo si me he ido del camino marcado. Envío un par de bocetos cuando ya estoy convencido. Paso a otra cosa hasta que el cliente contesta. Una vez aprobado retomo el trabajo. Si es una ilustración “normal”, puede llevarme un día o dos de trabajo.

¿Ilustrar un texto, es buscar otra forma de comunicar o de complementar?
Depende cómo quiera enfocarlo el ilustrador. Hay ilustraciones descriptivas, como las de G. Doré que son impresionantes, pero a mí me gustan más las ilustraciones que complementan el texto, que exploran otros matices menos evidentes. Es un ilustrador en el que predomina el color, que no utiliza el blanco y negro en sus obras ¿Por qué? Quizá esa sea una influencia de la publicidad. Me gusta mucho el blanco y negro, pero para ello necesitas tener un gran dominio de la composición y de la línea. Y a mí me cuesta mucho, no me atrevo. Por otro lado, casi siempre que tengo una imagen en la cabeza es con color. Es un ambiente, una sensación de luz…

¿Somos buenos los españoles en ilustración y diseño?
Sin duda. En España hubo una gran industria que favorecía que surgiesen grandes ilustradores y diseñadores. Hoy en día el mercado está en crisis. Los diseñadores ya no tienen tanto trabajo como antes ni pueden cobrar lo que cobraban. Lo mismo ocurre con los ilustradores, que además tienen que sufrir la falta de encargos porque cada vez se usa menos la ilustración en la publicidad.

 

“El dibujo es una representación de la realidad y como tal va directa a nuestros sentimientos, despiertan lo que asociamos a ese “concepto”.

 

¿Qué opina del diseño editorial en España? ¿Ve que las editoriales cuidan el diseño a la hora de elaborar sus catálogos?
Para mí es uno de los sectores más interesantes. En la actualidad hay muchas pequeñas editoriales que hacen maravillas editoriales, muy cuidadas. Como lector es un momento estupendo, hay tantas cosas interesantes que comprar. El problema es que suelen ser tiradas muy pequeñas por lo que no pueden pagar como es debido a sus autores.

¿Cómo está viviendo estos años de crisis que están afectando tanto al país y sobre todo al sector editorial?
Todo el mundo anda un poco perdido. Todos lo pasamos mal y reducimos gastos, con lo que todo se vende menos. A esto se une que ya de por sí en España se lee menos que en otros países y que el tema digital es ya el presente, pero es difícil sacarle un beneficio equiparable a las ediciones en papel. Hablemos del último proyecto que ha realizado “La casa”, editado por Astiberri. ¿De donde salió la idea? De un momento personal que para mí fue importante. Casi al mismo tiempo que fui padre perdí a mi padre. Quise hacer esta historia para ordenar mis sentimientos.

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Cuéntenos el proceso de elaboración del trabajo, desde la aparición de esa primera idea o propósito pasando por la forma y la estructura hasta llegar a la finalización.
En este caso la idea viene de una vivencia. Muchas veces todo surge a partir de una imagen de un momento. Quizá la primera imagen que tuve de esta historia fue un día que estaba con mi padre en el hospital. Ya era una rutina el ir a la revisión mensual y cada vez él estaba peor. Allí aburrido pensé en cómo se podría contar esa historia del paso de los meses en una sala de espera. Eso se quedo en mi mente, pero simplemente como un ejercicio narrativo para pasar el rato. Cuando mi padre murió es cuando decidí contar esta historia. Pensé cómo contarla, si sería ficción o autobiográfica… Qué tono debía tener…
Nunca dibujo nada hasta no tener el guión. Así que lo primero que me hago son esquemas de la historia y escribo borradores del guión. Al mismo tiempo me documento. En este caso la documentación la tenía dentro de mí, pero necesitaba sacar fuera recuerdos y sentimientos. Así que vi fotos familiares y regresé a la casa familiar que había estado abandonada desde la muerte de mi padre. Allí estaba todo lo que quería contar. Entonces decidí que la casa sería la protagonista de esta historia. Allí acabé el guión y aboceté buena parte de la historia. Allí también, un año después, acabé de dibujar las páginas definitivas.
Toda acción que es trasladada por el dibujante al papel necesita de un cómplice silencioso, el lector ¿Qué le diría a ese cómplice para que abra el libro por la primera página? ¿Qué sensaciones o sentimientos busca transmitir cuando se sumerga en la lectura y en la observación de los dibujos?
Cada cómic se lee con un ritmo diferente. La casa debe leerse despacio, es una historia de sensaciones, de contemplar. Intentaba transmitir el paso del tiempo y la nostalgia. Los largos veranos de la infancia y esos momentos de felicidad sin preocupaciones.

¿Cree que mediante el dibujo podemos despertar cosas invisibles como emociones y todo tipo de sensaciones y sentimientos?
Creo que con el dibujo se consigue más que con cualquier otro medio. El dibujo es una representación de la realidad y como tal va directa a nuestros sentimientos, despiertan lo que asociamos a ese “concepto”.

Muchas obras se componen de la relación entre guionista e ilustrador, en sus obras usted son las dos figuras ¿qué supone para usted enfrentarse solo a los proyectos?
Dudar durante todo el proceso. Muchas veces echas de menos alguien con quien compartir esas dudas creativas. Pero por otro lado esa soledad creativa me gusta. Tú eres el único dueño de las leyes rigen ese universo que estás creando en la hoja en blanco.

Tiene ya una trayectoria amplia editorial como ilustrador y autor, ¿hay algún trabajo del que se sienta más orgulloso?
La verdad es que no miro demasiado para atrás. Una vez termino un trabajo casi que lo olvido. A todos mis trabajos les veo más defectos que virtudes, pero me siguen gustando los puntos de partida de todos ellos, tanto de las ilustraciones como de los cómics. Me gustaría poder retomarlos todos y rehacerlos. Y si lo hiciera, estoy seguro que dentro de unos años pensaría lo mismo de ellos al verlos.

También realiza trabajos para medios impresos ¿cómo es este proceso creativo cuando debe ilustrar estos textos?
Intento buscar una mirada diferente y poner el foco en otro lugar al que tendría el lector al leer el texto.

El arte digital y la aplicación de nuevas tecnologías tienen cada vez más importancia en el gremio. ¿Hacia dónde va esto? ¿Va a cambiar el mercado
Seguro. Yo empecé a trabajar a mediados de los ochenta, con un aerógrafo. El mundo digital eliminó en cierta forma la parte tediosa del trabajo del ilustrador y nos dio unas posibilidades creativas enormes. Ahora los cambios están más enfocados a cómo llega el trabajo a los lectores. Sin duda eso cambiará la forma de narrar un cómic o la forma de ilustrar. El soporte siempre ha condicionado lo que se cuenta.

 ¿A la hora de leer tiene preferencia: papel o digital?
La prensa la leo en formato digital, pero los cómics y los libros sigo leyéndolos en papel.

¿Cree que el libro tal cómo lo conocemos actualmente desaparecerá?
Seguro que el libro dejará de ser en papel e impreso con tinta, pero pienso que durante muchas décadas más convivirá con los diferentes formatos que vayan surgiendo.

Está actualmente trabajando en un nuevo proyecto, dirigiendo “Andanzas de un hombre en pijama”, un largometraje de animación que se prevé que se estrene en 2017. ¿Cuéntenos también cómo es este proceso? ¿Cambia la forma de estructurar un guión para papel que para cine?
Por muy parecido que pueda parecer un cómic a una película de animación, en realidad se parece más a la lectura flexible y subjetiva de un libro. Una película no deja que el espectador se despiste ya que no puede volver para atrás o parar y reflexionar. Eso hace que todo deba estar más estructurado. Además, debes simplificar y limpiar mucho la historia para que todo encaje en la duración estándar de una película. Por no hablar del presupuesto. La única limitación que tiene un autor en un cómic es su talento. En el cine la limitación suele ser el dinero. Qué podemos hacer con el presupuesto que tenemos.

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