Memorias de un librero

Memorias de un librero

Publicado por el May 4, 2015

Compartir

Un librero es una persona que tiene como oficio vender libros, ese es su ‘Do ut des’ (doy para que me des). Todo el significado onirico que lo envuelve es muy bonito al estar siempre rodeado de libros, ver cómo entran y salen estos objetos de celulosa. Pero ser librero es algo más, como cuenta en sus “Memorias de un librero” (editado por Trama Editorial),  Héctor Yánover (1929-2003), el más famoso librero de Buenos Aires. Regentó la mítica Librería Norte, en avenida Las Heras de esta ciudad. Desde 1971 todos lo visitaban para escuchar sus consejos: críticos, novelistas, poetas, lectores novatos…; de él se decía que era una fuente única de referencias bibliográficas. También fue poeta y escritor. En los años sesenta grabó las voces de Borges, Cortázar, Neruda o García Márquez leyendo sus textos y los editó en discos. Yánover fue también director de Bibliotecas Municipales y de la Biblioteca Nacional de la República Argentina, de esta última entre 1994 y 1996.

Un librero, comenta Yánover, casi es un libro. La mercancía que vende se ha metido tanto en su vida que le es difícil separarlas. Un librero es un hombre que cuando descansa lee; cuando lee, lee catálogos de libros.

El oficio de librero se compone de poseer libros, libros que a su vez tienen páginas y estas tienen palabras. Todo ello forma parte del librero, es el librero y ¿cómo empezar a formar parte de esos libros? Pues leyendo o escribiendo y Yánover se pregunta ¿Cómo empezar a escribii un libro? La respuesta:

“Puse un papel en el rodillo de mi fusil y comencé esta guerra”.

Hay librerías de todo tipo, unas que parecen cementerios de palabras, que son nichos hasta el techo; hay librerías donde las palabras son gatos durmiendo en los sillones; hay librerías donde las palabras se avergüenzan y donde Shakespeare y Goethe si los encuentras están de espaldas para que no se les reconozcan; en algunas parece que los libros dialogan, que forman una peña literaria donde todos son bienvenidos; en otras al solo momento de entrar ya estás seguro de que nadie te va a interesar y miras con cara de aburrido. Hay librerías donde  los libros gritan ‘sálveme, sáqueme de aquí’. En otras ruegan ‘no me toquen que estoy muy bien aquí’. Alguna muy novelle vague con sillones que no sirven para sentarse y libros aparentemente carísimos que no sirven para leer; otras, donde entras rascándote y de donde saldrás lleno de pulgas (…). Entonces después de esta grandiosa clasificación de los tipos de librerías que en algún momento de nuestras vidas nos podemos encontrar, la pregunta sería ¿dónde está la diferencia? porque realmente todas venden lo mismo, que son los  libros, pués la diferencia está, como bien comenta Yánover, en los dueños. Detrás de cada librería hay un hombre responsable que da la cara, el librero.

La librería que sin el libro no es nada, ese libro, objeto mitificado, fetichizado, entronizado como un dios que llega a ser más importante que su creador, destruirlo es ya sinónimo de asesinato. Esto es algo a lo que se enfrentan los libreros, las devoluciones. Por peores que fuesen las palabras que lo componen, por trágico, mentecato, estúpido que sea, asesinato o genocidio si de golpe descubres que la mitad de la biblioteca sobra, y sobra porque nunca volverás a mirar esos libros, si no los has leído ya, no los leeras nunca. ¿Qué hacer entonces para desprenderse de ellos? ¿Se debría el librero desprender de esos libros? ¿Crear una nueva librería? Al fin y al cabo una librería es una fuente de conocimiento, una fuente de la cual debemos beber muy a menudo, para sobre todo que no se seque. Es una fuente que hay que alimentar de forma constante y que cuanto más la alimentemos más grande será esa fuente y ¿cómo alimentarla? comprando libros.

Las “Memorias” de Yánover es en definitiva un recorrido por la historia y las anécdotas de una figura que tiene más influencia en nuestras vidas de lo que pensamos. Anécdotas como:

-¿Me dá Antología?
-¿Antología de qué?
-¿Cómo hay muchas?

Un texto que está redactado de forma amena y concisa sobre una persona que nos influye, nos guía, nos aconseja, todo ello queda muy bien reflejado en lo que llega a representar un librero. Muy recomendable para conocer ese gran oficio que nos guste o no se está perdiendo en favor de internet y las grandes superficies.

Por tanto las librerías necesitan de muchos elogios como el de Yánover, por lo que representan en una sociedad, porque una sociedad sin libros y sin librerías es una sociedad que vive en la ignorancia, una ignorancia de la que algunos tienden a utilizar para su poder, por lo que hay que conseguir una sociedad más culta y justa y sobre todo con capacidad de análisis y reflexión.

… Yo no sé si los viejos que usan gorras oscuras convencen al Quijano
de que vuelva a sus hojas antes de abrir las puertas del negocio que cuidan,
pero sé que esa noche me bastó para amarle y ensayar el libro (…)
Y para un hombre vertebrado de años que son como humo,
ligado al devenir y a lo remoto,
anotador de las cuarenta y dos mil sílabas del Veda y
de las innumerables galaxias estelares,
¡qué mejor oficio que el libro!(…)

“Memorias de un librero” // Héctor Yánover // Trama editorial // 224 páginas // 22 euros

cubierta_Yanover_web

 

Compartir

ABC.es

Fahrenheit 451 © DIARIO ABC, S.L. 2015

Bienvenido al magnífico y excéntrico mundo del diseño gráfico, a la imaginación de la ilustración, a la puesta en escena de la fotografía, a la pincelada sutil del arte, a la grandiosidad de la arquitectura y todo ello relacionado y puesto en común en ese formato con obsolescencia programada, o no, que es el papel.Más sobre «Fahrenheit 451»

Categorías
¡Sígueme en twitter!

Más sobre «Fahrenheit 451»