Allá donde el mar devuelve a sus muertos

Allá donde el mar devuelve a sus muertos

Publicado por el Jan 17, 2018

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A veces el mar devuelve a sus muertos y estos, así lo merecieron de los vivos, construyen en esas costas sus ciudades, sus pueblos, sus excavadas casas solitarias. Centenares de necrópolis, millares de tumbas en todo el mundo,  han señalado los caminos del mar de los pueblos hispánicos.

Que en la nación más navegante de la historia se haya olvidado prácticamente el papel del océano en su propia identidad, debería atenuar la extrañeza de que cientos de viejos cementerios, muchos de ellos invulnerables -es cierto- a nuestra ignorancia, recuerden a nuestros marinos muertos por todo el mundo.

Los cementerios de marinos tienen algo en común con los campos de batalla y es que acogen la muerte violenta, la muerte casi siempre prematura. Contemplando esos cementerios, y tal vez porque nos es culturalmente indefinida, sorprende lo descuidada de la frontera de la muerte.

Muy corto resultará al lector este listado pero todas esas tumbas son parte de la historia del mar y de lo hispano.

1.- Las ciudades del hielo: Nombre de Jesús y Rey Don Felipe.

Felipe II encomendó al gran Sarmiento de Gamboa, sellar con un sistema de ciudades y fortalezas el estrecho de Magallanes a todas las demás naciones distinta de la española. Con ese fin, una enorme expedición de 23 buques partió de España. Tras casi tres años de dificultades en 1584 Gamboa consiguió fundar dos ciudades. Allí dejó artillería, soldados, monjes franciscanos y marinos con sus mujeres e hijos.

Exhumación de los restos de un enterramiento en Nombre de Jesús

Sin embargo las ciudades no tardaron en convertirse en necrópolis, pues el hambre y los elementos los diezmaron. “Regiones espantables” las describiría ´más tarde el mismo Sarmiento. Cuando en enero de 1587, apenas tres años más tarde, el pirata Thomas Cavendish accedió al estrecho encontró sólo veinte sobrevivientes, consiguiendo embarcar sólo a uno de ellos,  Tomé Hernández quien escapó más tarde de los ingleses en cuanto tuvo ocasión. Siempre gráfico, Cavendish expresa:

“los indios caían a menudo sobre ellos, hasta que sus bastimentos se volvieron tan escasos (las provisiones que habían traído de España estaban consumidas, y no tenían medio de renovarlas) que
murieron como perros en sus casas, y vestidos, y así los encontramos a nuestra llegada, hasta que finalmente el pueblo estuvo terriblemente inficionado por el hedor de los muertos;

Otro miembro de las tripulaciones que acompañaron a Sarmiento de Gamboa hasta el Estrecho de Magallanes

los que conservaron la vida se decidieron a enterrar las cosas que tenían allí en el pueblo, bien para
provisión o de equipo, y a abandonar el pueblo y seguir por la ribera del mar en busca de algún alimento”.

El yermo en verano donde se erigió la ciudad Nombre de Jesús

Los estudios sobre los restos humanos hallados revelan las dificultades de estas poblaciones, una estatura media de los varones entre 1,65 a 1,82, sin señales de escorbuto.

Merece reconocimiento y atención la investigación que llevan desarrollando en el sitio de Nombre de Jesús María Ximena Senatore y Mariana de Nigris.

2.- El viejo cementerio de los marinos españoles en el gran puerto de San Diego.

Si bien ya en 1769, Gaspar de Portolá había fundado un presidio con las bendiciones de Fray Junípero Serra, cuando las fragatas reales La Princesa y La Favorita en 1782, cartografiaban la bahía  al mando de  Augustín de Echeveria, algunas tradiciones sostiene que se sucedieron varias bajas que fueron enterradas en el denominado Punto de los Muertos. Una placa en inglés conmemora a aquellos marinos.

Placa conmemorativa a los marinos españoles fallecidos en San Diego

3- Los cementerios marinos de Irlanda

La primera declaración de la libertad irlandesa se escribió sobre robles cantábricos resquebrajados contra las rocas de las costas de Irlanda.

Los vestigios de las tripulaciones españolas de la Gran Armada salpican muchas localidades y leyendas irlandesas.

La Gran Armada

En el hermoso enclave de Valentia Island cuyo nombre acabó hispanizado, en su antiquísimo cementerio una lápida recuerda a nuestros marinos allí enterrados.

El antiguo cementerio de Valentia Island

Frente a las ruinas de Dunlace Castle reposan centenares de cuerpos de los tripulantes de la Girona naufragado frente a sus acantilados. Un equipo dirigido por Andrew Gault y Jean Clayton están localizando el punto exacto de su enterramiento.

Dunlace Castle frente al que se encuentran enterrados cientos de marinos españoles de la Gran Armada

El árbol de la Armada. Según los científicos el castaño frente a la Iglesia de San Patricio (Cairncastle, Condado de Antrim) es del siglo XVI. Un árbol atípico que según la leyenda local, brotó de semillas guardadas en el bolsillo de un marinero español de la Gran Armada, muerto en las costas de Irlanda del Norte. Las castañas eran un remedio tradicional hispánico contra el escorbuto. Sin lápida y sin nombre, no obstante un retoño brotó al lado de aquel marino para quedarse en ese remoto norte, a pesar del duro clima y los fuertes los vientos. Hoy, este gigante centinela del Sur, es uno de los árboles patrimonio de Irlanda.

El castaño, nacido de la semilla en un bolsillo, señala la tumba del marino español de la Gran Armada

En el horizonte del norte, fijos como estrellas caídas, constan en los mapas algunas referencias a tumbas de marineros españoles. También en Islandia, en un paisaje singular, el Spánska dys, alberga la tumba de un marino español, enterrado allí por la belleza de su paisaje, como tributo de piedad de los marinos de otra cultura.

4.-Pointe des Espagnols en Brest.

Del desembarco de 1594 de Tomás de Paredes y Juan del Águila ha quedado el nombre de una pequeña península en Brest, el primer intento de utilizar Brest para la conquista de Inglaterra, pauta que todos los que siguieron a esa fecha han emulado y la muerte a traición de 400 españoles por tropas inglesas, que simulando pedir tregua y violando las leyes de la guerra sorprendieron a la guarnición no respetando ni mujeres ni niños que se encontraban en el fuerte español.  Una lucha de 400 contra 6000 entre ingleses y franceses que merece al menos el respeto de la memoria. Sólo sobrevivieron 13 huidos o confundidos con los muertos. El resto descansa en aquel impresionante, por su belleza, promontorio bretón.

Pointe des Espagnols

5.- Costa Este de Estados Unidos.

Quizá sería pisar el límite de la certeza pero desde luego no sería una exageración afirmar que pocas localidades norteamericanas, suficientemente antiguas, carecen de un antiguo cementerio español.

La misma enormidad del tema de este artículo obliga a cierta arbitrariedad, y a prometer, con ánimo de cumplir, un trabajo más amplio sobre todo a los cementerios en territorios hispánicos.  Referirme entre muchos al antiguo cementerio frente al fuerte de San Agustín quizá sería obligatorio pero sería imperdonable no mencionar al menos uno de tantos de los que han motivado pequeñas leyendas locales en la costa este de los estados Unidos. En la hermosa Smuttynose Island reposan 14 marinos españoles. No fueron guerreros del mar sino marineros de un mercante naufragado en 1813 (¿de qué barco se trató: el Sagunto, el Concepción de Cádiz…?). Merecieron, sin embargo, de la escritora norteamericana Celia Thaxter, algunos de los versos de más sencilla y limpia emoción de la lengua inglesa:

Spanish women, over the far seas,
 Could I but show you where your dead repose!
Could I send tidings on this northern breeze
That strong and steady blows!
….
No mourners stood around their graves, 

No friends above them wept ;
A hasty prayer was uttered there, —
 Unknown, unknelled, they slept.

Smutynose island,

Hasta los cementerios también mueren, en Nueva York el cementerio sefardí se ha resistido durante muchas generaciones a desaparecer, cambiando su ubicación varias veces. Otros navegantes hispanos que preservaron sus valores propios y su identidad y que merecen hoy más que nunca toda nuestra atención y reconocimiento.

6- El Pacífico.

El viejo cementerio español en Son Tra en Vietnan. Además de algunos oficiales franceses y españoles, sobre todo ese cementerio alberga el descanso de cientos de soldados hispanofilipinos sacrificados absurdamente en un fin criminal por la política colonial europea, francesa más exactamente, y por supuesto olvidados completamente en un cementerio abandonado y sin una mera placa española.

Cementerio hispano-francés de Son Tra

Placa exclusivamente en francés de un cementerio esencialmente español

La Gruta de la Princesa en Makatea en Tuamotu (Polinesia Francesa). La leyenda habla de una princesa española muerta en un naufragio y enterrada por los habitantes de la isla en esa gruta que da al mar. La historia tiene una base real, ¿una hija de un miembro de la expedición de Domingo de Bonechea?, el oficial de la Armada que incorporó -aunque no logró continuidad el esfuerzo- Tahití a la Corona. En todo caso refleja la presencia constante de la mujer en la apertura de las rutas oceánicas.

Gruta de la princesa española

En las Islas Marquesas hay algunos cementerios que se atribuyen a marinos españoles.

Filipinas es un continente en sí mismo y merecería un artículo sólo para este caso. En el mundo hispánico de los siglos XVI al XVIII se enterraba a los muertos preferentemente bajo el piso de las iglesias, y aun así en Filipinas hay cementerios que el mar ha vuelto a reclamar con todo su derecho. Deberá quedar también pendiente para otro artículo.

Imprescindible es citar los descubrimientos de la doctora María Cruz Berrocal y el equipo internacional que ha dirigido, en relación a los primeros asentamientos españoles en Formosa (Taiwan). En concreto un asentamiento en la pequeña isla de Heping Dao, en la ciudad de Keelung. Las excavaciones, desde 2011, revelaron seis entierros que según Berrocal “son los primeros enterramientos europeos de este período descubiertos en toda la región de Asia y el Pacífico y contienen los primeros restos humanos documentados. El cementerio colonial que desenterramos es también el más antiguo de la región”. Esta región jugó un papel importante en la historia de Taiwan y de la presencia europea en Asia.

El cementerio español localizado por la doctora Berrocal

Me temo que se quedan muchos fuera este breve camino: El cementerio español de Larache, los cementerios españoles en las costas de Túnez, de Argelia, en Malabo, en Napoles, Amberes, Dunquerque, Sicilia…  Inevitable que nuestros caminos de siglos por el mar dejaran en las costas de todo el planeta la huella delgada e indeleble de las propias tumbas y de sus leyendas.

Sin embargo es preciso reclamar de nuestras autoridades una mayor implicación en el urgente inventariado, documentación, difusión y protección de este importante legado que nos vincula, muy estrechamente con la mayor parte de las comunidades y culturas humanas.

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