El crucero Canarias y la tentativa de salvamento de los náufragos del Bismarck

El crucero Canarias y la tentativa de salvamento de los náufragos del Bismarck

Publicado por el Jun 25, 2014

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El 27 de mayo de 1941, a las 1039, tras una caza encarnizada en la que la Marina Británica aventuró al máximo sus posibilidades, desaparecía en aguas del Atlántico Norte en las circunstancias de todos conocidas y con la bandera arbolada, el acorazado alemán Bismarck, una de las unidades navales más potentes y hermosas en su tipo construidas a lo largo de la Historia.

A esa misma hora, centenares de hombres que habían conseguido abandonar su barco cuando recibieron la orden para ello, forcejeaban contra las olas, esperando ser recogidos por las unidades británicas, únicas presentes en el escenario final del combate. Entre ellos estaba el Maschinen-Gefreiter (aspirante mecánico) Kurt Heinz Trenkmann que flanqueado de camaradas contemplaba desolado como su querido Bismarck daba la vuelta poco a poco, y poniendo la quilla al aire, descendía a las profundidades del Océano inclinado levemente hacia popa. Mientras tanto, Trenkmann y el puñado de hombres que le rodeaban, emocionados ante la escena, embadurnados de petróleo y debatiéndose en el agua, lo despedían brazo en alto cantando con voz agarrotada el “Deutschland Über Alles”, su himno nacional

Pocas horas antes, en la madrugada del 27 de mayo, cuando las estaciones radio del III Reich tuvieron conocimiento de la situación extrema en la que se hallaba el Bismarck a través de mensajes británicos y noticias de prensa de la agencia Reuters, las autoridades navales alemanes comenzaron a evaluar las medidas que se podían adoptar para lograr el rescate de los supervivientes del acorazado, una vez finalizada la acción.

 

Bismarck-Gonzalez-Aller-Canarias

El acorazado Bismarck fue hundido el 27 de mayo de 1941

 

Como resultado de las gestiones realizadas por el vicealmirante Otto Schniewind, jefe de estado mayor del Seekriegsleitung (Alto Mando de la Kriegsmarine, en Berlín), con la Armada española a través del capitán de navío Kurt Meyer-Döhner, agregado naval a la embajada de Alemania en Madrid, el almirante Salvador Moreno Fernández, ministro de Marina, envió a El Ferrol, previa autorización de Franco y conocimiento de la Royal Navy, el siguiente radiograma:

 

“Ferrol, día 27 de mayo 1941. RADIOGRAMA De MADRID, Para EL FERROL DEL CAUDILLO. Texto: Del MINISTRO DE MARINA al COMANDANTE GENERAL DE LA ESCUADRA. N.º Origen 13151. Sírvase V.E. disponer salida urgentísima de un crucero y de ser posible dos destructores, misión prestar auxilio náufragos buques de guerra alemanes entre ellos BISMARCK batido, situación aproximada 48 º Latitud Norte, 15º Longitud Oeste. Interesa servicio Almirantazgo alemán y se desea desempeñarlo con la urgencia necesaria. Ampliaré información así como medidas que se adopten. Hora sad.ª: 05 h 20 m. Recibido en Hora 07h 45m.”

 

Al tener conocimiento de la decisión española de apoyar la operación, el granalmirante Erich Raeder, comandante supremo de la Kriegsmarine, ordenó trasmitir desde Paris a las 0835 del 27 de mayo al Marinegruppe West (Grupo Oeste) alemán el siguiente comunicado dirigido al almirante Günther Lütjens, comandante de la Flota alemana con insignia en el Bismarck:

 

“Hoy, alrededor de las 1100, el crucero español Canarias y dos destructores salen de El Ferrol [hacia el cuadrante BE 6153] en previsión de prestar asistencia. Velocidad de 20 a 22 nudos.”

 

El barón von Müllenheim-Rechberg, el oficial más antiguo entre los supervivientes del acorazado alemán, no recuerda en sus memorias que esta señal fuese anunciada por megafonía a la dotación como lo fueron otras. Al parecer, el mensaje debió recibirse cuando su buque estaba siendo fuertemente cañoneado a cortas distancias por los acorazados británicos King George V y Rodney desde las 0847, y es de suponer que las superestructuras y antenas habían sido gravemente afectadas por los impactos y la metralla de la artillería gruesa del enemigo. El Bismarck se hundiría con la bandera izada y gran parte de su brava dotación a las 1039 del 27 de mayo, en medio de un temporal fuerza ocho.

De acuerdo con el citado radiograma del Ministerio de Marina, y en virtud de la Orden de Operaciones n.º 91 del E.M. de la Escuadra, comenzaron el alistamiento en la base de Ferrol el crucero Canarias (capitán de navío Benigno González-Aller Acebal), y los destructores Gravina (capitán de fragata Félix Ozámiz Rodríguez) y Alcalá Galiano (capitán de fragata Ramón de Aubarede y Leal). El vicealmirante Francisco Bastarreche Díaz de Bulnes, comandante general de la Escuadra, quedó en tierra enfermo y, por consiguiente, su insignia fue arriada. El estado mayor, bajo la jefatura del capitán de navío Juan Pastor Tomasety, permanecería a bordo del crucero. (Artículo completo, reportaje en ABC.es)

 

El capitán de navío Benigno González-Aller y Acebal (1891-1973), en la época en que desempeñaba la comandancia del crucero Canarias (1941-1942). Archivo González-Aller

El capitán de navío Benigno González-Aller y Acebal (1891-1973), en la época en que desempeñaba la comandancia del crucero Canarias (1941-1942). Archivo González-Aller

 

Al recibir la orden de operaciones a las 0600 horas del 27 de mayo, el Canarias estaba en aquel momento listo para desempeñar comisión fondeado con un ancla a 550 m del palo de señales de la cortina del Parque del Arsenal de Ferrol, en la prolongación del espigón. Una vez el comandante a bordo ordenó el encendido de las ocho calderas, se embarcaron mantas y otros efectos en previsión de la posible recogida de náufragos y heridos.

A las 1000 fueron retiradas dos de las calderas encendidas. Casi en el momento en que se producía el hundimiento del Bismarck, a las 1140, el crucero, en babor y estribor de guardia comenzaba la maniobra para salir a la mar. Cuando pasó a la altura del crucero Almirante Cervera fondeado en bahía, éste le envió por banderas del Código de Escuadra el tradicional “Buen viaje”.

 

El crucero pesado Canarias atracado en Ceuta durante la Guerra Civil 1936-1939. AGA.

El crucero pesado Canarias atracado en Ceuta durante la Guerra Civil 1936-1939. AGA.

 

La navegación por la ría de Ferrol se efectuó con mala visibilidad y chubascos de lluvia y granizo. Una vez fuera de puntas, a 1212 gobernó a montar el cabo Prior con fuerte marejada, viento del oeste fuerza 3 a 4 y visibilidad regular. Diez minutos más tarde, arrumbaba hacia la zona estimada del hundimiento del acorazado, aumentando la velocidad a 22 nudos.

Sin embargo, desde el principio, en el Ministerio de Marina existían dudas sobre la eficacia de la misión encomendada al crucero, y así, a 1245, el AJEMA (Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada) cursó el siguiente mensaje al Canarias:

 

“N.º de origen 13.154. Noticia Londres no confirmada asegura hundimiento Bismarck acaecido 12 horas de hoy. Se solicita Berlín confirmación, siendo casi seguro se ordene regreso Canarias a Ferrol. Entretanto siga arrumbando punto señalado en radio esta madrugada, única información que se posee. Extreme precauciones navegación.”

 

Poco antes, a 1240, había aparecido el destructor Gravina muy lejos por la popa del crucero, perdiéndose de vista al regresar a puerto a 1635 debido a la imposibilidad de aguantar la mar gruesa de proa, lo que le impedía mantener la conserva del Canarias a 22 nudos. El destructor Alcalá Galiano no llegó a salir debido quizá a las mismas causas meteorológicas o bien por no estar listo.

La mar iba en aumento; produjo averías en el tangón de babor y en el pallete de colisión del crucero, así como el destrincado de la horquilla de los paravanes antiminas, por lo que aminoró la velocidad a 10 nudos hasta que, una vez reparados los desperfectos, volvió a aumentarla a 22. Al ocaso, la mar era ya muy gruesa y el crucero sufría mucho; por ello el comandante moderó de nuevo a 20 nudos. A esta hora se encendieron las luces de navegación, alumbrado de cubierta y los signos exteriores de identificación, excepto los focos de iluminación de las banderas nacionales pintadas en las amuras y aletas de los costados, debido al mal tiempo reinante. A las 2235 seguía aumentando la mar de proa y el viento era fuerza siete del W1/4NW; en consecuencia, el comandante ordenó disminuir la velocidad a 18 nudos.

 

El crucero Canarias patrullando en la zona del hundimiento del Bismarck (AGA) .Por la proa, un poco abierto por estribor se aprecia el submarino alemán U 74 (Kapitänleutnant Eitel-Friedrich Kentrat), del tipo VII B, navegando de vuelta encontrada. Archivo González-Aller

El crucero Canarias patrullando en la zona del hundimiento del Bismarck (AGA) .Por la proa, un poco abierto por estribor se aprecia el submarino alemán U 74 (Kapitänleutnant Eitel-Friedrich Kentrat), del tipo VII B, navegando de vuelta encontrada. Archivo González-Aller

 

Comenzó la singladura del 28 de mayo con fuertes chubascos de agua y viento fuerza 8. Cuando amaneció, a 0530, fueron advertidas unas manchas de aceite alargadas, primer indicio de estar quizá en las proximidades de la zona del hundimiento del acorazado. A 0700 se recibió a bordo un mensaje con la orden de explorar el área comprendida entre los paralelos 47º 30’ y 48º N, y los meridianos 14º y 15º 30’W; además, puntualizaba que la zona considerada como la de posible pérdida del Bismarck estaba delimitada por los paralelos 48º y 48º 20’N y meridianos 15º 30’ y 16º W.

Ya de día, con mar muy gruesa, visibilidad reducida y viento fuerza 6 a 7 del NNW, desfogaron fuertes chubascos y se puso a régimen de 15 nudos, navegando en demanda de la zona a explorar. Iniciada la búsqueda de náufragos, a 1310, desde el E.M. de la Escuadra (capitán de navío Pastor Tomasety) se puso al AJEMA el siguiente radiograma:

 

“N.º de origen 3717. Situación al mediodía 48º N y 14º 30’ W, rumbo 290, velocidad 15 nudos, mar muy […..], viento NW fresco, achubascado. Mar dificulta extraordinariamente exploración. Dudo ver náufragos a no ser que casualidad nos lleve a ellos. Considero imposible operaciones salvamento si hubiera lugar. A 1100 avisté avión través estribor. Desapareció rápido sin hacer señal.”

 

A las 1350, se vio un salvavidas color rojo. A 1417 la estación radio del Canarias sorprendió el siguiente mensaje:

 

“Submarino alemán, avistó en 48º N y 15º 45’ W numerosos cadáveres y restos Bismarck. Submarino hace señales en (onda) 852 m para ser marcado.” El mensaje también fue recibido en Madrid a través de las autoridades alemanas y, a su vista, el AJEMA ordenó al Canarias a 1846 dirigirse “si le es posible a punto 47º 55’ N y 15º 48 W, donde insiste Almirantazgo (alemán) flotan muchos cadáveres y procure recoger los que le sea posible. Es importante y conveniente”.

 

A todo esto, el crucero español había puesto proa a sotavento de la marcación del submarino obtenida con el radiogoniómetro. La mar continuaba siendo gruesa, aunque el viento del NW había caído a fuerza 3 a 4, y la visibilidad era buena.

A 2245 del 28 de mayo, el buque meteorológico alemán Sachsenwald (Wetterbeobachtungsschiff WBS 7), al mando del Kapitän Leutnant zur See (S) (alférez de navío) Ernst-Heinrich-Wilhelm Schütte, comunicaba a su vez que había logrado rescatar de la mar dos supervivientes que permanecían a bordo de una balsa neumática situada en 47º 40’ N y 15º 15’ W.

La noche del día 28 y la mayor parte de la singladura del 29, González-Aller continuó la búsqueda en la zona ordenada. A 0720 de este último día se recibió a bordo la información de haber salido a 0200 de sus bases respectivas, dos aviones tipo Focke-Wulf-200C Condor, de la Luftwaffe; tenían instrucciones para enlazar por radio con el crucero en las frecuencias que se especificaban. En el trascurso de la exploración fueron avistados flotando diversos objetos (maderos, una verga, palletes, enjaretados, cajones, etc.) y manchas de aceite; en casi todos los casos se maniobraba a la voz hasta reconocer su naturaleza. A 1219, los serviolas observaron por la popa uno de los aviones Focke-Wulf-200C que dio dos vueltas sobre el barco y se alejó hacia la Francia ocupada. A partir de las 1040, el Sachsenwald comenzó a emitir señales radio para facilitar su localización.

 

Submarinos alemanes en junio de 1941, similares a los que buscaron náufragos

Submarinos alemanes en junio de 1941, similares a los que buscaron náufragos

 

A 1940, desde el Canarias fue avistado un submarino alemán del tipo VII B, al parecer el U 74, en superficie y también de patrulla por la zona del hundimiento de acorazado. El crucero arrumbó hacia él e izó su numeral internacional. Al estar próximos ambos buques, el submarino trasmitió con el proyector de señales un mensaje en español que decía:

 

“No puedo señalarle (¿identificarme?). El comandante pregunta si tiene algún sobrevivo (sic) a bordo. En dirección 009º en 5 millas se han encontrado durante la última noche los últimos sobrevivos (sic).”

 

El crucero contestó negativamente y ambos buques prosiguieron sus patrullas respectivas. A las 2010, los serviolas vieron en superficie otro submarino del mismo tipo que el anterior, probablemente el U 48, y poco después, se avistaba a 2121 un tercer submarino, esta vez del tipo VII C, saliendo a superficie, quizá el U 556 al mando del Kapitänleutnant Herbert Wohlfahrt.

El 29 a 2347, el Canarias avistó al buque meteorológico citado anteriormente y a 2350 intercambió con él señales de reconocimiento en Morse. Inmediatamente, Schütte, comandante del Sachsenwald, escaso de provisiones y viendo lo improductivo de la búsqueda, puso rumbo a Francia para entrar en Burdeos a mediodía del primero de junio. Por su parte, el crucero español reanudó la patrulla.

El día 30 amaneció con viento del Norte rolando al SW, fuerza 2 a 3, mar tendida y visibilidad buena a regular. Entre 0639 a 0723 los serviolas advirtieron la presencia de dos submarinos en superficie navegando con independencia, posiblemente el U 48 y el U 73 , ambos del tipo VII B.

 

Supervivientes del «Bismarck» rescatados por un crucero británico. Sobrevivieron 114 de los 2.206 tripulantes

Supervivientes del «Bismarck» rescatados por un crucero británico. Sobrevivieron 114 de los 2.206 tripulantes

 

Poco más tarde, se avistaron desde el crucero dos cadáveres flotando que fueron izados a bordo con rezones entre 0820 y 1000. La maniobra de aproximación y la difícil recogida de los cuerpos se realizaron gobernando con las máquinas a la voz del comandante. Una vez a bordo los cuerpos, y dando por cumplida la búsqueda de supervivientes, a 1015 el Canarias puso proa a La Coruña al rumbo 140, régimen de 16 nudos con viento SW fuerza 2 a 3 y mala visibilidad. A 1054 se observó la presencia de otro submarino, presumiblemente uno de los tres señalados anteriormente.

Finalizada la maniobra de recogida, a 1055 el EM. de la Escuadra puso en conocimiento del Ministro de Marina estos hechos mediante mensaje que decía:

 

“A 9 horas, en 47 grados 45 minutos Norte y 15º 50 minutos Oeste, recogiendo cadáveres, tengo dos a bordo. Avisté 3 submarinos y un avión.”

 

Por las placas de identificación halladas en los cuerpos rescatados se trataba del Musikgefreiter (marinero aprendiz de músico) Walter Grasczack, y el Marinesignalgast (señalero) Heinrich Neuschwand. El E.M. de la Escuadra trasmitió el mismo día 30 a 1900 horas el siguiente mensaje que tenía como destinatarios el Ministro de Marina y el Comandante General del Departamento de Ferrol:

 

“Nº de origen 3737. Llegaré mañana a 12 horas a Coruña. Ruego V. E. remolcador para atracar y espero instrucciones para entrega cadáveres.”

 

No he encontrado la respuesta a este mensaje en los archivos consultados, pero al parecer, por orden del Mando, recibida a través del E.M. de la Escuadra y para evitar posibles manifestaciones pro germanas al llegar el crucero a España, se dispuso que los cadáveres de los marineros fuesen devueltos a la mar con honores militares antes de entrar en aguas jurisdiccionales españolas. Tras practicarles el citado reconocimiento médico e inyectarles formol, los cuerpos fueron amortajados en sendos coys, lastrados convenientemente y amarrados entre sí. Una vez trasladados a la banda de estribor de la toldilla del crucero, serían colocados en un tablero y cubiertos por la bandera alemana sobre la que se depositó un crucifijo.

A partir de la salida del sol del día 31, fue dispuesta una guardia de honor formada por un cabo de Infantería de Marina y cuatro marineros descubiertos y situados alrededor del túmulo. A las 1000 del mismo día, navegando en demanda de La Coruña, se pusieron las banderas a media asta y formó la dotación franca de servicio mudada de blanco con el comandante al frente y el barco parado. El capellán rezó un responso, tras el cual la guardia militar disparó una descarga de fusilería y la banda de música del Estado Mayor de la Escuadra interpretó el himno nacional alemán mientras se hacía bascular el tablero, deslizándose los cadáveres al agua en la situación 43º 46 N y 08º 34 W. Durante la ejecución del himno, la guardia militar presentó armas y la dotación permaneció brazo en alto. Seguidamente, el crucero completó una vuelta a estribor alrededor del lugar de fondeo de los cadáveres con la marinería en posición de firmes. La ceremonia fue presenciada a distancia por un hidroavión alemán que apareció por el oeste y se dejó de ver por el NW.

 

Ceremonia a bordo del «Canarias» con los dos cadáveres rescatados

Ceremonia a bordo del «Canarias» con los dos cadáveres rescatados

 

Emprendida de nuevo la navegación en demanda de La Coruña, el crucero quedó atracado a 1253 en el muelle de petroleo de este puerto. Tras rellenar de combustible se trasladó a El Ferrol, donde el 2 de junio a las 1024 fondeó en las proximidades del palo de señales de la cortina del Parque del Arsenal de Ferrol. Antes de llegar a La Coruña, a 0000 horas del 31 de mayo, se había recibido a bordo una felicitación del Mando “por nuevo servicio prestado a España”.

 

Agradecimientos

 

El 2 de junio, el ya citado capitán de navío Kurt Meyer-Döhner, agregado naval a la embajada de Alemania en Madrid, remitió al comandante del Canarias una carta muy expresiva agradeciéndole la acción del crucero que “quedará para siempre grabada en los corazones de todos los marinos alemanes.”

El 16 de junio, el mismo agregado naval enviaba también al capitán de navío González-Aller una fotografía del granalmirante Dr.h.c. Raeder en marco de plata con cordial dedicatoria firmada por él personalmente. Meyer-Döhner añadía en la carta que acompañaba al retrato, “el Jefe de la Marina de Guerra alemana quiere expresar con este regalo su gratitud personal al comandante del valeroso crucero Canarias y a la tripulación del buque a sus órdenes. El granalmirante me encargó además trasmitirle a Vd. sus saludos particulares que le envía en admiración del arrojo y de la disposición comprobada en la salida del Canarias.”

 

Foto del granalmirante Raeder dedicada al capitán del «Canarias»

Foto del granalmirante Raeder dedicada al capitán del «Canarias»

 

A su vez, el 6 de junio, Raeder despachó una carta muy amable al almirante Salvador Moreno Fernández, ministro de Marina español, en agradecimiento por haber ordenado la salida del Canarias en auxilio de los náufragos del Bismarck, mientras el canciller Adolf Hitler hacía lo propio con otra fotografía suya firmada sin dedicatoria – como era su costumbre –, donde consta el día del hundimiento del acorazado.

No tardó la Prensa de hacerse eco del suceso. Así, el 7 de junio, el diario ABC publicaba la noticia de este modo:

 

“HONORES DE ESPAÑA SOBRE LAS AGUAS DE IRLANDA, A LOS HÉROES DEL “BISMARCK”

 

“Ha cabido a nuestro crucero Canarias el honor de recoger, sobre las turbulentas aguas del mar de Irlanda, los restos de los marinos alemanes que perecieron en desigual combate, después de haber realizado la hazaña de hundir a uno de los buques más poderosos del mundo. El episodio del Bismarck, que es historia y hermoso ejemplo, ha tenido un epílogo que ahora se revela y en el cual la Marina de Guerra española ha cumplido con oportuno esfuerzo las leyes del mar y sus ritos impresionantes.

El Canarias forzó sus máquinas y atravesando una zona de fuertes temporales, puso proa al lugar en que el Bismarck se hundía. Veinte horas de navegación a toda máquina, rompiendo la galerna, en angustioso alerta todos los servicios para ganar la milla y el minuto, con una angustiada esperanza de camaradería y humanidad… En las pupilas de los marinos españoles, entre las brumas del Atlántico norte, se debió reflejar por última vez el fino perfil del buque alemán, ya legendario. Fue el homenaje del Canarias, el primero y más encendido a los ya inertes héroes que flotaban en las aguas ensangrentadas todavía. Fueron recogidos y envueltos en la bandera de combate, sepultados en el ancho mar, que es la sepultura del marino. Parte de una deuda de honor, amor y camaradería se saldaba en aquella hora, que muy recientes están los combates en que, bajo el cielo de España, lucharon juntos españoles y alemanes contra enemigos comunes. Las honras militares a los héroes fueron españolas, sobre la cubierta de un buque lleno de gloria militar.

 

Portada del diario ABC, el 7 de junio de 1941

Portada del diario ABC, el 7 de junio de 1941

 

El fantástico crucero realizado por el Canarias es modelo de precisión, de esfuerzo y de arte de navegar, con espléndido rendimiento de hombres y máquinas y seguridad de rumbo en la marcha y en las exploraciones. Alemania ha agradecido el comportamiento, y el almirante Raeder ha expresado a nuestro Gobierno la gratitud del gran Reich. Nos sentimos orgullosos de nuestros marinos.”

 

El acorazado Bismarck

 

El acorazado Bismarck fue botado en los astilleros Blohm & Voss de Hamburgo, el 14 de febrero de 1939 y entregado al Marina alemana el 24 de agosto del año siguiente. De un desplazamiento máximo de 50.955,7 toneladas, sus medidas eran de 251 m de eslora, 36 de manga y calado de 10,2 a plena carga. Estaba armado con 8 cañones de 38 cm, 12 de 15 cm, 16 antiaéreos de 10,5, otros 16 de 37 mm y 12 ametralladoras de 20 mm. Podía embarcar hasta cuatro hidroaviones Arado-196 para observación del tiro. La planta propulsora se componía de tres juegos de turbinas alimentadas por doce calderas de alta presión con 150.000 caballos de potencia que le proporcionaban más de 30 nudos de velocidad máxima. Autonomía 9.280 millas a 16 nudos. Poseía un fuerte blindaje. La dotación en su última salida a la mar ascendió a 2.206 hombres.

El Bismarck, al mando del capitán de navío Ernst Lindemann e insignia del almirante Günther Lütjens, acompañado por el crucero pesado Prinz Eugen (capitán de navío Helmuth Brinkmann), participó en la operación “Rheinübung” (Ejercicio Rhin) contra el tráfico británico en el Atlántico Norte, durante la que resultó hundido el acorazado el 27 de mayo de 1941. AGA.

 

A la izquierda, el almirante Günther Lütjens (1889-1941), comandante de la Flota alemana, y a la derecha, el capitán de navío Ernst Lindemann (1894-1941), comandante del Bismarck, que protagonizaron en la mar la operación Rheinübung (Ejercicio Rhin) contra el tráfico británico en el Atlántico Norte. Ambos murieron el 27 de mayo de 1941 al final del combate sostenido con unidades de la Home Fleet. El primero desapareció en el puente del acorazado. Lindemann, por su parte, tras haber cesado el fuego británico se dirigió a la proa de su buque, paró en el castillo y, en posición de firmes, saludando al enemigo con la mano en la gorra, permaneció así hasta que la escora del Bismarck le arrojó al agua, desapareciendo entre las olas. La emotiva escena fue presenciada desde las proximidades del acorazado por muchos tripulantes que previamente habían abandonado el buque  (MÜLLENHEIM-RECHBERG, pp. 277 y 278).

A la izquierda, el almirante Günther Lütjens (1889-1941), comandante de la Flota alemana, y a la derecha, el capitán de navío Ernst Lindemann (1894-1941), comandante del Bismarck, que protagonizaron en la mar la operación Rheinübung (Ejercicio Rhin) contra el tráfico británico en el Atlántico Norte. Ambos murieron el 27 de mayo de 1941 al final del combate sostenido con unidades de la Home Fleet. El primero desapareció en el puente del acorazado. Lindemann, por su parte, tras haber cesado el fuego británico se dirigió a la proa de su buque, paró en el castillo y, en posición de firmes, saludando al enemigo con la mano en la gorra, permaneció así hasta que la escora del Bismarck le arrojó al agua, desapareciendo entre las olas. La emotiva escena fue presenciada desde las proximidades del acorazado por muchos tripulantes que previamente habían abandonado el buque (MÜLLENHEIM-RECHBERG, pp. 277 y 278).

 

El crucero pesado Canarias

 

Fue botado el 28 de mayo de 1931 en los astilleros de la Sociedad Española de Construcción Naval de Ferrol. De proyecto tuvo las siguientes características: desplazamiento estándar 10.282 toneladas y 13.230 a plena carga; dimensiones: eslora 193,90 m, manga 19,51 m, puntal 12,75 m calado máximo a popa 6,51 m; propulsión: ocho calderas, cuatro grupos de turbinas y cuatro ejes, potencia máxima 94.617 caballos, velocidad máxima en pruebas 33,69 nudos, autonomía 8.000 millas a 15 nudos; armamento: ocho cañones de 203,2 mm en cuatro torres dobles, ocho montajes sencillos de 120 mm, ocho de 40 mm; dotación inicial de 800 hombres en 1936.

 

Entre los mandos del «Canarias» había oficiales que se habían enfrentado en la Guerra Civil

Entre los mandos del «Canarias» había oficiales que se habían enfrentado en la Guerra Civil

 

En 1935 efectuó las pruebas de mar. Al comenzar la Guerra Civil, el 17 de julio de 1936, el crucero estaba en armamento en Ferrol y fue alistado urgentemente en treinta días. Participó muy activamente en la campaña y a partir de su finalización en 1939 fue buque insignia de la Flota hasta el 17 de diciembre de 1976, en que sería dado de baja. En mayo de 1941 estaba al mando del capitán de navío Benigno González-Aller y Acebal e izaba la insignia del vicealmirante Francisco Bastarreche Díaz de Bulnes, que tenía como jefe del Estado Mayor al capitán de navío Juan Pastor Tomasety.

 

AGRADECIMIENTOS

 En el capítulo de agradecimientos resalto la colaboración de las siguientes personas en la redacción del artículo: capitán de navío Luis Delgado Bañón; señoras Carmen Terés Navarro y Lore Meyer-Döhner; tenientes de navío Salvador y José María Moreno González-Aller; y mis hijos, Benigno y José Ignacio González-Aller Gross.

FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA

ADA: Archivo de la Administración de Alcalá de Henares. Parte de campaña n.º 139 del crucero Canarias.

ANF: Archivo Naval de Ferrol. Comandancia General del Departamento Marítimo; carpetilla núm. 213.

ADM 234/509 (Admiralty records).

AGA: Archivo González-Aller.

AG del CGA: Archivo General del Cuartel General de la Armada: Hojas de Servicios de los entonces (1941) capitán de navío Benigno González-Aller Acebal, y de los capitanes de fragata Félix Ozámiz Rodríguez y Ramón de Aubarede y Leal.

BRENNECKE: Jochen Brennecke: Schlachtschiff Bismarck. Koehlers Verlagsgesellschaft mbH. Hamburg, 1997.

DELGADO BAÑÓN: Luis Delgado Bañón: “58 años después”, en la RHN, junio, 1999.

HÖGEL: Georg Högel: Embleme Wappen Malings Deutscher U-Boote 1939-1945. Koehlers Verlagsgesellschaft mbH. Hamburg, 1996,

MÜLLENHEIM-RECHBERG: Burkard Barón von Müllenheim-Rechberg: Battleship Bismarck. A Survivor’s Story. USN Institute, 1990.

RB: Robert Ballard: “La última aventura del Bismarck”, reportaje en la revista Blanco y Negro, Madrid.

RHN: Revista de Historia Naval. Instituto de Historia y Cultura Naval, Madrid.

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