Fiebre hemorrágica del Ébola: ¿Solidaridad por miedo?

Publicado por el ago 8, 2014

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Todas las alarmas están activadas ante la epidemia de ébola que asola África, el mayor brote conocido hasta la fecha. Hay que reflexionar a qué se debe tal temor: al padecimiento y sufrimiento de esas personas que viven en las zonas afectadas o a la psicosis de que el virus llegue hasta Europa.

La posibilidad de que el Ébola salga de África es difícil, aunque no resulta imposible, de hecho por primera vez se ha hablado de trasladar voluntariamente a pacientes infectados a Europa o América. La movilidad internacional a través de vuelos comerciales, ya sea de trabajadores sanitarios, de voluntarios que atienden a pacientes in situ u otras personas que hayan podido regresar a Europa durante el periodo de incubación (que dura entre 2 y 21 días) se ha vuelto en contra de nuestro sistema sanitario de país civilizado. Por ello, el Ministerio de Sanidad ha difundido un procedimiento de actuación frente a casos sospechosos de infección por esta enfermedad, algo que, unido a la cooperación internacional, me lleva a pensar que, aunque llegara este virus a nuestro país, no se diseminaría. Pero también añado que siempre queda espacio, aunque sea mínimo, para el riesgo.

No hay que perder la perspectiva porque, ahora mismo, la desesperación se localiza en países como Guinea, Sierra Leona y Liberia principalmente, aunque otras zonas limítrofes se están viendo afectadas. Porque el contagio sobre el terreno es muy fácil: simplemente entrando en contacto con líquidos corporales de las personas infectadas. Y estamos hablando no solo de sangre sino también de saliva, sudor, deposiciones o vómitos. Sin embargo, lo más preocupante es la alta tasa de mortalidad que produce.

Hay que remontarse al año 1976 para encontrar el primer reporte del virus del Ébola. Fueros dos brotes simultáneos localizados en el mismo continente asolado en la actualidad: África. En concreto, tuvieron lugar en Nzara (Sudán) y Yambuku (República Democrática del Congo). El río Ébola, cercano Yambuku, dio nombre a la, desgraciadamente ya célebre, enfermedad.

Desde entonces hasta ahora, ya se han producido al menos 16 epidemias en diferentes países de África pero, ¿se habló de ellas en los medios de comunicación? Que yo sepa, tuvieron muy poca repercusión. Y estos días, ante esta preocupación generalizada, me preguntan una y otra vez sobre los síntomas, las consecuencias…Creo que ya es conocido que el virus del Ébola es asintomático, pero después aparece la fiebre, los dolores musculares y articulares o dolores de cabeza. Y más adelante, se detecta una erupción en la piel y hemorragias, tanto internas como externas y fundamentalmente en el tubo digestivo. Pero lo que más me inquieta es que no existe ni vacuna ni fármaco capaz de curar a la persona infectada. Al personal sanitario que está trabajando en la zona sólo le queda el aislamiento de los afectados, la realización de transfusiones de sangre para las hemorragias y el tratamiento basado en analgésicos para el dolor. ¿Habrá despertado nuestro sentimiento solidario con África el miedo a que el virus llame a la puerta de nuestras casas?

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Enfermedades infecciosas © DIARIO ABC, S.L. 2014

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