Pero, ¿todavía existe la lepra?

Publicado por el Jan 27, 2014

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El último domingo de enero se celebra desde 1954 el Día Mundial de la Lucha contra la Lepra (World Leprosy Day). En pleno siglo XXI más de uno piensa que la lepra ya no existe, y la imagen que tiene de esta enfermedad es la que nos ha quedado de películas como Ben-Hur (donde la madre y la hermana de Charlton Heston enferman de lepra y son enviadas a un lazareto) o Braveheart (donde aparecen dos personajes con lepra: Robert VII the Bruce, que más tarde sería el rey Robert I de Escocia, y su padre, Robert VI the Bruce, Señor de Annandale). Sin embargo, las cifras que maneja la OMS muestran que hay más de 182.000 enfermos, principalmente en Asia y África, y que en 2012 se notificaron aproximadamente 219.000 nuevos casos de lepra en el mundo.
La lepra es una enfermedad infecciosa crónica causada por una bacteria llamada Mycobacterium leprae. Afecta principalmente a la piel, los nervios periféricos, la mucosa de las vías respiratorias altas y los ojos, y si no se trata puede causar lesiones progresivas y permanentes. Esta bacteria se multiplica muy despacio y por eso el periodo de incubación de la enfermedad es de unos cinco años. De hecho, los síntomas pueden tardar hasta 20 años en aparecer.

La lepra ya era conocida por las antiguas civilizaciones de China, Egipto y la India. A lo largo de la historia, los enfermos leprosos se han visto condenados al ostracismo por sus comunidades y familias. Paradójicamente, la lepra no es muy contagiosa; se transmite por gotículas nasales y orales cuando hay un contacto estrecho y frecuente con enfermos no tratados. La milenaria estigmatización de la enfermedad sigue siendo un obstáculo para que el propio paciente informe sobre la enfermedad y se beneficie de un tratamiento temprano. Debemos cambiar la imagen de la lepra a nivel mundial. Es imprescindible crear un nuevo entorno en el que los pacientes no duden en buscar atención para obtener un diagnóstico y tratamiento en cualquier centro sanitario. No debemos olvidar que la lepra es una enfermedad curable y si se trata en las primeras fases, se evita la discapacidad. No obstante, la larga duración del tratamiento (años o incluso durante toda la vida) dificulta en algunos casos su cumplimiento.

El control de la lepra ha mejorado mucho gracias a las campañas nacionales y locales llevadas a cabo en la mayor parte de los países donde la enfermedad es endémica. Sin embargo, todavía quedan focos de gran endemicidad en algunas zonas del Brasil, Filipinas, la India, Indonesia, Madagascar, Mozambique, Nepal, la República Democrática del Congo y Tanzanía. En 1981, un grupo de estudio de la Organización Mundial de la Salud recomendó el tratamiento de la lepra con dapsona, rifampicina y clofazimina, asociación que elimina la bacteria y logra la curación de la enfermedad. Desde 1995, la OMS viene proporcionando de manera gratuita a todos los enfermos leprosos del mundo este tratamiento.

Está claro que podemos afrontar el futuro de esta enfermedad con optimismo. A lo largo de los últimos 20 años se han curado más de 14 millones de enfermos de lepra en el mundo, unos 4 millones de ellos desde el año 2000. La tasa de prevalencia de la enfermedad ha disminuido un 90%, es decir, de 21 casos por 10 000 habitantes, a menos de 1 caso por 10 000 habitantes en 2000. La carga de enfermedad por esta causa ha disminuido espectacularmente en los últimos años: de más de 5 millones de casos en 1985 a 805.000 en 1995, 753.000 en 1999, y 181.941 a finales de 2011. Además, la lepra se ha eliminado en 119 de los 122 países en los que constituía un grave problema de salud pública. Sin embargo, todavía queda trabajo por delante. Actualmente, las medidas se centran en intentar eliminar la lepra a escala nacional en los países donde aún es endémica. El diagnóstico temprano y el tratamiento antibiótico siguen siendo los pilares para lograr la eliminación de esta enfermedad. Los objetivos de la OMS con vistas a la erradicación de la enfermedad pasan por lograr que todos los enfermos tengan acceso a la medicación, asegurar la capacidad del personal sanitario para tratar la enfermedad, cambiar la imagen que se tiene la lepra y promover los sistemas nacionales de vigilancia de la enfermedad. Ojalá que llegue un nuevo Día de la Lepra que esté más cerca de un mundo libre de esta enfermedad.

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Enfermedades infecciosas © DIARIO ABC, S.L. 2014

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