La vuelta al mundo en 135 centímetros

La vuelta al mundo en 135 centímetros

Publicado por el 22/02/2017

Compartir

Si Willy Fog dio la vuelta al mundo en 80 días, estoy segura de que yo también lo habré conseguido en los 270 que dura el embarazo. Y como yo otras tantas que me puedan estar leyendo. Viajes gratis y sin moverse de casa. Sin necesidad de utilizar globo aerostático, sin tren, sin billetes de avión, ni barco. Como “La Bruja Novata“: en una cama de 135 centímetros. El momento de la jornada que más odio es la hora de irse a dormir. ¿He dicho dormir? En la gestación, el lecho, indistintamente de que sea un embarazo complicado o no, pierde su función de descanso y se convierte en un espacio donde dar vueltas y vueltas con los ojos como platos; un escenario, también, que puede utilizarse como argumento de peso mayor para que tu pareja te pida el divorcio.

Cuando toca meterse en la piltra hay que tomarse tiempo. Requiere de un ritual ineludible que entraña grandes dosis de paciencia, sobre todo para el acompañante. Pipí, cepillado de dientes, cremita antiestrías, pipí otra vez y luego llega la preparación del catre. Sobre la almohada compartida colocas un cojín, otro, otra almohada de matrimonio de forma transversal para meterla entre las piernas, o la almohada postural del embarazo -opté por la primera para ahorrarme los 40 o 50 euros que cuesta este utensilio, para mí, prescindible-. El compañero va perdiendo terreno, horas de sueño y comienza una guerra por el edredón nórdico. Generalmente sueles dejarle a él con alguna parte descubierta. ¡Para eso estás más horas despierta!

Me río cuando dicen que las embarazadas se pasan el día durmiendo. Quizá se refieran al hecho de que no consiguen pegar ojo durante la noche y amanecen como los figurantes de “The Walking Dead”.

The_Walking_Dead--644x362

Sueños de batería

Lo he comprobado. Mis fases de sueño tienen la misma duración que lo que tarda un iPhone en cargarse del 10 al 95% en el baño, mi estación favorita durante la noche, donde vas comprobando en el teléfono las horas en que riegas una y otra vez el interior de la taza del váter: la 1.45 a.m., las 2.50 a.m., las 3.30 a.m., las 4 a.m., las 5.25 a.m., las 7 a.m. (¡bien, amanece!), las 8.15,… La noche en la que menos te levantas lo haces al menos cuatro o cinco veces. Con cada despertar, en el que generalmente sueles hacer ruido porque la torpeza de la gestante te hace tirar cosas, también espabilas a tu pareja. Sus movimientos y resoplidos van cobrando intensidad según pasan las horas, entremezclados –no siempre, todo sea dicho- con un encantador “¿todo bien, cariño?”.

Pues no, no va bien la cosa. Te dan ganas de encender la luz, sentarte en la cama y contárselo tranquilamente: me duelen las caderas cuando llevo de un mismo lado más de una hora. La molestia me despierta. Si cambio hacia el lado derecho, me mata la acidez o el reflujo gastroesofágico, aunque esté incorporada con almohadas y cojines a la altura de la Torre Eiffel. La tripa incomoda, porque el bichito de dentro crece, se mueve, se atraviesa, me presiona la vejiga ¡Ay, la vejiga! A veces, también me desvelo porque me quita el aire al pegarse al diafragma y los pulmones. Además, me cuesta volver a recuperar el sueño. Ha habido noches en las que he paseado por la casa; otras que he cogido un libro hasta que me ha podido el peso de los párpados; otras, el móvil para mirar las redes sociales o echar una partida de mus on line, aunque claro, a las cinco de la mañana nadie actualiza los perfiles y es difícil encontrar a jugadores haciendo el moñas como yo. Solo algún loco tuitero ameniza la oscuridad hasta el crepúsculo. Así que no, cariño, no va bien.

Generalmente tengo muy buen despertar. Generalmente excluye la etapa de gestación. Ha habido días en los que he amanecido con ganas de llorar y de muy mal humor. Sin pataletas, eso no. ¿Hormonal? No, señores. Falta de sueño. Y ojito si la pareja se despierta igual. ¡Boom! ¡Hiroshima y Nagasaki juntos! Tan bonita la espera… Y ahora pongo punto final a este post. Tengo sueño. Me voy a echar una siesta.

Compartir

ABC.es

Embarazo contra las cuerdas © DIARIO ABC, S.L. 2017

Dicen que la gestación es una de las etapas más ilusionantes de la mujer y su pareja. Lo que se obvia es que el "milagro de la vida" en ocasiones se convierte en una aventura de alto voltaje, un viaje lleno de obstáculos y golpes que te arrinconan en un cuadrilátero inesperado cada día…

Más sobre «Embarazo contra las cuerdas»

Contacto: tgarcia@abc.es

Categorías