El veto sexual y otros “ninis” del embarazo

El veto sexual y otros “ninis” del embarazo

Publicado por el 05/01/2017

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¿Por dónde íbamos? Ah, sí, por donde empezamos: lo bonita que es a veces la gestación. El término “embarazo de alto riesgo” seguramente también sea una advertencia para todos aquellos que rodean a una mujer encinta. Cuidado, porque si ya la espera vuelve más sensibles e irascibles a las preñaditas por las alteraciones hormonales y algunas limitaciones a las que nos vemos sometidas, imaginaos para una embarazada de alto riesgo que, como en mi caso, tiene PROHIBIDO el SEXO en todo su repertorio, desde el inicio hasta el final. Ni siquiera los sueños subidos de tono están permitidos. Y, ay amiga, si la mente juega una mala pasada mientras duermes (y lo hace), dolerá. Sí, porque la contracción del útero con la llegada de un orgasmo cuando hay un hematoma o estás recién operada por un cerclaje cervical duele como si fuera a bajar la menstruación, y esto no es buena señal. “Pero eso no lo puedes evitar”, te dice misericordiosa tu ginecóloga.

Aunque te acuestes después de ver un capítulo de “Jane the virgin”, pensando en Carmen de Mairena, en tu abuela preparando una tortilla de patatas, en la lista de la compra o contando ovejitas, da igual, la cabeza  busca los resquicios para satisfacer las necesidades físicas que están en el subconsciente, aunque las quieras enterrar con pensamientos absurdos. Y en mitad de la noche, SORPRESA.

Los pechos ni tocarlos

Tu pareja te mira compasiva en tu arresto domiciliario mientras cortas la tableta del Milka a cuentagotas –el chocolate es el único consuelo, pero hay que medirlo porque la cafeína puede afectar al bebé y a ti con los kilos de más-; también contempla los cambios que mes a mes se producen en tu cuerpo; ve cómo tus pechos aumentan tres tallas, pero… ¡NI TOCARLOS! “He leído que no se pueden estimular los pezones porque provoca contracciones”.

A la lista de prohibiciones que conlleva el embarazo de alto riesgo también hay que sumarle los “ninis” de cualquier gestante, que bien podrían irse enumerando mientras recorres la Muralla China: ni alcohol, ni embutidos, ni carne cruda, ni frutas ni verduras que no hayan sido previamente lavadas con lejía o Amukina, ni quesos sin pasteurizar, ni patés, ni nada procedente de la casquería, ni pescado crudo, ni determinados tipos de peces con alto contenido en mercurio (los grandes), cuidado con los mariscos, ni café, ni té (ojito con determinadas infusiones), ni huevos crudos o poco hechos, ni refrescos, ni tabaco, ni cremas ni maquillajes con vitamina A, retinol, acetonas, dioxano, parabenes, hidrocortisona, peróxido de benzoilo, plomo, ni desodorantes con aluminio,….  (cojo aire), ni determinados fármacos si caes enferma, ni coger peso, ni hacer grandes esfuerzos,… ah, ni estresarse.

Una pésima comensal

Si todo marcha bien tras el cerclaje, a los 20 días tu médico te deja empezar a moverte un poquito, aunque a algunas mujeres cuya longitud del cérvix es escasa les recomiendan reposo absoluto. En mi caso, mi ginecóloga me dio carta blanca para que me sacaran a cenar algún día sin caminar demasiado. Tachados de la lista los restaurantes de comida rápida, por supuesto, y apiádense del pobre camarero o camarera que se tope con la clienta de alto riesgo.

“¿Nos puedes poner una mesa cerca del baño, por favor?”; “para beber, agua mineral, pero me la trae cerrada –para que no la hayan llenado del grifo-“; “¿la ensalada está lavada con lejía?”; “¿el queso es pasteurizado?”; “¿lleva algo de embutido crudo?”; “¿la carne me la puede hacer bien?”,…” La pedantería se convierte en tu plato principal.

También te conviertes en la peor compañera de cama, y no solo por la carencia sexual, sino porque las excursiones al baño por la presión de la vejiga se suceden cada hora y media o tres horas a lo sumo. Y si no te despiertan las ganas de miccionar, lo hace el dolor de caderas –que intentas paliar con varios cojines-, o la acidez estomacal, o el insomnio,…  Dormir bien, como el sexo, son dos recuerdos que pertenecen al pasado.

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Embarazo contra las cuerdas © DIARIO ABC, S.L. 2017

Dicen que la gestación es una de las etapas más ilusionantes de la mujer y su pareja. Lo que se obvia es que el "milagro de la vida" en ocasiones se convierte en una aventura de alto voltaje, un viaje lleno de obstáculos y golpes que te arrinconan en un cuadrilátero inesperado cada día…

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