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  • Pepe Mujica y la "patota" (banda) de los Kirchner

    18 Septiembre 2009, 00:17

    El candidato presidencial uruguayo, José “Pepe” Mújica, ha sorprendido a Argentina con unas declaraciones demoledoras sobre el país y sus dirigentes. “Los kirchner son de izquierda, pero una izquierda que, mamma mía, una patota” (equivalente a banda de matones); “Carlos Ménem es mafioso y ladrón” y “los radicales son tipos muy buenos pero unos nabos”, son algunas de las perlas del hombre que, según todos los sondeos, se perfila como futuro presidente de Uruguay en las elecciones del próximo 25 de octubre.
    Las definiciones de Mujica, ex guerrillero, campechano y recibido en la Casa Rosada por la presidenta, Cristina Fernández de Kichner, hace unos días, han sentado en el Gobierno casi peor que aquellas palabras pronunciadas por el ex presidente Jorge Batlle en el 2002, en las que afirmaba: “Los argentinos son una manga de ladrones del primero al último”.

    Todas las expresiones de este viejo tupamaro, amante de su huerta y considerado el alma mater de aquella guerrilla setentista, han quedado reflejadas en el libro titulado, “Pepe Coloquios”, del periodista Alfredo García publicado en Uruguay por la editorial Fin de Siglo. Entre sus páginas se encuentran observaciones como ésta: “Argentina tiene reacciones de histérico, de loco, de paranoico”.
    Incapaz de colocarse una corbata,amante de la boina y de los mensajes claros y directos, Mujica repasa el conflicto que mantiene el Gobierno con el campo desde hace más de dos años: “!Tenían una cosecha de 25.000 millones de dólares de soja! Y se ponen a pelear en momentos en los que hay que decir: Vende, después nos peleamos pero primero vamos por la plata. Perdieron más de 7.000, 8.000 millones de dólares, perdieron todo, lo evaporaron” para añadir, “son totalmente irracionales… Los tipos son consciente de que se matan al pedo.”
    Asombrado del país vecino, sin pelos en la lengua, como es su estilo, el uruguayo reflexiona: “no se puede creer que la Argentina sea un pueblo de tarados” porque “tienen una intelectualidad potente, pensadores importantes”. En cuanto al abundante turismo argentino en las playas uruguayas, advierte, “Son estos porteños –de Buenos Aires- que tienen la manía de venir a bañarse acá y les gusta porque es un paisito parecido al de ellos pero más suave, más decente. Se siente más seguros”.
    Dicho esto ahora no le queda más remedio que "bancarse" (soportar) las réplicas.

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  • García Linera y el Ekeko

    24 Enero 2009, 20:15

    La fiesta de la Alasita es una feria de miniaturas que se celebra todos los 24 de enero en Bolivia. La tradición dice que hay que comprar lo que deseas recibir a lo largo del año. El que quiere casa, compra maquetas de casas, el que necesita un coche se hace con los modelos que fabrican los artesanos locales y los que andan escasos de artículos de decoración o de limpieza del hogar, se hinchan a comprar detergentes, sillitas, lavadoras o alimentos como maiz, arroz, quinoa , patatas y una enorme variedad de verduras.
    Una vez provista de todas las compras éstas se cuelgan en un muñeco que se llama Ekeko. El hombrecito es un gordito vestido con las ropas propias de los campesitos del altiplano que hace las veces de Papá Noel andino. Para que se cumplan los deseos hay que darle de fumar un par de veces a la semana, razón por la cual tiene entre abiertos los labios.
    En esta feria lo que más se vende, según los comerciantes, no es ninguna de las cosas mencionadas. Los objetos más solicitados son los gallos y las gallinas. Ambos, como el resto, siempre tamaño mínimo. El gallo se regala a las mujeres sin novio para que encuentren uno y la gallina a los hombres para lo mismo pero al revés. Junto con estos animalitos, los fajos de billetes falsos, también modelo naif, se compran como pan caliente.
    El vicepresidente del gobierno, Alvaro García Linera, inauguró esta mañana una de las ferias en la ciudad y se declaró feliz de recibir un ladrillito de billetes nacionales y no divisas porque, “el boliviano (moneda local) pesa, pesa por encima del euro, por encima del dólar” (sic).

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  • Balance del terremoto de Perú

    21 Agosto 2007, 02:55

    Lo peor:
    -El llanto y la desesperación de los familiares al identificar a sus muertos. Los cadáveres, después de horas o días bajo los escombros y el adobe, parecían figuras de terracota.
    -El hambre y la sed de la gente.
    -Los empresarios de transporte de autobuses que aprovecharon la tragedia para subir y hasta doblar los precios de los pasajes a las ciudades afectadas. El peor ejemplo lo dio el ex congresista del Apra, Lastenio Morales. Sin escrúpulos, el dueño de la compañía Soyuz demostró ser un miserable.
    -La soberbia de Alan García. El presidente de Perú dijo que sobraban médicos, negó el pillaje y se empeñó en convencer al mundo de que tenía la situación bajo control. Cuatro días después de la catástrofe, miles de personas seguían desasistidas.
    -La verborragia y la falta de sensibilidad de Alan García. Famoso por su dominio del lenguaje, el presidente de Perú afiló la lengua para cortar de cuajo las críticas y despreció la cooperación española. A los bomberos catalanes les dijo, “el que tenga miedo que se marche”. Habían estado en medio de una “balasera” mientras buscaban muertos entre las piedras. A la ONG de médicos, Salvamento y Rescate, la mandó a la Embajada de España y le advirtió: cuando se viene a trabajar se viene a trabajar. Los doctores reclamaban más de cien toneladas de material que llevaban dos días bloqueados en Lima.
    -El despliegue de ministros sin hacer nada por las calles de Pisco y las copiosas cenas del Gabinete. El viernes, en el avión que trasportaba ayuda humanitaria de Lima a Pisco, no se soportaba el olor a pollo a las brasas. El primer cajón, de un metro por un metro, en bajar fue el de la comida de Presidencia de Gobierno.
    -La explicación de un bombero de por qué los cadáveres tenían al abdomen hinchado: Porque las vísceras son las primeras que se descomponen, generan ácidos y estos gases. “Si lo pincho con una aguja estallaría y sonaría igual que un globo”, ilustró.
    -Los niños y niñas descalzos o con zapatos y ropa de mayores pidiendo agua y comida.
    -El futuro de las familias que se quedaron sin casa, sin trabajo y con muertos que penar.
    -La falta de energía y de internet en las zonas del siniestro. Tuve que cronometrar el tiempo que duraban las baterías de mi ordenador para poder escribir y dictar las crónicas antes de que se apagara la pantalla y se desconecatra el móvil.
    -El polvo que te secaba ojos y garganta y el olor "in crescendo" a putrefacto de los muertos.
    -La convicción de gente humilde de que lo sucedido era un castigo divino y merecido.
    -La resignación con la que los desahuciados aceptan su destino.

    Lo mejor:
    -La solidaridad del resto de Perú y de la comunidad internacional.
    -La capacidad de los peruanos para improvisar chozas hechas de juncos. Les protegían del frio por la noche y les daban sombra de día.
    -El valor de Alan García para poner la cara todos los días de la semana y aceptar las preguntas de la prensa. Otros lo habrían resuelto con un mensaje en diferido a la Nación y aquí paz y después gloria.
    -El ejemplo de la familia de Alan García. Su mujer, Pilar Nores y sus hijos, fueron de los primeros en donar sangre para los heridos.
    -La cara de Manuela Gil Gordillo cuando se dio cuenta de que yo era española y la iba a ayudar.
    -La ayuda de dos equipos de televisión, uno peruano y el otro español, que me dejaron varios días cargar el móvil y el ordenador en su generador eléctrico.
    -Dormir, por decirlo de alguna manera, vestida y abrazada a la mochila por si había, como hubo, que salir corriendo .
    -Las dos chocolatinas, la manzana y la barrita de cereales que me regaló un voluntario de Bomberos Unidos Sin Fronteras.
    -La ayuda, como siempre, de la periodista peruana Cecilia Valenzuela y de Silvia, una colega del programa de Frecuencia Latina, “La ventana indiscreta”. Sin ellas todo hubiera sido más difícil.
    -La llamada por teléfono de Carolina Brunstein de Clarín. Estaba preocupada porque el primer día me quedaba sola en Pisco y el rumor de que por la noche era una ciudad sin ley corría como la pólvora. De noche apareció un batallón de periodistas españoles que venían desde Madrid con los bomberos.
    -La agilidad del bueno de Fran Sevilla. El enviado de Radio Nacional, que tiene los talones de ambos pies destrozados, bajó, a velocidad meteórica, una escalera a oscuras con la primera gran réplica del terremoto en Pisco.
    -La mía, en la misma situación que Fran, a cuatro meses de que me operasen después de romperme la tibia, los dos meniscos y el ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda. Por cierto, la intensidad del temblor fue de cinco grados.
    -El ataque de risa floja que nos entró cuando dos colegas españoles se atrevieron a confesar el miedo que les había dado la réplica del seísmo y se negaron a dormir bajo techo después de que habían preparado una camita hasta con mantas.
    -Que todos los miembros de las familias de Cristina y de Walter, el marido de Angélica, estaban sanos y salvos en Ica y Pisco.

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  • La misiva andina

    28 Junio 2007, 05:43

    Querida María Teresa:
    Perdona que utilice el blog para comunicarme contigo pero tienes tantas direcciones de correo electrónico que ya no sé cuál es la buena. Verás, el caso es que ya no puedo más, necesito que me pongas un poco al día de lo que pasa en Ecuador.
    La última noticia que me llega es la idea esa de Rafael Correa de disolver el Congreso. Cuando la he leído he dado un respingo. Lo primero que se me ha venido a la cabeza fue la “hazaña” de Fujimori en el 92. ¿Te acuerdas? Por entonces “el chino”, como le conocía todo Perú y él mismo se publicitaba, no tuvo mejor ocurrencia que dar lo que el mundo entero calificó de “autogolpe”. Es decir, desconocer todos los poderes o instituciones habidas y por haber.
    Aquello fue el principio de un Gobierno que terminó, como bien sabes, fatal. La despedida a la francesa del ex presidente, en vuelo libre a Japón, donde se refugió un tiempo, fue la nota de color de una historia en blanco y negro (tú me entiendes). Pues resulta que ahora, el prófugo de la justicia andina, que tiene doble nacionalidad y está preso en Chile, quiere presentarse a las elecciones en Tokio.
    Supongo que así, bajo el amparo de la nipodemocracia, si sale electo, podrá intentar darle esquinazo a la Justicia y que le juzgue la historia en lugar de los jueces. Estos, a cara descubierta y no como en su época que los magistrados llevaban un verdugo o se escondían detrás de vidrios ahumados. Si lo logra –el chino-, los muertos de la Universidad de La Cantuta y los que no sabían leer ni escribir, seguirán sin descansar en paz pero eso, las cosas como son, es harina de otro costado, más sangrante si cabe.
    Bueno, en realidad, como te decía, mi interés está en Correa. Mira que el hombre tiene ojos lindos y de cuerpo, ni hablar. Como todavía está en los 40 y esa edad, al sexo fuerte, seamos sinceras, les sienta de miedo, la verdad que daba gusto echarle el ojo. Tú lo ves todos los días pero yo, la primera vez que lo tuve frente a frente casi me hipnotiza con ese iris verde esperanza. Pero, cuando siguió hablando y hablando me dije, “aquí hay gato encerrado”. Estaba equivocada, lo que había era un tigre hambriento, con diplomas en Estados Unidos y Francia, dispuesto a merendarse a sus presas –siempre que hubiera carne- al primer zarpazo.
    Entonces, se disputaba la primera vuelta de las elecciones y el hombre figuraba en las encuestas como favorito. ¿Te acuerdas? Tan convencido estaba de su triunfo –que logró después en ballotage- que no se privaba de hacer gala de su amistad con Hugo Chávez. Di tu que el venezolano, al contrario de lo que sucede en Perú, no tiene mala imagen en Ecuador, y Correa se podía permitir esos lujos de confesar la verdad en público. En Lima, en cambio, el ex militar Ollanta Humala, sucumbió al abrazo de oso que le dio el ex paracaidista de la boina torcida. Por cierto, aquello también me sorprendió. Todavía me cuesta entender que Hugo Chávez entrara al trapo de la retórica implacable de Alán García que sabe, como ese en el que piensas, más por viejo que por diablo.
    Bueno, que me disperso, pues eso. Que tengo mis dudas de cómo está el panorama. Me gustaría saber si la Asamblea Constituyente, marcha o está parada. También que me cuentes un poco qué ha pasado con los diputados que salieron elegidos en el mismo proceso electoral que él y se los quitó, de mala manera, de en medio. Todo, por su obsesión en echarle el candado al Congreso porque la Constituyente ya tenía el visto bueno pero el quería, como Evo y Hugo, poderes plenipotenciarios. “To pa mi”, que diría un ex jefe mío. Es decir, cartas marcadas para apostar y ganar no sólo la partida, sino el juego entero y eterno.
    Además, también tengo cierto interés en conocer cómo fue la asesoría argentina en el temita de la deuda externa. Me han dicho que Correa se quedó un poco mosca porque la gente de Kirchner le aconsejó que se olvidara de la suspensión de pagos. Ya sabemos, lo que a unos les va bien –al menos al principio- no vale para todos. Más tarde o más temprano te acaban pasando la factura. Aunque no la pagues de inmediato en dinero contante y sonante, te la cobran por otro lado. Ya sabes, no invierte ni Blas, te cierran las puertas en todas las casas y demás locales… y, como dicen ellos, “se viene la noche” (son tan gráficas las expresiones argentinas).
    Antes de que se me olvide, hay otro detalle que me interesa. Me cuenta un colega muy querido de Buenos Aires que la última vez que vio a Correa éste le dijo que no pudo hacer las cosas al derecho –se refería a lo de sacar la Constituyente a su gusto sin pasarse por el arco del triunfo a los diputados- porque hubiera tenido que pactar con el partido de Lucio Gutiérrez, otro al que se ventilaron como si nada. Cuando me interesé por el motivo, ya que Correa no presentó lista de diputados en el Congreso y sabía que pactar tenía que pactar, me dijo que el presidente de Ecuador le había hecho un gesto con la mano como diciendo que pedía demasiado.
    Debía tener yo un día de lo más lelo, porque le pregunté, ¿Qué quería demasiado? Mi amigo se rió y me dijo: “plata, platita, linda” (creo que con lo de linda se refería al dinerillo no a mi).
    Bueno, ya ves, me gustaría saber si me puedes confirmar estas cosas o estoy desorientada. Te pido que lo hagas cuanto antes porque uno de los que me lee, -es muy educado y ya sabes que esos no abundan- , me lo pidió a mi primero y le he tenido abandonado.
    Muchas gracias anticipadas y otro día hablamos de las Galápagos. (También creo que la cosa está fea o va a paso de tortuga). Besos. Tu amiga Carmen.

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