Carmen de Carlos | Buenos Aires

  • Apuntes de Unasur y la enfermedad de Uribe

    31 Agosto 2009, 05:54

    Álvaro Uribe, ahora se sabe, llegó enfermo y se fue convaleciente de Bariloche. El presidente que pensaban poner en el banquillo de los acusados Chávez y compañía, salió de la Cumbre de Unasur sin condena y, a la hora de la verdad, con acusaciones contadas con menos dedos de los que tiene una mano.
    Uribe, pese a estar que echaba humo –de fiebre y de cabreo porque le amenazaron con no retransmitir la reunión- se defendió con un buen ataque ante el chaparrón de los clásico: Rafael Correa, Evo Morales y, aunque más comedido, Chávez. Sin embargo, el colombiano se fue sin que le salpicara nada. Suficiente tenía, aunque bien lo disimuló, con la gripe porcina.
    En la foto de familia final Cristina Kirchner tuvo que ir a buscarle. Las malas lenguas dijeron que no quería posar y las buenas que estaba en un sitio donde las personas y en especial si están indispuestas, suelen ir solas.
    El ridículo que hizo Chávez sólo tiene precedente en el “!Por qué no te callas¡ del Rey. No tenía nada nuevo que decir pero se empeñó en airear un “Libro blanco” como si fuera el gran hallazgo que destapaba la estrategia siglo XXI de Washington para controlar América Latina. Días antes, haciéndose el interesante, dijo que se lo había dado Fidel Castro. Uribe, después de escucharle, le dijo la verdad. Esto es, que aquello ni siquiera se aproximaba al libro gordo de Petete: Es un documento público. No es un descubrimiento. Esta en las páginas de Internet y es un propuesta de un grupo académico. Estados Unidos no lo ha adoptado, sentenció. Lo más alucinante es que los doce de Unasur incluyeron su análisis en el documento final para estudiar futuras demandas a Estados Unidos. Surrealista.
    Rafael Correa debería estar en el primer puesto de los perdedores y de los torpes. Fracasó como presidente pro tempore de Unasur, recibió un chorreo por vanidoso e incapaz de Lula y se comió el sapo de que Uribe se fuera a salvo pese a no estar sano. Aunque lo tuvo a tiro no logró herirle pero, lo más grave es que, visto como se despidió, debe pensar que hizo un papel memorable. Y, bien pensado, será difícil de olvidar.
    Lula, pese a sus esfuerzos, también salió mal parado. Su objetivo de lograr una reunión de la que saliera una imagen compacta de Sudamérica fue un fracaso. No logró resultados concretos y la imagen de Unasur quedó más devaluada de lo que estaba. Sí tuvo un éxito parcial. La víspera habló con Chávez para que se moderara y media hora antes de la cumbre se reunió a solas con él para que se impusiera “la prudencia y la cautela”. El ex golpista no le defraudó.
    Alan García y Fernando Lugo se fueron antes de que acabara la Cumbre. El presidente de Perú, la verdad, estuvo sembrado. Puso en su sitio a Chávez y a Correa. Al primero le reprochó su doble discurso con Estados Unidos, país que abastece al día con millón y medio de barriles de petróleo y al último le trató como un niño malcriado. Entre otras razones, por su cursi coqueteo con Cristina Kirchner. García, que sigue insistiendo en poner derechos los párrafos torcidos de su historia, planteó una instancia fiscalizadora para las bases militares colombianas y le pidió a Uribe “poner las cartas sobre la mesa”. Es decir, facilitar el documento completo del tratado militar para conocer el verdadero alcance del mismo. Uribe se hizo el loco y en el documento final a nadie se le ocurrió pedírselo.
    Cristina Kirchner, desconocida, hizo equilibrios en la cuerda de la diplomacia. Anfitriona a medias con Correa, de una cumbre convocada para tratar el tema de las bases militares que usarán las tropas de EE UU, se movió con corrección en un terreno difícil. Lo malo es que no logró ninguno de los tres propósitos que anunció al inaugurar la sesión. No se “fijó doctrina” sobre la postura de Unasur frente “al tema de las bases en Colombia y en otros países”, tampoco logró que de Bariloche el bloque saliera fortalecido y Honduras, finalmente, quedó en un segundo plano aunque se cumplían dos meses del golpe al inefable Zelaya.
    En cuanto al resto de las Jefas y Jefes de Estado, como rezaba la convocatoria, merece mención especial Michelle Bachelet. La presidenta de Chile, justificó los ánimos encendidos de los hombres por aquello de “la testosterona” (sic). Se lo dijo en voz alta a Cristina Kirchner para que lo oyeran todos y se quedó tan pancha. Si no fuera porque estaba allí, la vi y la oí en vivo y en directo, no me lo creería. Y eso que se supone que el que estaba enfermo era Uribe. ¿Se habrá contagiado alguno?

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  • Derrota de Hugo Chávez

    11 Agosto 2009, 18:43

    Ya era hora de que alguien le parara los pies a Hugo Chávez. No fue el histórico “¡Por qué no te callas!” del Rey en Santiago de Chile, pero bien vale un justo reconocimiento. Más, habiéndose dado en Ecuador y tratándose de quien se trata.
    Fueron Luiz Inacio Lula Da Silva y Cristina Fernández de Kirchner los primero en salir a sofocar el incendio que el presidente de Venezuela pretendía, con ayuda de Evo Morales y de Rafael Correa, propagar contra Colombia en el seno de Unasur, una joven sociedad de estados americanos del sur con vocación de arreglar sus problemas entre ellos.
    Lula, con ese tono que tiene de decir las cosas más graves sin ofender a nadie, desestimó los tambores de guerra que con entusiasmo había entonado a viva voz Chávez por la cesión de siete bases colombianas a EE UU. Además, sugirió convocar a Barak Obama para que diera detalles del acuerdo.
    Cristina Fernández, comedida para lo que es ella, colaboró con el brasileño al arrojar una pala más de arena a las brasas de Chávez que, por su cuenta y riesgo, había enganchado el micrófono para lanzar su explosiva arenga. La argentina, pese a despotricar contra Washington, rompió una lanza a favor de Uribe y cederá Bariloche para que éste –ausente de la cumbre de Quito- explique lo que ya ha explicado en medio continente.
    Sofocado el fuego de Hugo Chávez por Lula y CFK, el resto de los presidentes, a excepción de los dos sudamericanos mencionados (Correa y Evo Morales), siguieron sus pasos. Además, se negaron a incluir en el documento final de Unasur una condena a Colombia por el asunto de las bases militares. Resultado: La derrota del bolivariano se hizo realidad y el triunfo de Uribe, pese a estar ausente, también.

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  • Los hijos de Fernando Lugo

    21 Abril 2009, 20:03

    Al ex obispo Fernando Lugo le crecen los enanos. Al paso que lleva, con una media de dos hijos por semana, si mantiene la racha va a terminar en el libro Guinnes.
    Bromas aparte, el asunto no tiene ninguna gracia. El actual jefe de un Estado, corrupto hasta la médula, acaba de terminar con las esperanzas de un pueblo que confió en él y creyó en sus sermones de honestidad.
    Lugo, a la vista de los hechos, cometió un buen puñado de pecados y está por ver si también delitos. A la primera mujer conocida a la que embarazó, Viviana Carrillo, la madre de Guillermo, la sedujo cuando ésta tenía 16 años. A la segunda, Benigna Leguizamón, a la que no ha desmentido, a los 17.
    En ambos casos se trata de personas humildes. Una le atendía en las tareas domésticas y la otra le pidió ayuda acuciada por su pobreza y abandono. Lugo se aprovechó de su condición de Obispo con ambas y cuando nacieron los niños hizo como Pilatos...
    La Iglesia paraguaya sabía de las andanzas de su pastor y calló. Así lo ha declarado Monseñor Rogelio Livieres Plano, obispo de Ciudad del Este y crítico implacable de Lugo. “Es una cosa conocida ya desde hace años”, declaró ayer el prelado quien, para más inri, añadió que varias mujeres presentaron sus denuncias de paternidad ante el Nuncio Apostólico, Antonio Lucibello, aunque, posteriormente, por razones fácilmente imaginables, las retiraron.
    La figura de Fernando Armindo Lugo, un hombre afable, con el don de la palabra que otorga el púlpito, estaba siendo venerada en Paraguay, un país que sabe más de lo moralmente permitido, de miserias, engaños y pobreza. Nadie esperaba a un estadista pero, al menos, confiaban en un hombre decente. Ahora, no saben ni quién es ni cuántos hijos tiene el señor.

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  • La confesión de Lugo

    14 Abril 2009, 16:57

    Asunción. Carmen de Carlos
    Hacer una entrevista es algo parecido a un parto. Tiene un tiempo previo de preparación propia y de aceptación de la pareja. Superado esos primeros pasos, el periodista se encuentra muchas veces frente a una persona que le recibe de mala gana. Lo hace más por obligación que por el placer de comunicar su visión del mundo, sus proyectos, planes de Gobierno o desafíos.
    En el caso del presidente de Paraguay, hasta el último minuto pensé que iba a suspender la cita que teníamos, a las siete y media de la mañana, en el Palacio de Gobierno. Me equivoqué.
    Fernando Armindo Lugo no había hablado con la prensa desde la semana anterior, cuando saltó el escándalo de la denuncia de paternidad de una joven con la que concibió un hijo cuando era obispo. Paraguay estaba pendiente del jefe del Estado y la noticia, a medida que pasaban los días, crecía como una bola de fuego con nuevos y escabrosos detalles de la relación.
    Así se supo que la madre del niño comenzó a “verse” con Lugo cuando tenía 16 años, que el pequeño, Guillermo Armindo Carrillo, debe su segundo nombre al de su padre y el primero al del abuelo paterno. También se conocieron otros detalles de la demanda, entre ellos, que la madre acusaba a Lugo de haberle dado una bofetada.
    El silencio del ex obispo frente a la avalancha de información destacada en las portadas de los periódicos, en las radios y en la televisión, equivalía a una confesión. Su juicio y condena se sucedía en los medios de comunicación. En este contexto y con Paraguay esperando que su Presidente dijera algo, me recibió y lo hizo con buena cara y predisposición.
    Empecé la entrevista como si todo lo que he contado no hubiera sucedido nunca. Arranqué recordando que el lunes se cumple primer aniversario de las elecciones en las que Lugo terminó con sesenta años de hegemonía colorada. Le pregunté por Obama, la Cumbre de las Américas, Cuba y otros temas de política internacional y nacional. Tenía poco más de veinte minutos. No se bien por qué, supongo que será el oficio, pero sabes perfectamente cuando se van a cumplir. Si lo olvidas, en este tipo de entrevistas, un asesor siempre te lo hará recordar con gestos dramáticos que a ti te resultarán cómicos.
    El tiempo corría pero ¿Cómo preguntarle por el tema del niño sin que me echara? Lo estuve pensando un par de días antes. Analicé los posibles escenarios y llegue a una conclusión: Podía empezar con rodeos o arriesgarme e ir directa al tema. Tenía claro que las cuestiones delicadas hay que dejarlas siempre para el final, cuando el personaje está más relajado y tú tienes el texto garantizado.
    Decidí ser frontal con una salvedad. Precedí la pregunta de una descripción de la prensa del día en la que se daba buena cuenta de lo relatado. Lo hice como diciéndole: no tengo más remedio que preguntarle. Ojalá no fuera así pero está en todas las portadas... Utilice un tono conciliador y suave que, para mi, es el que mejor resultados da pero pregunté: ¿Es usted el padre de Guillermo Armindo Carrillo? Su respuesta estaba dentro de lo previsible: Dijo que esa cuestión la iba aclarar en dos horas e hizo amago de dar por zanjada la entrevista.
    Había imaginado ese escenario anteriormente y, siempre con tono de, te quiero comprender, te escucho, te miro de frente, le puse el ejemplo de Alejandro Toledo en Perú, el de Alan García y hasta el de Carlos Menem (hay más en este barrio) y le pregunté si pensaba que su silencio o la noticia, independientemente de si era cierta o no ya que en ese momento no lo había confirmado, le podía costar la Presidencia. Después seguí con la cuestión del celibato y las otras que están publicadas en ABC. Todas valían tanto si Lugo confesaba más tarde su paternidad como si la negaba.
    Cuento estos detalles porque ayer Susana Oviedo y Antonio Pecci, dos excelentes periodistas paraguayos, en una charla informal me recomendaron que lo hiciera. Según ellos, estás anécdotas sirven para ayudar en el trabajo de jóvenes colegas o estudiantes además de divertir. Espero que estén en lo cierto porque , después de tantas palabras, esto ha sido, como decía al principio, como un parto.

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  • Algunos datos de Paraguay

    20 Abril 2008, 03:31

    En Paraguay viven seis millones de personas. Más o menos, el mismo número que en la Comunidad de Madrid o en Barcelona. Aquí se construyó y funciona a pleno pulmón Itaipú, la central hidroeléctrica más grande del mundo. A pocos kilómetros se encuentra ciudad del Este, antiguo Puerto Stroessner y réplica virtual de un pequeño Hong Kong de imitaciones y comercio de contrabando.

    En este territorio, de una extensión algo menor que la de España, se levanta la represa de Yaciretá. A diferencia de Itaipú, que está en la frontera y se comparte con Brasil, ésta linda con Argentina, el vecino del sur.

    Aquí también se extienden grandes cultivos, en especial de soja, el petróleo verde que va camino de demonizarse en América por dejar el suelo como Atila cuando pasaba a lomos de su caballo.

    Las reservas actuales son de casi dos mil quinientos millones de dólares. Treinta y tres de cada cien personas son pobres y diecinueve de cada cien viven directamente en la indigencia.

    Sólo el año pasado sesenta y siete mil paraguayos –recordar que son seis millones en total- se fueron del país en busca de mejor fortuna. El primer destino es Argentina, el siguiente España.

    El Estado es el empresario más grande de Paraguay: da trabajo a doscientas mil personas. El PIB per capita es de 1.928 dólares, el más bajo del Cono Sur.

    En este país se entienden, indistintamente, en castellano y en guaraní aunque, con los datos en la mano, parece que nadie escucha.

    Dicho de otro modo, es difícil explicar que haya dos millones de pobres y que más de un millón no disponga de ingresos suficientes para alimentarse.

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