Moyano versus Macri

Moyano versus Macri

Publicado por el Feb 22, 2018

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Hugo Moyano tuvo su marcha contra Macri pero ésta no fue ni tan fiera ni tan masiva como pretendía el sindicalista millonario. El camionero soñó con una columna eterna de medio millón de personas y se quedó -que no es poco- con la mitad de la mitad y acotada entre los suyos, los de Cristina Fernández y los “de la izquierda de la izquierda.
El peronismo comenzó a cumplir, de verdad, su máxima de quedarse a la puerta del cementerio y dejar que el muerto vaya a pie a su propio entierro. Ningún gremio de los grandes quiso esa foto junto a Moyano que, en los últimos días, tuvo que soportar, impotente, cómo se iban retirando sus compañeros de la CGT de la convocatoria.

El “apriete” al Gobierno, que nació como un tsunami, se convirtió en ola. Tan escasa fue la fuerza que la disolución de las masas fue un visto y no visto. Lo mismo que la intervención de Moyano, con un tono que parecía duro pero que, en el fondo, no lo era tanto. En el lenguaje de las señas o los guiños, hasta se podría interpretar como un pedido de auxilio porque a Moyano, la pólvora de la justicia le calienta el sillón del camión con dirección al cojín del banquillo.

El viejo oso pensó que sus históricos zarpazos, al poder de la Casa Rosada, mantendrían su efectividad con Mauricio Macri en la Presidencia pero… se equivocó. El presidente de Argentina es de formas pausadas pero inflexible en determinadas decisiones y entre éstas, no se encuentra incorporar pactos mafiosos que le arruinen la estrategia de Estado, a largo plazo, con alguien como él.
Los rostros que se vieron en la mencionada marcha/manifestación representan la cara más cutre de la Argentina. Aníbal Fernández, Mariano Recalde, Máximo Kirchner, Andrés “el cuervo” Larroque, Hebe de Bonaffini y Raúl Eugenio Zaffaroni son una buena muestra de ellos. Todos están procesados menos el último, ex juez de la Corte Suprema, propietario de media docena de pisos convertidos en puticlubs (hasta que lo denunciaron), inexplicablemente todavía miembro de la Corte Interamericana de DD HH, asesor en las sombras de la viuda de Kirchner y reincidente en declaraciones donde expresa su deseo de que el actual Gobierno se caiga lo antes posible, lo tumben o lo atropelle el tren de la violencia. Todo un caso.

Muy cerca de éste asomaba Roberto Baradell, el sindicalista docente que está por ver que alguna vez impartiera una clase en un colegio. En esa línea política, destacó Florencia Saintout, decana de la Universidad de Periodismo de La Plata que logró el más difícil todavía,  que sus licenciados sienten vergüenza de su propia universidad. Y para poner paz en un ambiente que no estuvo caldeado se puso a la vista Juan Grabois, el elegido del Papa que lo define como “factor de reagrupamiento” (peronista o algo similar)
Mientras todos estos –y el resto- copaban la Avenida 9 de Julio, Macri inauguraba obras, “sin aprietes, sin comportamientos mafiosos, sin extorsiones”, recordaba. Y Moyano, aunque tarde, parece que empezó a darse cuenta de que lo suyo, fue.

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