La voz de España en la Embajada de Argentina

La voz de España en la Embajada de Argentina

Publicado por el Oct 13, 2017

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El embajador,  junto a su mujer, durante el discurso pronunciado en la Embajada de España.

El 12 de octubre, este año, ha sido algo más que “El día de la diversidad cultural”, como desde hace no mucho lo llaman los argentinos. El 12 de octubre, en esta ocasión, ha sido diferente en España y en la Embajada de España en Buenos Aires. El embajador, Javier Sandomingo, dio un paso adelante y frente a autoridades, ministros del Gobierno de Mauricio Macri, otros invitados y una generosa representación de la colectividad española, explicó lo que a muchos les resulta inexplicable. En un discurso oportuno, claro, directo y contundente, resumió las relaciones históricas entre ambos países y presentó la fotografía de la España actual. Lo hizo con la verdad por delante, sin esconder ni ocultar nada: “Estos –reconoció- no son para nosotros tiempos fáciles”.
Sandomingo, con acierto, recurrió a la figura más popular en estos días en Argentina, Leonel Messi, “un ejemplo de que se puede contribuir a la grandeza de Argentina, de Cataluña y de España sin dejar de ser rosarino, que es una buena forma de ser universal”, ilustró.
Las palabras del embajador anticipaban lo que venía en breve. “En Cataluña hemos asistido y asistimos al insólito espectáculo de un Gobierno que aspira a levantar barreras, que nunca han existido, entre catalanes y españoles e incluso entre los propios catalanes”. El silencio -había invitadas 1.700 personas- era absoluto. “Lo ha intentado –continuó Sandomingo- por la vía de violentar la Constitución y las leyes de las que deriva su propia legitimidad, apelando a supuestas mayorías que no han sido avaladas por multitud de elecciones celebradas con todas las garantías” y, enfatizó, “menos podrían serlo por pantomimas ilegales en contradicción, además, con los principios fundamentales que inspiran la construcción europea”.
En tiempos de desconcierto, dentro y fuera de España, la intervención del Embajador Sandomingo arrojó claridad y esperanza. No sólo para expatriados y emigrantes (su agradecimiento era manifiesto), sino también para los argentinos que, con más frecuencia de la deseable, asisten atónitos a discursos falaces, del nacionalismo separatista, que envía a estas tierras a sus representantes y financia con el dinero de todos los catalanes, delegaciones independentistas ocultas bajo diferentes ropajes.
Este 12 de octubre, insisto, fue diferente. Si quedaba alguna duda sobre lo que está pasando en España, quedó despejada con las palabras del Embajador. Los más agradecidos eran… los catalanes. Lejos de casa, las crisis se viven con una angustia diferente.

Pero, también en aquella multitud, se reconocía algún rostro entusiasmado con el modo de obrar del Gobierno de Cataluña. Sandomingo, con paciencia infinita, trató de explicar a algún activo independentista lo que su fanatismo, mal disimulado, le impide ver. Me temo que no logró convencer a quien no quiere atender otras razones que las suyas pero es importante intentarlo y hacerlo con insistencia porque entre los argumentos, hay uno que es demoledor, el respeto a la ley y al otro,  la necesidad de que el bien común no se convierta en menos que nada.
Este triste capítulo de la historia de España se escribe al otro lado del Atlántico pero es importante saber leerlo y explicarlo en esta orilla. Y, posiblemente, en otras más lejanas.

Algunos links de la prensa argentina vinculados:

https://www.clarin.com/politica/crisis-cataluna-embajador-espana-dijo-gobierno-respondio-medios-obligaciones_0_SyVi_QT2-.html

 

https://www.infobae.com/politica/2017/10/12/elogios-a-lionel-messi-un-reto-a-cataluna-y-ponderaciones-a-macri-en-la-fiesta-de-espana/

http://www.eleconomistaamerica.com/politica-eAm/noticias/8671392/10/17/Espana-celebra-su-fiesta-en-Argentina-con-Messi-como-ejemplo-de-integracion.html

 

 

 

Discurso íntegro del Embajador de España en Argentina

Muchas gracias por acompañarnos hoy en una nueva conmemoración de la llegada a tierras americanas de una pequeña expedición de marinos españoles al mando de un ilustre navegante genovés, Cristóbal Colón.

Aquel 12 de octubre aquellos hombres iniciaron una aventura de siglos que, como todo lo humano, tiene luces y tiene sombras. las sombras parecen ser más relevantes para quienes se obstinan en juzgar lo que pasó en los siglos XV, XVI y XVII con los criterios morales del siglo XXI. Para quienes preferimos valorar las cosas en su contexto, entonces, en 1492, se amplió el mundo conocido y se puso en marcha un proceso en el que se mezclaron razas y culturas y se sentaron las bases para el mundo en el que vivimos y del que todos somos parte.

Cuando digo todos me refiero particularmente a quienes hoy estamos aquí, porque españoles y argentinos somos descendientes directos de aquel momento histórico.

Sin el proceso que se abrió entonces, cientos de miles de españoles no hubieran podido acogerse a la hospitalidad y a la generosidad argentinas para construir sus vidas y sus familias en momentos en los que su tierra de origen no podía proporcionarles los medios de hacerlo. Creo que es de justicia subrayar, además, lo mucho que con su trabajo y su esfuerzo contribuyeron a la construcción y el desarrollo de su nueva patria argentina, y me emociona ser capaz de constatar todos los días lo mucho que la argentina aprecia su contribución.

Sin ese proceso, tampoco nuestras empresas hubieran podido dar algunos de sus primeros pasos en el escenario internacional en un entorno tan propicio como resultó ser la Argentina de los años 90. Sin duda el éxito, hoy evidente, de la internacionalización de la empresa española debe mucho a las lecciones aprendidas de sus socios y amigos argentinos. Nos gusta pensar que, en justa retribución, algo hemos contribuido a la modernización de algunos servicios y, en definitiva, al bienestar y a la prosperidad de los argentinos. Y es además una apuesta que sigue en pie porque, como se ha demostrado, esas empresas, en su inmensa mayoría, vinieron a quedarse, y no a especular con coyunturas puntuales ni a tirar la toalla al primer contratiempo.

Pero, sobre todo, y sin aquel 12 de octubre, españoles y argentinos no hubiéramos tenido, al otro lado del océano, un pueblo hermano al que recurrir en tiempos de apuro y necesidad. En un momento en que la relación bilateral es no sólo intensa sino además constructiva y cordial, puedo decir que España está, como siempre, a la orden de los argentinos y de los esfuerzos de sus autoridades por construir un país mejor. Es lo menos que puedo decir como representante de un país que siempre que lo ha necesitado ha contado con el aliento y el respaldo incondicional de la Argentina. En ese sentido, haremos cuanto esté en nuestra mano para facilitar tanto la pronta conclusión de un acuerdo de asociación entre la Unión Europea y Mercosur como el ingreso de argentina en la OCDE. Y contribuiremos también, en la medida de nuestras posibilidades, a que la reunión del G-20 bajo presidencia argentina, sea un éxito y fortalezca el papel de la Nación en la esfera internacional.

Creo que hoy es muy pertinente citar a un futbolista, a Leo Messi, como encarnación de mucho de lo que he dicho. Un futbolista, nacido en rosario, que anteayer contribuyó decisivamente a clasificar a Argentina para el Mundial de Rusia, como contribuye también decisivamente, todas las semanas, a que un club catalán sea uno de los mejores equipos de España y de Europa y a que la liga española sea la mejor liga del mundo. Messi es un ejemplo de que se puede contribuir a la grandeza de Argentina, de Cataluña y de España sin dejar de ser rosarino, que es una buena forma de ser universal.

Desgraciadamente estos mismos días, en una parte de España, una minoría intenta construir muros e imponer un orden contrario a la tendencia y a la aspiración de todos los seres humanos a un mundo cada vez más universal, más abierto y más integrador.

En Cataluña hemos asistido y asistimos al insólito espectáculo de un gobierno que aspira a levantar barreras, que nunca han existido, entre catalanes y españoles, e incluso entre los propios catalanes. Lo ha intentado por la vía de violentar la Constitución y las leyes de las que deriva su propia legitimidad, apelando a supuestas mayorías que no han sido avaladas por multitud de elecciones celebradas con todas las garantías, ni menos podrían serlo por pantomimas ilegales. Y en contradicción, además, con los principios fundamentales que inspiran la construcción europea.

El gobierno de España ha reaccionado a la situación cumpliendo con su obligación y utilizando, con prudencia, proporcionalidad y mesura, todos los medios que la Constitución y las leyes ponen a su disposición. Y continuará haciéndolo así, siempre abierto al diálogo en el marco de la constitución y las leyes, pero dispuesto a impedir cualquier iniciativa que pretenda hacerse al margen de ellas. Porque no hay democracia posible al margen de la Constitución y de las leyes, que son la única garantía de que los derechos de unos no menoscaben los derechos de otros.

El gobierno de Cataluña sabe perfectamente que la Constitución, refrendada en su día por una abrumadora mayoría de catalanes, es lo suficientemente amplia para dar amparo a las aspiraciones de todos. Sabe que incluso puede modificarse para hacer posibles cosas y aspiraciones que hoy no lo son, como ha reiterado ayer mismo el presidente del gobierno español. pero sabe también que tal cosa no puede hacerse al margen de la Constitución y la ley y menos alentando actitudes insurreccionales en la calle que ponen en riesgo la concordia entre catalanes.

Ayer, el gobierno de Cataluña fue constitucionalmente requerido para confirmar antes del lunes 16 de octubre si alguna autoridad catalana ha declarado la independencia de Cataluña. En caso de que así fuera, se le requiere que dicha declaración se revoque y se restaure el orden constitucional y estatutario antes del jueves 19 de octubre. Ojalá el gobierno de Cataluña atienda este requerimiento, porque, como digo, eso daría una salida inmediata a la situación, devolvería la tranquilidad a millones de españoles y de catalanes y permitiría restablecer los cauces de interlocución y diálogo, dentro de la ley, que voluntariamente ha escogido ignorar. y no especularé sobre lo que ocurriría si no lo hace, que por otra parte está expresamente previsto en la Constitución, porque creo que la racionalidad y el respeto a la ley siempre acaban por imponerse y estoy seguro de que se impondrán también ahora.

Estos no son para nosotros tiempos fáciles, y por eso les agradezco de manera muy especial que hoy hayan querido acompañarnos. Su gesto lo tomo en lo que significa y vale, que es mucho, y les propongo un brindis.

 

Por la prosperidad y el bienestar de Argentina y España y por la amistad Hispano-Argentina.

 

Por Su Majestad el Rey Felipe VI y por Su Excelencia el Presidente Mauricio Macri.

 

(¡Viva Argentina y Viva España¡)

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