“6,7,8…” Garzón en Argentina

Publicado por el Aug 12, 2010

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Alguien debería decirle a Baltasar Garzón que el programa de la televisión pública argentina, “6, 7, 8…” no es la versión local de lo que fue “La Clave” de José Luis Balbín. Algún amigo tendría que haberle advertido que el Canal 7, del Estado, tampoco es TVE, la CNN, la BBC o la TVN chilena. Nadie lo hizo y el todavía juez, Baltasar Garzón, fue anoche al plató donde a diario se hace escarnio de la prensa crítica con el Gobierno del matrimonio Kirchner. En ese estudio, que Garzón “blanqueó”, se mofan, con el dinero público, de la oposición y de los políticos que no pasan por el aro de un poder con ínfulas de ser hegemónico de por vida. En ese programa, que financian todos los argentinos con sus impuestos, se ajusticia sin defensa a cualquiera que exprese su disgusto o malestar por la actual  Administración. Pues allí, fue a parar Garzón en su agosto en América.

Su participación -con la de la fiscal de la Audiencia Nacional, Dolores Delgado García- fue útil a “6,7,8…” para profundizar la batalla, a todo o nada, que disputan los Kirchner a Héctor Magnetto, CEO del Grupo Clarín y hombre de resueltos negocios en la era K mientras ambos miraban Argentina a través del mismo cristal. Su presencia también sirvió para burlarse del diario La Nación y del resto de los medios y profesionales de comunicación locales que no se cuadran ante el Gobierno peronista.

Durante la intervención  del magistrado, hoy suspendido cautelarmente de sus funciones por prevaricación y cohecho, en otras causas aparte de la del franquismo, una faja en la pantalla ilustraba el tema a abordar: “Magnetto, el gran anfitrión y la complicidad civil con los dictadores”. Con este motivo, la producción del programa, en cuyo abultado elenco no existe una sola voz discordante con la filosofía oficialista, emitió fragmentos antiguos -alguno del 2003- de gente crítica con la causa judicial sobre la dictadura argentina, que abrió el juez hace una década. A su favor, el espacio rescató declaraciones, éstas recientes, del actor Federico Luppi. Era la forma de “6,7,8…”  de presentar las dos caras de la moneda que acuña, con fondos públicos, a su antojo todas las noches.

Prácticamente el mismo mecanismo se siguió para “escrachar”, término equivalente a machacar, a los diarios que no publicaron en portada la foto de Néstor Kirchner con Hugo Chávez y Juan Manuel Santos, tras el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Colombia y Venezuela (con cinco choques en los últimos cinco años). “6,7,8…” rescató del archivo hasta declaraciones olvidadas del ex presidente uruguayo Luis Alberto Lacalle, en las que consideraba inútil Unasur, el bloque de Unión de Naciones Sudamericanas que, desde hace unos meses, tiene a Néstor Kirchner como secretario general aunque éste continúa sin renunciar a su escaño de diputado ni está dispuesto a soltar las riendas del Partido Justicialista (PJ).

 El programa del pensamiento único, defendía “la exitosa mediación” del marido de la presidenta argentina en la reconciliación -anunciada- entre Venezuela y Colombia. Para sostener sus argumentos y demostrar que la prensa que no son ellos no son prensa, reprodujo, entre otras cosas, imágenes de una comparecencia conjunta de Hillary Clinton con el ministro de Asuntos Exteriores argentino, Héctor Timerman. En ella la secretaria de Estado, ejemplo de la diplomacia, celebraba el papel de Kirchner en el último episodio del culebrón  Venezo-Colombiano. “6,7,8..”, siempre burlón, ratificaba con esas tomas sus argumentos sobre la mala fe de los periódicos argentinos por no haberse hecho eco de la escena. El problema es que la escena era del mismo día, o sea, de ayer así que, difícilmente, podían haberla difundido en sus ediciones impresas. Hoy están.

Al hilo de esta secuencia uno de los fijos del programa, pregunta, “¿Cómo ve la colonia?”. Garzón responde, “me ha gustado mucho ver la foto completa”, en alusión al trío Santos, Chávez, Kirchner. Otro tertuliano habitual, Orlando Barone, manifiesta su interés en saber si en España la prensa actúa (tan mal) como en Argentina. El juez le explica lo que se sobreentiende como similitudes. Esto es, “un uso del lenguaje muy perverso” que puede “destruir el Estado de Derecho”. Además, asegura, “en España hay buena representación de medios cainitas y manipuladores de la verdad”. Sin embargo, advierte, “hay que denunciarlos” aunque se corre el riesgo de que a uno le conviertan en objeto de “análisis, estudio y persecución”. Garzón hace feliz a “6,7,8…” y se extiende, “se deforma, manipula la verdad por intereses oscuros y bastardos… Una cosa es la libertad de expresión y otra la manipulación. Mentir a través de un medio de difusión no es libertad de expresión”. Barragán, humorista del elenco permanente, aprovecha: ¿Usted vio TN (canal de noticias del grupo Clarín)?… Es como si ya lo hubiera visto. La misma pregunta y aseveración podría formularse con “6,7,8…”

En este contexto, Baltasar Garzón anoche fue servicial a la causa kirchnerista de acoso, derribo y “persecución”, por recordar sus palabras, a los medios de comunicación que tienen una mirada crítica con el Gobierno argentino. El juez fue testigo de cargo de la manipulación de las imágenes, mediante selección interesada, y testimonios, en beneficio del Gobierno que, por cierto, no es el Estado aunque algunos lo confundan. El magistrado suspendido, también por cohecho, detalle que olvidó mencionar en “6,7,8…” se convirtió en una pieza más en el tablero de batalla que libra Néstor Kirchner contra Magnetto y otros medios. Alguien debería haberle avisado a dónde iba. Algún amigo podía haberle hecho el favor de advertirle. Nadie lo hizo pero su desconocimiento del programa, como sucede al ignorar la ley, no le exime de su responsabilidad.

 

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