Publicado por Carmen de Carlos el ene 18, 2010
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Primero fueron los sondeos y después los resultados oficiales. Los dos coincidían: Sebastián Piñera ha ganado las elecciones. Su hija Magdalena, poder en las bambalinas de la familia, de la impresión, estaba casi muda. Estoy nerviosa, era todo lo que atinaba a decir en el ascensor. Claudia Salfate, la jefa de Prensa, le animaba pero también andaba medio desconcertada. El que más gozaba la victoria era Miguel, el hermano hippie de Piñera. Por fin apareció el ganador. No estaba solo. Le acompañaba Eduardo Frei, digno perdedor, y las respectivas familias de los candidatos. El mensaje era claro: Chile no se parte. Una vez más se impuso el sentido de Estado y la generosidad de dos políticos con el concepto de bien común bien entendido.

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