Campanella, Trueba, Almodóvar y el crimen de Polanski

Publicado por el sep 29, 2009

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Lamenté profundamente que El secreto de sus ojos, de Juan José Campanella, no lograra el favor del jurado de San Sebastián, aunque el favor verdadero se lo hizo a ellos el director argentino al haber rodado semejante peliculón. Recuperé la alegría al enterarme de que en Buenos Aires han tenido el acierto de presentarla a los Oscar donde espero que se haga justicia. Dicho esto reconozco que no he visto la Danza de Trueba así que difícilmente puedo compararlas pero me fio del ojo cinéfilo de Oti Rodríguez Marchante y de Carlos Boyero, que la dejaban en sus crónicas vascas un escalón por debajo de la de Campanella.
En este clima de cine vuelve a la cartelera del escándalo el caso Polanski, una auténtica película de terror que un puñado de famosos de la política y el celuloide franceses, italianos y polacos fundamentalmente, advierte Juan Pedro Quiñonero- quiere pintar de color de rosa. Costa Gabras, Ettore Scola, Marco Bellocchio y hasta Mónica Bellucci, -la vergüenza de su género-, forman parte junto a los ex ministros de Cultura y Exteriores, Friederic Mitterrand y Bernard Kouchner, de la tribu que considera siniestro lo que le están haciendo a Polanski. Para mi disgusto, según TVE, Pedro Almodóvar se ha sumado a este inefable grupo a última hora.

Hagamos resumen. Roman Polanski engañó a una niña de 13 años. La llevó a una supuesta sesión de fotos en casa de Jack Nicholson. La drogó, la violó y la sodomizó. Todo sucedió hace unos treinta años, cuando el cineasta, ya madurito, era conocido internacionalmente por su trabajo. El crimen, porque es y sigue siendo un crimen, lo confesó el propio Polanski antes de huir de la justicia como alma que lleva el diablo.
Al parecer, el viudo de Sharon Tate llegó un arreglo económico con la familia de la víctima, porque la niña, aunque hoy sea una señora pre menopáusica, fue y sigue siendo su víctima. Polanski, el gran cineasta, pensó que con eso podía hacer borrón y cuenta nueva pero el juez estadounidense opinó lo contrario y ordenó a Interpol su detención. Esta semana, por fin, la orden se cumplió.

Tanto en Suiza como en Estados Unidos los delitos de abuso sexuales contra menores son, como los de lesa humanidad, imprescriptibles. No importa quién seas o como te llames. El banquillo te espera de por vida. Todos sabemos que Polanski sufrió mucho en su infancia. También que el brutal asesinato de su mujer embarazada de ocho meses fue demoledor pero ninguna de esas terribles experiencias le da derecho a estar por encima de la ley. Tampoco que intentara y al parecer lograra- comprar la piedad o el perdón de su víctima y de su familia con un fajo de dólares. Con eso puede acallar su conciencia pero, por fortuna o al menos de momento, no a la justicia.
Tengo una curiosidad. Ahora, me gustaría saber si Costa Gavras, Ettore Scola, Marco Bellochio o los ex minstros de Cultura y Defensa franceses, Friederic Mitterrand y Bernard Kouchet, emprenderían la misma cruzad a favor del criminal si la niña drogada, violada y sodomizada hubiera sido su hija. En cuanto a Monica Bellucci y al resto de las actrices prefiero pensar que están ensayando un papel antes que creer en sus palabras. Y, sobre Almodóvar, mejor preguntarle a su hermano Agustín o a Penélope Cruz. Seguro que opinan distinto.

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