Apuntes de Unasur y la enfermedad de Uribe

Publicado por el Aug 31, 2009

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Álvaro Uribe, ahora se sabe, llegó enfermo y se fue convaleciente de Bariloche. El presidente que pensaban poner en el banquillo de los acusados Chávez y compañía, salió de la Cumbre de Unasur sin condena y, a la hora de la verdad, con acusaciones contadas con menos dedos de los que tiene una mano.
Uribe, pese a estar que echaba humo de fiebre y de cabreo porque le amenazaron con no retransmitir la reunión- se defendió con un buen ataque ante el chaparrón de los clásico: Rafael Correa, Evo Morales y, aunque más comedido, Chávez. Sin embargo, el colombiano se fue sin que le salpicara nada. Suficiente tenía, aunque bien lo disimuló, con la gripe porcina.
En la foto de familia final Cristina Kirchner tuvo que ir a buscarle. Las malas lenguas dijeron que no quería posar y las buenas que estaba en un sitio donde las personas y en especial si están indispuestas, suelen ir solas.
El ridículo que hizo Chávez sólo tiene precedente en el !Por qué no te callas¡ del Rey. No tenía nada nuevo que decir pero se empeñó en airear un Libro blanco como si fuera el gran hallazgo que destapaba la estrategia siglo XXI de Washington para controlar América Latina. Días antes, haciéndose el interesante, dijo que se lo había dado Fidel Castro. Uribe, después de escucharle, le dijo la verdad. Esto es, que aquello ni siquiera se aproximaba al libro gordo de Petete: Es un documento público. No es un descubrimiento. Esta en las páginas de Internet y es un propuesta de un grupo académico. Estados Unidos no lo ha adoptado, sentenció. Lo más alucinante es que los doce de Unasur incluyeron su análisis en el documento final para estudiar futuras demandas a Estados Unidos. Surrealista.
Rafael Correa debería estar en el primer puesto de los perdedores y de los torpes. Fracasó como presidente pro tempore de Unasur, recibió un chorreo por vanidoso e incapaz de Lula y se comió el sapo de que Uribe se fuera a salvo pese a no estar sano. Aunque lo tuvo a tiro no logró herirle pero, lo más grave es que, visto como se despidió, debe pensar que hizo un papel memorable. Y, bien pensado, será difícil de olvidar.
Lula, pese a sus esfuerzos, también salió mal parado. Su objetivo de lograr una reunión de la que saliera una imagen compacta de Sudamérica fue un fracaso. No logró resultados concretos y la imagen de Unasur quedó más devaluada de lo que estaba. Sí tuvo un éxito parcial. La víspera habló con Chávez para que se moderara y media hora antes de la cumbre se reunió a solas con él para que se impusiera la prudencia y la cautela. El ex golpista no le defraudó.
Alan García y Fernando Lugo se fueron antes de que acabara la Cumbre. El presidente de Perú, la verdad, estuvo sembrado. Puso en su sitio a Chávez y a Correa. Al primero le reprochó su doble discurso con Estados Unidos, país que abastece al día con millón y medio de barriles de petróleo y al último le trató como un niño malcriado. Entre otras razones, por su cursi coqueteo con Cristina Kirchner. García, que sigue insistiendo en poner derechos los párrafos torcidos de su historia, planteó una instancia fiscalizadora para las bases militares colombianas y le pidió a Uribe poner las cartas sobre la mesa. Es decir, facilitar el documento completo del tratado militar para conocer el verdadero alcance del mismo. Uribe se hizo el loco y en el documento final a nadie se le ocurrió pedírselo.
Cristina Kirchner, desconocida, hizo equilibrios en la cuerda de la diplomacia. Anfitriona a medias con Correa, de una cumbre convocada para tratar el tema de las bases militares que usarán las tropas de EE UU, se movió con corrección en un terreno difícil. Lo malo es que no logró ninguno de los tres propósitos que anunció al inaugurar la sesión. No se fijó doctrina sobre la postura de Unasur frente al tema de las bases en Colombia y en otros países, tampoco logró que de Bariloche el bloque saliera fortalecido y Honduras, finalmente, quedó en un segundo plano aunque se cumplían dos meses del golpe al inefable Zelaya.
En cuanto al resto de las Jefas y Jefes de Estado, como rezaba la convocatoria, merece mención especial Michelle Bachelet. La presidenta de Chile, justificó los ánimos encendidos de los hombres por aquello de la testosterona (sic). Se lo dijo en voz alta a Cristina Kirchner para que lo oyeran todos y se quedó tan pancha. Si no fuera porque estaba allí, la vi y la oí en vivo y en directo, no me lo creería. Y eso que se supone que el que estaba enfermo era Uribe. ¿Se habrá contagiado alguno?

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