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El peine del tejedor

La Pasión según Bollywood

 

Mel Gibson fue criticado por la violencia excesiva. Martin Scorsesse por el escándalo de las escenas sexuales. Los Monty Python por irreverentes… pero el riesgo de topar con la Iglesia no ha frenado a la industria de Bollywood, que el próximo octubre empezará a rodar en Tierra Santa un biopic sobre la vida de Jesús.

Chirría lo suyo pensar que los pasajes bíblicos puedan aparecer en pantalla envueltos en el histrionismo, la exhuberancia cromática y los numeritos musicales propios del Séptimo Arte en su inconfundible versión india. Y también que el director, el veterano Singeetham Sriniyasa Rao, de 78 años, haya anunciado que sus actores serán todos niños indios.

Al parecer, en las películas religiosas de su país se recurre a los más pequeños para representar la “inocencia, la santidad y la divinidad”. Pero como la cinta que va a rodar, aunque se centra en la infancia de Jesús, llega hasta la crucifixión, pues han hecho un fichaje a lo grande: el maquillador Christien Tinsley, nominado al Oscar por su trabajo en “La Pasión de Cristo”. A el le corresponderá simular el envejecimientos del elenco… aunque habrá que ver como se las apaña para sacar adelante con dignidad las caracterizaciones para los pasajes más sensibles que rodean a la Pasión. No está claro siquiera que el papel protagonista vaya a ser interpretado por un adulto. En la presentación del proyecto, Rao estuvo acompañado de la superestrella india Pawan Kalyah, pero rehusó confirmar que vaya a encarnar la figura central.

En la India solo un 2,3 por ciento de la población es cristiana, pero para el director eso lo de menos, en India “hay una gran tolerancia religiosa” y esta película va dirigida “al público global”. Se filmará en inglés, hindú, telugú y mayalam, idiomas estos últimos de la región de Andhra Pradesh y de Kerala, respectivamente, que serán narrados por el mencionado Kalyah.

Una producción bollywoodiense tiene un presupuesto medio de 500.000 dólares, esta cuenta nada más y nada menos que con 30 millones de dólares. Y empezará a rodarse en octubre en la Galilea, Jericó, en Belén y en Jerusalén, lo que no consiguió ni Scorsesse, ni Zeffirelli, ni tampoco Elie Chouraqui, cuando hace cuatro años tuvo que irse a Rodas para ambientar su “Oh, Jerusalén” de Dominique Lapierre.

Si la película acaba o no molestando a los de siempre, ya se verá. En lo que la productora ha querido ser clara es en que su guión no tiene nada que ver con esas teorías surgidas en el siglo XIX, (Louis Jacolliot, Holger Kersten, Robert Beckford…), que hablan de que, entre los 12 y los 30 años, Jesucristo pasó su vida entre en la India estudiando budismo, cuando todo el mundo pensaba que estaba tranquilamente creciendo en Nazaret. “Nadie ha probado nada semejante, nosotros nos concentraremos en los hechos tal y como los conocemos”, han despejado los miembros del equipo.

¿Quiere telefonear a Netanyahu?

Pues ahí está el número de su teléfono satélite. O estaba. Porque, a buen seguro, al jefe del Gobierno israelí le habrán dado uno distinto después de la metedura de pata de sus colaboradores, que esta semana colgaban la foto arriba mostrada en Facebook, Twitter y Flickr. Ahí es nada. Resulta que el primer ministro judío estrenaba perfil en las tres redes, y por lo que se ve, no es el único que llega tarde y despistado a esto de las comunidades sociales, donde todo el mundo sabe que la regla de oro es no dar pistas comprometidas sobre uno mismo.

Siendo un político, se agradece su voluntad por mejorar sus canales de relaciones públicas y su transparencia, aunque no hacía falta tanto. La prensa local explica la que la foto está tomada poco antes del despegue del jet privado que el martes pasado le llevó a la reunión con Obama y Abbás para reanudar el proceso de paz, “permitiendo que cualquier llamarle durante la cumbre de Washington”. No hay noticias al respecto. La foto ya ha sido quitada de los sitios de Netanyahu, aunque está disponible en el blog de un periodista israelí.

Hace unos meses, Israel ya tuvo que quitar a la carrera de la página del Parlamento las actas de una comisión de Secretos en la que aparecían los nombres de responsables del Mossad y el Shin Bet que habían participado en ella. Entonces, se comunicó que los encargados de la web iban a empezar a dar unos cursillos informáticos anti-patinazos internéticos. Igual no sería mala idea repetirlos.   

 

¡Viva Sefarad!

El que aparece en primer plano es el Yedioth Ahronoth, el periódico más vendido de Israel, y su titular: España-Campeona del mundo. Detrás, el Jerusalem Post, que edita en inglés, es rotundo: “Spain´s World”. El rotativo Ma´ariv y el Israel Hayom no le han dado demasiadas vueltas y abren con ¡Viva España!. O como dicen por aquí, ¡Viva Sefarad!

 

 

Campamentos de terror

Escucho estos días en la radio española por Internet historias sobre los campamentos de verano urbanos, sobre Ayuntamientos y hasta empresas privadas que promueven este tipo de iniciativas para los niños en julio y agosto, a la espera de que los padres tengan las vacaciones y puedan ocuparse de ellos.

Me viene a la cabeza, como no, los campamentos de verano de Hamás, una historia muchas veces contada. Son esos campamentos donde se enseñan destrezas militares y doctrina, tan verdad como las fotos que cada año muestran a los pequeños en formación con fusiles de asalto o reproduciendo batallas entre fronteras. Son campamentos de terror. Hay en la franja otros, los que monitorea la ONU: voleyball, fútbol, teatro, distracciones normales con las que, como se espera de cualquier actividad dirigida a la infancia, se enseña convivencia y se educa.

Este 2010, los campamentos e la ONU están siendo atacados por enmascarados: el 25 de junio, dispararon el campamento de Nuseirat, destrozando las piscinas hinchables. El 23 de mayo arruinaron la construcción de otra instalación nueva que se estaba montando a pocos kilómetros.

La reflexión de George Ging, el jefe de la ONU en Gaza, es espantosa: “el tiempo juega en nuestra contra, ha dicho, estamos perdiendo una generación entera”. Ging es una personalidad admirable, un alto funcionario de Naciones Unidas que no sale de la franja, que lleva años peleándose con todos por intentar que las cosas se hagan bien, sin caer en el desaliento por la falta de resultados equivalentes a su esfuerzo. Su brega con Israel por cuestiones como la entrada de productos en Gaza es eterna, y luego en 2009 tuvo que ver como los aviones judíos bombardeaban almacenes e instalaciones de la ONU. Con Hamas, el entendimiento es aún peor, y ahora además atentan contra los campos de verano llenos de niños.

A lo que íbamos, a los campos de verano. Igual de desoladora, de espeluznante y de fabricadora de odio es la última modalidad de campamentos que se han inventado este año un grupo de colonos en Cisjordania, donde los jóvenes aprenden las destrezas del arte de ocupar la tierra palestina y el programa incluye… construir un auténtico asentamiento salvaje.

Hay que remover piedras, plantar árboles, allanar el terreno y, como logro final, levantar con sus propias manos una nueva colonia provisional en territorio ajeno. “El campo no solo es práctico, sino también espiritual e ideológica. Los granjeros enseñarán a los jóvenes el trabajo sobre el terreno, y también serán aleccionados en la idea de salvar la tierra educándoles en el amor a la tierra”, ha dicho Nadia Matar.

Conocí a Nadia en 2005, pocas fechas antes de la evacuación forzosa de los asentamientos de Gaza ordenada por Ariel Sharon. Ella tenía junto a su numerosa familia una casita de verano en primera línea de la playa de la franja, a la que acudían como colonos de fines de semana. Allí, recuerdo escucharla jurar que nadie ni nada lograría echarles de ese pedazo de tierra que, para ella, era y es tan propiedad del pueblo judío como Tel Aviv. Maldecía desesperada a Sharon, y a los árabes y los soldados israelíes que, finalmente, les tuvieron que sacar de Gaza por la fuerza. Nadia vuelca ahora su ideario, y su odio, en un campamento de verano.

En esa radio española que oigo dicen que en los campamentos de verano que se han montado este año en España no hay sitio para todos los niños. Por suerte, en estos de los que hablamos, tampoco.

 

 

silwan

 Silwan es un barrio situado entre la Ciudad Vieja y el Monte de los Olivos, en el Jerusalén Este ocupado en 1967. Tiene cerca de 45.000 habitantes, la inmensa mayoría de ellos árabes.

En una zona de Silwan, llamada El-bustan, se encuentran unas ruinas descubiertas en el siglo XIX, donde la Autoridad de Antigüedades de Israel realiza unas excavaciones en lo que se conoce como la “Ciudad de David”.

Un trabajo de la arqueóloga israelí Kathleen Kenyon de 1997 identificó que unos restos podrían ser la muralla que cercó el patio del palacio de David que se menciona en la Biblia. Según el arqueólogo Rafi Grenberg, de la Universidad de Tel Aviv, no hay evidencia alguna que demuestre que esas ruinas pertenezcan a la capital del monarca.

Israel ha proyectado ampliar la Ciudad de David creando un parque arqueológico de 100.000 metros cuadrados.

El lunes, el Ayuntamiento de Jerusalén anunció la demolición de 22 casas palestinas para poder levantar ese parque. En total, hay amenazadas de derribo 88. Podrán reconstruirlas en la parte este del mismo barrio, aunque deberán correr con los gastos.

El Ayuntamiento de Jerusalén sostiene que se trata de tirar abajo viviendas construidas de forma ilegal y que la decisión no tiene nada que ver con el grupo étnico de sus habitantes.

Los palestinos afectados recuerdan que la burocracia muncipal niega sistemáticamente a los árabes permisos para construir o ampliar sus viviendas.

La ONU y EE.UU han mostrado su preocupación. La Alcaldía de Jerusalén ha puntualizadio que el plan está en una fase todavía “incial”.

El ministro de Defensa judío, Ehud Barak, ha dicho que, si las cincunstancias lo requieren, el proyecto tendrá que esperar.

Los esfuerzos de EE.UU por reanudar las negociaciones de paz entre israelíes y palestinos se frustraron de repente cuando Israel anuncio en marzo los permisos para construir 1.600 viviendas en el Jerusalén Este ocupado. Se teme que la demolición de casas en Silwan aseste un nuevo golpe a esas frágiles conversaciones, que se están desarrollando de forma indirecta.

El 26 de septiembre termina la suspensión de diez meses que Benjamin Netanyahu impuso a la construcción privada que se promueve en las zonas ocupadas. Ese mes también expiran los cuatro meses que la Liga Árabe dio de plazo a las conversaciones de paz para que se logren avances significativos. En septiembre también se habrán cumplido tres meses de la llegada a 22 hogares de Silwan de las órdenes de derribo.

 

  

Discriminación en el nombre de Dios

Vuelve el pulso de los judíos ultraortodoxos contra el Estado de Israel. Hoy, unos 20.000 de ellos han salido a las calles de la ciudad de Bnei Brak y, aproximadamente 30.000 por Jerusalén, en desafío a la decisión judicial de encarcelar a los padres de 40 alumnas de la colonia Emmanuel, dentro de la Cisjordania ocupada, que se niegan a que sus hijas vayan a clase con niñas sefardíes.

Son niñas de piel negra. Los padres dicen que el problema es que rezan menos y peor. Pero la decisión del Tribunal Superior de Justicia habla directamente de “racismo” y les condena a dos semanas de prisión, tras haber intentado sin éxito por otros medios que entraran en razón, como ya explicamos en este blog.

Los ultraortodoxos amenazaban con montar “la madre de todas las manifestaciones” y lo han cumplido de momento. Hay 10.000 policías en alerta para tratar de evitar disturbios, aunque lo peor se espera para esta tarde, cuando está previsto que se proceda a los ingresos en el centro penitenciario. “Dios gobernará por toda la eternidad” o “Terroristas de la flotilla libre, padres a la cárcel”, eran algunos de los mensajes que se podían leer en las pancartas de la protesta.  

La escuela de Emmanuel está pagada con dinero público, con los impuestos de todos, aunque en ella no se enseña a las niñas inglés o matemáticas, sino conocimientos religiosos. Por decisión de estos padres de las alumnas askenazíes, además, las que no lo son tienen que entrar por otra puerta o ir al recreo a otra. Hoy, en el diario Yedioth Ahronot, el analista Yair Lapid hablaba de la “vergonzosa extorsión” de los ultraortodoxos a la sociedad israelí y titulaba “No debemos capitular”.

“Leyes injustas protegen su capacidad para ganarse la vida sin trabajar, -decía-, leyes injustas protegen el hecho de que continúen estudiando en las yeshivas mientras nuestros hijos son llamados a filas, leyes injustas protegen la posibilidad, escandalosa, de abrir redes de colegios que construyen muros ante la cara de una niñas cuyo único pecado es tener el color equivocado”.

Otro destacado analista, Ben Caspit, del rotativo Maariv, recordaba que el partido al que apoya la comunidad ultraortodoxa ha obtenido 1,500 millones de shekels (unos 340 millones de euros) a cambio de respaldar los dos próximos presupuestos que presente el gobierno de Benjamin Netanyahu.

Caspit ha escrito “vivir en un juego de reglas democráticas es conveniente para ellos, en tanto obtengan algo. Prestaciones, satisfacciones y derechos. Pero el día que son llamados al orden, la verdad sale a la luz. La Corte Suprema no tiene autoridad, las leyes pueden ser retorcidas por los “sabios de Israel” y la Torah está antes que el Estado. Olvidan que este estado fue establecido sin conexión con la Torah, (con todo el respeto), por gente que luchó, fue asesinada y soñó con construir aquí una sociedad democrática ejemplar, no una sociedad de la Halacha”.  

 

 

 

Tel Aviv, capital gay

Da la impresión de que mucha gente ha descubierto que Tel Aviv tiene una importante comunidad gay a raíz del problema surgido con la organización GLBT de Madrid, que les ha retirado la invitación para que se sumaran a la marcha de la capital española. Como me decía ayer Oded Katzman, que pertenece a la directiva de la Asociación Nacional que defiende los derechos de los homosexuales aquí, “Tel Aviv es un país dentro de un país”, donde la realidad no tiene nada que ver con ninguna de las restantes urbes israelíes, ya sea las dos grandes Haifa o Beer Sheva, y se podría decir que es exactamente opuesta a Jerusalén. Tel Aviv es laica, moderna, vibrante, tolerante y abierta, una isla de cosmopolitismo.

Israel presume de tener una de las legislaciones más avanzadas en el reconocimiento de los derechos de este colectivo, y el lugar para comprobarlo es su capital. Ayer, durante el desfile del Orgullo, era muy llamativo ver a parejas de hombres homosexuales paseando a sus bebes adoptados, de dos en dos. Es posible desde el año 2000.  El parque donde se celebró la concentración previa a la marcha, el Meir Garden, estaba atestado de personas mayores con sus nietos, de familias convencionales con sus hijos, que compartían la fiesta con toda naturalidad.

En Tel Aviv no hay gueto para los gays, no hay barrio específico donde se reúnan o vivan, toda la ciudad respira con ellos la misma libertad. Eso no quiere decir que no haya lugares especialmente involucrados en el “ambiente”, como el legendario pub “Evita” o la playa de Gordon, donde el sábado acabó el desfile anual en una fiesta descomunal, dicen, aunque no hubo oportunidad de comprobarlo.

En el Parlamento de Israel, si se da el caso, los diputados gays lo son abiertamente. En el Ejército hay decenas de altos oficiales que comparten esa condición y nadie lo ocultan. Se aprende sobre homosexualidad en las escuelas y en las series televisivas es normal que personajes homosexuales formen parte de la trama.

La guía de viajes Luis Vuitton señaló a Tel Aviv en su undécima edición, la de 2009, como uno de las 36 ciudades de destino más exclusivas del mundo. Ese mismo año, la Asociación Internacional de Viajes de Gays y Lesbianas celebró su simposio anual en la capital israelí. El Ministerio de Turismo de Israel ha dedicado este año 66.000 euros a una campaña dirigida expresamente a promover esta industria, por lo visto muy lucrativa.

En unas semanas tocará la celebración de la Marcha del Orgullo en Jerusalén. Habrá ocasión de hablar de todo lo contrario. Habitualmente, hay más policías que homosexuales en el desfile para evitar que los participantes sean agredidos. Otro gran número de agentes se concentra en el barrio ultraortodoxo de Meah Shearim, esta vez para impedir que los judíos más radicales salgan de allí a cumplir sus amenazas de matar a los gays. Pero eso es otra historia

Daños colaterales

El grupo británico de rock Placebo ha tenido problemas para actuar en Beirut después de haberlo hecho en Tel Aviv. El escritor y líder de una campaña de boicot contra los que “apoyan a Israel”, Samah Idriss, exigió a la banda en nombre de cinco ONGs que escogiera “entre actuar en el Líbano o en un Estado que continuamente viola los derechos”.

Como telón de fondo de esa actitud está el asalto reciente asalto del Ejército judío a la flotilla, en el que murieron al menos nueve personas. Idriss y los suyos consideran “ofensivo” que, al ser preguntado por un periodista si consideraba importante como artista tener el apoyo de Israel, el cantante del grupo, Brian Molho, contestara “Si, si usted viaja en barco”.

Los británicos Gorillaz y Klaxons y los norteamericanos Pixies han anulado conciertos en Israel tras el violento abordaje de los barcos que se dirigían a Gaza.

El solista israelí Idan Reichel ha visto suspendido un recital que tenía previsto en Estambul. La organización lo ha justificado alegando problemas para proporcionarle seguridad.

Ese argumento también ha sido utilizado por la Marcha del Orgullo Gay de Madrid para retirar la invitación que habían cursado al colectivo homosexual de Tel Aviv. También se les ha reprochado que no han condenado el asalto, o más concretamente, que una de sus entidades patrocinadoras, -el Ayuntamiento de la capital israelí-, no lo ha hecho.

La compañía de danza de Hora Yerushalayim se ha quedado fuera de dos festivales en Francia que habían contado con su espectáculo. Uno de ellos ha dicho no tener lugares suficientes para todos los miembros del grupo de danza. El otro ha recurrido a lo de la seguridad.

En la capital francesa, la película israelí “Cinco horas desde París” de Leoni Prudovsky ha sido sustituida por “Rachel”, la producción dedicada a la historia de Rachel Corrie, la activista norteamericana que murió en 2003 aplastada por un bulldozer israelí cuando intentaba evitar la demolición de casas palestinas. El último barco de la flotilla que intentó llegar a Gaza el pasado viernes, pero que fue detenido por el Ejército judío, llevaba su nombre.

El vice director de relaciones culturales del Ministerio de Exteriores israelí, Aryeh Mekel, ha restado gravedad a estas incidencias y ha asegurado que “la actividad cultural israelí en el extranjero continúa con regularidad”.

Para acabar por donde hemos empezado, volvemos al Líbano y a su ministro de Cultura, Salim Wardy, para dejar constancia de sus palabras sobre la “inadmisible” actitud de quienes quisieron boicotear el concierto de Placebo utilizando, -decía- un lenguaje de una “época pasada”. “No puede permitirse que continúen esa clase de comportamientos”, -reclamaba- debemos terminar con esas actitudes”. Pues eso.

Reirse del mundo

Latma, un sitio satírico en Internet sobre los medios de comunicación en hebreo, ha producido un curioso video. Ayer fue difundido a la prensa internacional por la oficina de prensa del Gobierno judío, aunque en menos de tres horas se disculparon por haberlo hecho asegurando que, de ningún modo, lo que se dice ahí representa la política oficial. Era lo menos que podían hacer.

Según Caroline Glick, una muy prestigiosa y aplaudida periodista política del diario Jerusalem Post y que, además, edita la web de Latma, lo que están representando en este clip es al capitan, la tripulación y los pasajeros del Maví Mármara. El barco de la flotilla que fue asaltado la noche del 31 de mayo al 1 de junio. En el que murieron 9 pasajeros. Otros permanecen desaparecidos.

Sin palabras.

En boca de los activistas, estos divertidísimos y ocurrentísimos artistas ponen frases como “Engañamos al mundo / Engañamos a la gente/ Les hacemos creer que las Fuerzas de Defensa de Israel son Jack el destripador / Somos viajeros pacíficos / Con armas y nuestros propios cuchillos La verdad nunca llegará a su TV”.

Vamos, para troncharse…

Ahí va una traducción de la canción:

“ENGAÑAMOS AL MUNDO”.  

Hay momentos
En que necesitamos realizar un espectáculo
Para el mundo, internet y CNN
No hay gente muriendo,
Por eso lo mejor que podemos hacer
Es crear la mejor farsa de todas

Debemos continuar mintiendo día tras día
De que en Gaza hay crisis, hambre y plaga
Porque los mil millones gastados en ayuda no cubrirán sus necesidades básicas
Como el queso y misiles para los niños
Haremos del mundo
Motivo de abandono
Haremos que todos crean que Hamas
Es Madre Teresa
Somos viajeros pacíficos
Con armas y nuestros propios cuchillos
La verdad nunca llegará a su TV

Oooh, los apuñalaremos en el corazón
Son soldados, a nadie le importan,
Somos pequeños y nos tomamos fotografías con palomas
Como Alá nos mostró, no hay pedidos para los hechos
Por eso siempre ganaremos

Haremos del mundo
Motivo de abandono
Haremos que todos crean que Hamas
Es Madre Teresa
Somos viajeros pacíficos
Con armas y nuestros propios cuchillos
La verdad nunca llegará a su TV

Si el islam y el terror alimentan su humor
Pero le preocupa que eso no luzca tan bien
Entonces no se da cuenta
Que debe denominarse
Como un activista por la paz y la ayuda humanitaria

Haremos del mundo
Motivo de abandono
Haremos que todos crean que Hamas
Es Madre Teresa
Somos viajeros pacíficos
Con armas y nuestros propios cuchillos
La verdad nunca llegará a su TV

Engañamos al mundo
Engañamos a la gente
Les hacemos creer que las Fuerzas de Defensa de Israel son Jack el destripador
Somos viajeros pacíficos
Con armas y nuestros propios cuchillos
La verdad nunca llegará a su TV
Engañamos al mundo
Engañamos a la gente
Les hacemos creer que las Fuerzas de Defensa de Israel son Jack el destripador
Somos viajeros pacíficos
Con armas y nuestros propios cuchillos
La verdad nunca llegará a su TV
La verdad nunca llegará a su TV

443, la “ruta del apartheid”

 

 

Hay en Israel carreteras para todos, y carreteras por las que los árabes tienen prohibido circular. Desde esta misma mañana, la más famosa de las rutas segregadas, la 443 también llamada “ruta del apartheid”, lo es un poco menos. Al menos en teoría. En cumplimiento de una sentencia de la Corte Suprema de 2009, Israel ha tenido que levantar la restricción que impedía a los palestinos utilizar 15 kilómetros de esa vía construidos en suelo cisjordano, lo que les obligaba a hacer largos rodeos, por ejemplo, para acudir desde las aldeas periféricas a Ramala, donde se encuentran los principales servicios asistenciales y hospitalarios.

La prohibición de utilizar ese tramo se impuso en 2002, en plena furia de la Segunda Intifada contra la ocupación. Cinco israelíes habían sido asesinados en dicha carretera en diversos atentados palestinos. De hecho, muchos judíos evitan aún hoy utilizar esta ruta que une Jerusalén con Tel Aviv a través del territorio ocupado por miedo a disparos, cócteles molotov o pedradas. No obstante, por encima de ello, el juez ha entendido que las limitaciones de uso en la 443 tenían como objetivo únicamente satisfacer necesidades internas israelíes como “Estado que domina”.

De todas formas, la liberalización de esos 15 kilómetros no es lo que parece. Ayer, el Ejército israelí había habilitado sólo dos accesos permitidos a palestinos (Beit Sira y Beit Ur al-Foka), y siempre previa inspección de seguridad en los vehículos, dispuesto únicamente cuatro salidas, bloqueado los caminos secundarios que llevan a la 443 e instalado una nueva barrera en la entrada de Ramala. La Asociación para los Derechos Civiles de Israel (ACRI) que promovió ante los tribunales el levantamiento de la prohibición ya se ha quejado de que “no hay cambio alguno” sobre la situación de los últimos ocho años.

La 443 no es la única carretera construida en suelo palestino que no pueden utilizar los palestinos: también están tramos de la nacional 90, que recorre el Valle del Jordán hasta  el Mar Rojo, y de la 557. Se calcula que, en total, 68 kilómetros de la red viaria Cisjordania están vetados para los habitantes cisjordanos y que en otros 164 tienen importantes dificultades de acceso que limitan sus movimientos.

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