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El peine del tejedor

Palestinos sin revoluciones

No hay manifestaciones en los Territorios Palestinos. Las primeras en Gaza y Cisjordania, coincidiendo con el levantamiento de Egipto a finales del mes de enero, fueron reprimidas y/o disueltas por la fuerza y un movimiento popular masivo, secular y pacífico inspirado en Túnez ni está ni se espera. Al menos de momento.

A los palestinos les ha pillado esta ola de revoluciones con el pie cambiado. Enseñaron al mundo árabe la resistencia a través de dos Intifadas dolorosas, que les han costado muy caras, y esa experiencia extenuante unida ahora a otros factores como el crecimiento ficticio, la ilusión de bienestar o la falsa sensación de seguridad que se vive especialmente en las grandes ciudades de Cisjordania, ha dejado a la población sin ganas de más revueltas.

La profunda división interna también está pesando lo suyo. Hasta el punto de que las (escasas y fracasadas) iniciativas juveniles que está habiendo para salir y conquistar la calle chocan las opiniones de quienes creen que el objetivo debería ser tumbar la estructura de poder encabezada por Mahmmud Abbás, las de los que exigen que las protestas sean contra la fractura Hamás-Fatah que tanto ha debilitado la posición palestina y la de los que reivindican que el blanco de una revolución de libertad tiene que ser uno solo: la ocupación israelí. Los blogueros palestinos, que los hay, no están encontrando un eco suficiente.  

Esta mañana ha habido ante el control militar judío de Qalandia, -la barrera que corta el paso entre Ramala y Jerusalén-, una protesta aprovechando la celebración del Día Internacional de la Mujer. Si, han gritado contra la ocupación, pero apenas eran un centenar y medio de participantes. Desconcierta mirar a Egipto, a Yemen, a Libia, a Jordania, Irak, Bahrein… y compararlo con el inmovilismo palestino. En los últimos días, ha surgido en Facebook una campaña que pide escribir en los billetes de curso legal de todo el mundo el mensaje “Free Palestine” como forma de impulsar y universalizar la reclamación del Estado pendiente. Demasiado silencioso, demasiado triste, demasiado pobre. Pedir libertad por escrito sobre la cara de la reina de Inglaterra en las libras la de George Washington en los dólares o en el papel moneda israelí palidece ante la fuerza que están demostrando otros pueblos árabes.

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