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El peine del tejedor

UN ÁRABE PARA QUE TE ARREGLE LA NEVERA

En los últimos quince días, en Israel se han puesto en marcha tres iniciativas legales que conviene no perder de vista.

La primera, acordada ya por el Gobierno y pendiente de la votación parlamentaria, es la que exigirá jurar lealtad a Israel como “Estado judío y democrático” a todos los no judíos que quieran obtener la ciudadanía.

La segunda, impulsada esta misma semana, prevé clasificar como área de “prioridad nacional” Jerusalén, incluida la parte oriental arrebatada a los palestinos en 1967 y unilateralmente anexionada por Israel en 1980.

La tercera era aprobada ayer por el Comité parlamentario de Constitución y Justicia, y plantea dar a los órganos de Absorción el derecho a rechazar como residentes de las pequeñas comunidades de Israel a quienes no cumplan determinados criterios de “adecuación al punto de vista fundamental” de cada ciudad.

Durante la discusión de esta última iniciativa, el diputado Talab al-Sana, de la Lista Árabe Unida, se ha levantado de la mesa y se ha marchado por entender que se trata de una propuesta “racista” que solo busca dejar a los árabes fuera de determinadas comunidades.

El jefe de la comisión, David Rotem, del ultranacionalista Yisrael Beitenu, principal socio del Gobierno de Benjamin Netanyahu, le ha querido quitar esa idea de la cabeza. “En mi opinión, -ha dicho- cada ciudad judía necesita al menos un árabe. ¿Qué ocurriría si mi nevera se avería en sábado?”.

El sábado, el sabat, es la jornada sagrada del descanso judío.

Y el rabino Ovadia Yosef, es el jefe espiritual del Shas, el partido de los ultraortodoxos sefardíes que constituye el segundo apoyo en número de diputados del actual Ejecutivo de Israel.

Inevitable recordar sus palabras de hace apenas dos semanas después de lo de Rotem… “Los gentiles (RAE: entre los judíos, se dice de la persona o comunidad que profesa otra religión) nacieron para servirnos. Si no, no tendrían lugar en el mundo, sólo servir al pueblo de Israel”, decía el religioso en un sermón reciente. Y añadía, “¿para qué sirven los gentiles? Trabajarán, ararán la tierra y recogerán sus frutos. Nosotros nos sentaremos como un efendi (título de honor equivalente a “señor” entre los turcos) y comeremos”. Eso. Y mientras, con un árabe a mano para que te arregle la nevera.

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