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El peine del tejedor

El precio del Twitter @Israel

Una abultada suma de dinero, un operador porno y entre medias… el Gobierno de Israel. Son los ingredientes que han bastado para hacer triunfar en la Red una historia anecdótica, pero que está obligando al Ministerio de Exteriores judío a dar más de una explicación sobre lo que está costando a su erario público la legítima aventura de aumentar su presencia en el universo digital.

El New York Times, o el británico The Guardian se hacían eco de una transacción, cerrada a finales de agosto, según la cual Israel ha adquirido a un internauta español afincado en Miami su identidad Twitter. El propietario, -identificado como un empresario de 36 años y también gestor de una web para adultos-, se llama Israel Melendez. De ahí que en 2007, cuando Twitter era aún una herramienta desconocida, registrara la dirección @Israel referida a su nombre.

Con la evolución del sitio social, las autoridades de Israel se pusieron en contacto con el joven para comprar la cuenta. La polémica aparece cuando Meléndez asegura haber recibido una suma “de cinco ceros” por la venta. Desde el departamento de Exteriores, su portavoz, ha tenido que salir esta mañana a desmentirlo.

“El precio fue significativamente inferior que el que inicialmente pidió el propietario. No voy a entrar en detalles sobre la negociación, pero en principio pidió una suma de cinco dígitos y todo lo que pagamos fueron 3.000 dólares”, ha precisado al Jerusalem Post la voz oficial, que no ha perdido oportunidad de subrayar que la compra ha merecido la pena. “En unas horas, -ha dicho- conseguimos miles de nuevos usuarios”.

El vicecónsul de Israel en Miami, que actuó como intermediario entre las partes, también ha entrado en la cuestión crematística. No ha dado números, solo ha explicado que se entregó una suma “razonable” y ha añadido: (Meléndez) “nos dijo que quería llevar a su esposa y sus hijos a un lindo restaurante y pagar una buena cena”.

Y Meléndez puede que haya hecho el negocio de su vida. No hay más datos. Por lo que parece, también ha ganado quitándose un peso de encima. Según su testimonio, hacía meses que tenía aparcada la luego lucrativa cuenta de Twitter a su nombre, porque en ella “recibía montones de mensajes todos los días de personas que pensaban que era la cuenta del Estado de Israel” y le inundaban de mensajes políticos.

 

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