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El peine del tejedor

Shdema: así congela Netanyahu la ocupación

Está naciendo un nuevo asentamiento judío en Cisjordania y ya tiene nombre: Shdema. A pesar de que Netanyahu anunció en noviembre que paralizaría por diez meses la construcción en las colonias en señal de su deseo de paz con los palestinos, las excavadoras, los obreros, las grúas están por todas partes. Incluso donde no estaban antes…

Shdema va a empezar a construirse de un momento a otro junto a Beit Zahur y Belén, en el llamado “campo de los pastores” por la tradición cristiana. Ocupará lo único que queda libre en esa zona, todo tierra palestina, completamente acosada por los asentamientos. Es un terreno donde hasta 2006 hubo una base militar israelí y donde los palestinos han proyectado levantar un hospital infantil.

Pero los colonos ya han estado paseándose por lo que serán sus dominios, encalando paredes de los viejos barracones ante la feliz mirada y los brazos caídos de los soldados que los contemplaban. Merece la pena ver y oír el reportaje publicado por The Guardian en agosto, que recomiendo para que se pueda interpretar lo que pasó ayer domingo. Y lo que puede pasar los próximos domingos.

Ayer, alrededor de un centenar de palestinos de Belén y Bet Zahur se reunió convocados por las iglesias para marchar juntos hasta el lugar y celebrar allí una oración. Es su forma pacífica de llamar la atención sobre esta nueva colonia, antes de que sea demasiado tarde, porque saben que si se empieza a construir no van a tener nada que hacer. Doy fe de que los participantes eran familias con sus niños y personas mayores. Portaban tres pancartas, con leyendas como “Resistiremos cualquier ocupación”, un altavoz y les acompañaba un cura, el padre luterano Immad Haddad La marcha no duró cinco minutos. Ni avanzó 500 metros.

Un vehículo militar israelí irrumpió de repente a tanta velocidad que, cuando quiso frenar, casi se lleva al grupo por delante en el derrape. Los soldados bajaron con palos y quitando el seguro a las armas. La gente empezó a rezar un padrenuestro.

Hablaban en hebreo, pero dieron un ultimátum en árabe para que el grupo se disolviera de inmediato. Tiraron dos bombas de estruendo allí mismo. Los botes de gases lacrimógenos hicieron el resto.

Después intentaron otra vez acercarse al pie de la colina, pero ya los vehículos militares les impedían el paso. El sacerdote se volvió desolado. “Esto solo era un acto de paz para que nos dejen vivir con dignidad”, nos decía.

Como sucede en Bilín en las protestas contra el muro que han cumplido ya cinco años, Belén Y Beit Zahur quiere ahora institucionalizar las suyas todos los domingos contra Shedema. Prometen que no se rendirán

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