ABC

blogs

Blogs en abcdesevilla.es

El peine del tejedor

Israel reparte las máscaras de gas

 

Parece que esta vez va en serio: Israel va a empezar a repartir las máscaras de gas entre la población ya, en febrero. En los últimos años, desde la guerra contra Hizbulá del verano de 2006, los medios lo han anunciado en falso al menos tres veces pero ahora son las propias Fuerzas de Defensa israelíes las que lo han publicado en su web  .

 

Me acordé de ese aviso ayer, mientras leía sobre esa orden del presidente Ahmadineyad de enriquecer el uranio al 20 por ciento que tanto ha disparado las sospechas de Occidente acerca de que Teherán prepara un desarrollo nuclear con fines militares. Si el Ejército israelí cumple con lo previsto, el inicio de la distribución de las máscaras coincidirá con este nuevo endurecimiento del pulso por parte de Irán, que no pierde oportunidad de repetir su deseo de borrar a Israel del mapa.

 

La gente de Israel ya tiene una vertiginosa experiencia con las máscaras de gas. Durante la Segunda Guerra del Golfo, la invasión iraquí de Kuwait, las radios y las televisiones de este país se paralizaron para dar instrucciones a los civiles de que abrieran las cajas que contenían aquellos aparatos y se los pusieran. Una de las personas con las que más hablo en Jerusalén, valiosísima testigo de los avatares de este país, me ha hablado muchas veces de la angustia de no poder ajustar aquellas máscaras, demasiado grandes, ni a su cabeza ni a la de sus hijos, mientras sirenas de alarma ensordecedoras seguían metiendo prisa augurando lo peor como en una película apocalíptica.

 

Esas máscaras fueron recogidas en 2006 para revisión y ahora regresarán a las casas. Los edificios más modernos, por ley, tienen obligación en Israel de tener búnqueres o las llamadas habitaciones seguras. Para los que no cuentan con tales blindajes, el Home Front Command ha anunciado también que ya hay un plan para convertir en áreas de defensa civil los huecos de las escaleras, que son una de las partes más robusta de los edificios, como todos sabemos aquí gracias a los dossieres que recibimos periódicamente a domicilio para refrescarnos la memoria sobre qué hacer y que no si se trata de ponernos a salvo en caso de un ataque.

 

A nadie se le escapa que ni máscaras, ni búnqueres, ni huecos de escalera servirían de mucho de suceder eso de lo que no para de hablar Benjamin Netanyahu: que Irán pueda conseguir la bomba y lanzarla contra Israel. (Inciso: los analistas más cáusticos, normalmente del prestigioso diario liberal Haaretz, ya se han atrevido a censurar a su primer ministro por ese discurso-tapadera, según el cual, cuando la comunidad internacional menciona crímenes de guerra en Gaza, Netanyahu contesta que lo prioritario es arreglar lo de Irán; cuando se le pregunta por los asentamientos, contesta que lo prioritario es arreglar lo de Irán; cuando se plantea el proceso de paz, contesta que lo prioritario es arreglar lo de Irán Pero esa es otra historia).

 

En cualquier caso, son muchos los expertos que dan por hecho lo contrario: que Israel acabará atacando Irán para mpedir que consiga el arma atómica, e incluso ponen como fecha: 2011, cuando Obama esté en el momento político oportuno para dar su consentimiento. Hay cálculos, como el del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington, que entienden que Siria no intervendría pero sí Hizbulá desde el Líbano y Hamás desde Gaza. Quizás sea ese el escenario para el que se preparan los refugios y las máscaras de gas, aunque la población por el momento no se muestra muy ansiosa por ir a recogerlas. Quizás, a pesar del empeño de Netanyahu, no se sienten tan amenazados por Irán o es que siguen confiando a ciegas en el poder de disuasión del poderío de Israel, o en las sanciones, o en un acuerdo… o en que ellos, ellos sí, tienen la bomba nuclear.

Más blogs en ABC