ORDEN, FUERZA Y RAZÓN

soltando un bote

En Cataluña los independentistas han traspasado todas las líneas rojas del Estado democrático y de derecho. Lo hicieron hace tiempo y el Gobierno o no se percató de ello o su infinita fe en el diálogo lo ha llevado por el camino equivocado. Ahora parece que por fin Mariano Rajoy y su gabinete están ya enterados de que los sediciosos van en serio y que habrá que frenarlos con toda la fuerza del Estado, que es mucha, por cierto. Tal vez la aplicación del artículo 155 de la Constitución y de las medidas que de él se derivan sean ya insuficientes. El momento procesal del 155 era hace dos años. Ahora toca defender el Estado y la unidad del país y para ello hace falta sobre todo determinación. Porque razones jurídicas e históricas hay de sobra para frenar a quien pretende romper España, incumpliendo, como siempre, la ley. El complejo de inferioridad que algunos evidencian, debe ser conjurado de una vez. Tenemos la razón. Tenemos la fuerza.

LA LITERATURA DE LA UCO

injusto

Partimos de que cualquier ciudadano responsable y comprometido con los valores democráticos aplica –aplicamos– tolerancia cero con la corrupción. Ello es compatible con la exigencia de respeto al Estado de Derecho y la custodia esmerada de algunas figuras como la presunción de inocencia y el derecho al honor. En caso de duda, se está a favor del reo; la carga de la prueba corresponde al acusador. Si arramblamos con estas garantías, y lo estamos haciendo, solo generamos inseguridad jurídica. Los ciudadanos tenemos derecho a que se persiga a los corruptos, y también a que jueces y fiscales sean escrupulosos con el ordenamiento jurídico y que las fuerzas del orden no caigan en abusos de poder. No puede ser peor el remedio que la enfermedad. Esta plaga que asola España, que pone bajo sospecha la política y la empresa por un uso presuntamente salvador del derecho penal, camina hacia la peor de las corrupciones: el exceso de quienes deben velar por el Derecho y dictar justicia. Un juez acaba de advertir a la UCO que o se cuenta la verdad o se calla uno, pero no se hace literatura con la vida de las personas.

…E PUR SI MUOVE

galileo

Hablar bien de España no está de moda. Incluso algunos se atreven a considerarlo como antiperiodístico. Parece que desprestigiar a tu país es consecuencia de una sesuda reflexión que otorga a quien la hace una altura intelectual de la que carecen quienes honestamente aportan los datos objetivos. Ser la conciencia crítica del poder no debe impedir reconocer hechos como que la economía española está siendo la que mejor se comporta entre las que componen la UE. En esta ocasión, la virtud, además, es que crecemos merced a las exportaciones y el turismo. Los motores de la bonanza económica de hace una década -construcción y consumo interno- apenas sí adquieren protagonismo en esta remontada. Los hechos son tercos, para bien. Tal vez sea «cool» decir lo contrario. Hay quienes prefieren insistir en que somos pobres, aunque ellos vivan como ricos. El optimismo y la animación se presentan como una emboscada de los que gobiernan y los que de verdad salvan a los ciudadanos son los que se empeñan en decirnos lo pobres que somos.

EL MODELO EDUCATIVO ESPAÑOL

Jester-With-Books

Sin una buena educación no hay futuro. En esta España actual, los jóvenes acceden a la universidad sin haber leído ni línea de Miguel de Unamuno, por ejemplo. O con una extraña idea sobre la historia de su país; cuando no radicalmente falseada. Son apenas dos indicadores del resultado de un sistema educativo que enseña a leer, pero no a seguir leyendo. Tenemos muchas reformas pendientes, pero las más trascendentes y urgentes son las de la Justicia y la Educación. Esta última es la que nos ha de permitir ofrecer a los ciudadanos una vida mejor y la oportunidad de dar un salto social. Pocos trampolines más sólidos que el conocimiento. Me preocupa esa izquierda empeñada en modelar jóvenes ignorantes, a los que se les condena a la esclavitud, cuando se sabe que es el camino de la formación el que impulsa hacia la cima de la libertad. PISA ha vuelto a sacarnos los colores. Todavía hoy no hemos sido capaces de mejorar el modelo educativo de Maravall. El problema no es el presupuesto, es el modelo.

COMBATIR EL ODIO

dolor

Cada vez que sufrimos un atentado como el de Mánchester, debemos repetir nuestra salmodia de lamento y condena. No estoy de acuerdo con quienes aconsejan permanecer callados porque nuestras voces y gritos de nada servirán. Una vez más, el silencio no es rentable; tenemos el mandato moral de recordarles a los asesinos que los repudiamos y que los combatimos porque pertenecemos a la civilización que antepone el derecho a la vida sobre cualquier otro. Ahora se trata de determinar con exactitud el origen del mal; ese que alimenta la convicción de que masacrando a inocentes, como este lunes en Reino Unido, se hace justicia terrenal o divina. Me temo que el fanatismo acompañará al ser humano siempre. Lo tremendo es esa sensación de involución, de vuelta atrás. Entre todos, deberíamos comprometernos en señalar y derrotar las fuentes del terrorismo. Hoy toca llorar por Mánchester. Mañana, reflexionar muy seriamente acerca de lo que podemos hacer para enfrentar tanto odio.

UN PROCESO DELICTIVO

piratas

El independentismo es el problema más grave de la historia política moderna de España, según el propio Mariano Rajoy. A lo que hay que añadir que poco tiene que ver con el pueblo llano y común catalán. Es, como queda demostrado una y otra vez, una estrategia de sus elites políticas y económicas, maquinada, eso sí, desde la Generalitat, sin cuya participación y aliento no sería posible. Esto convierte la maniobra, mal llamada «proceso», en una acción desleal y delictiva. Va siendo hora de llamar a las cosas por su nombre y dejarse de eufemismos que solo edulcoran la realidad. Lo que plantean los secesionistas catalanes es un delito y sus propuestas delatan el embrión totalitarista que incuban en su seno. Este chantaje tramposo al Estado resulta intolerable en un contexto democrático. Como lo es también la equidistancia que practican algunos, y la falta de determinación de otros. Todo ello complica la solución de este pleito, en el que hasta la propia Generalitat ha apostado por el incumplimiento de la Ley y la traición al proyecto democrático común español y europeo.

…PUES «NO ES NO»

martillo pilon

Las primarias fueron presentadas a los militantes del PSOE como el remedio salvador que todo lo iba a curar, y resulta que el problema que tenían para ganar elecciones -la simpleza de Sánchez- se ha convertido en supuesta solución. Esto es lo que tiene la democracia, que cualquiera puede dirigir el partido, aunque quede al borde del abismo. Ahora bien, una cosa son los militantes y otra bien distinta, los electores. Estos últimos ya dijeron «no» por dos veces consecutivas a la fórmula Sánchez-PSOE. Ocurrió en Francia hace bien poco: los militantes escogieron a Benoît Hammon y los ciudadanos comunes lo relegaron al último lugar. De lo que no se puede dudar es de la determinación del vencedor de anoche. Por eso, por esa contumacia que evidencia, lo que me preocupa es España, auténtica damnificada de esta elección, ya que la crisis de fondo que de verdad padece no la ataja un político dispuesto a gobernar con los comunistas, con lo que eso supondría para la economía y las libertades, y porque también está dispuesto a volar la unidad de España si le viene bien para lograr apoyos.

ESTRATEGIA DE PAÍS

Eddystone Lighthouse, engraved by W.B. Cooke 1836 by Clarkson Frederick Stanfield 1793-1867A la España actual le falta una estrategia de país. Somos buenos en muchas materias y los datos objetivos demuestran que estamos saliendo de la crisis. De alguna manera, lo urgente ha restado prioridad a lo importante. Y ahora lo importante es trazar un plan para los próximos veinte años. Se necesita una estrategia ganadora que garantice nuestro futuro, y esta solo puede partir de gestionar adecuadamente el presente. ¿De verdad cuenta con un proyecto para España la actual clase política? ¿Dispone España de un esquema de futuro cuando estamos dispuestos a entregar sectores tan estratégicos como la energía y las infraestructuras a empresas extranjeras, a llevarlos a territorios como Italia que, sin embargo, no permiten que el capital español muerda su tejido productivo? Resolver los aprietos de la crisis económica tal vez nos haya impedido mirar al medio y largo plazo. Tanto el Gobierno como la oposición deberían explicar a la ciudadanía qué idea de España tienen y qué diseño de porvenir nos proponen. Ya se sabe que un país sin estrategia es un país sin futuro.

LIBROS DE HISTORIA

Fantasy map of a flat earth

Los pueblos carecen de futuro sin pasado. Afortunadamente, siempre nos asiste un pretérito que nos puede enseñar a equivocarnos menos. También puede sorprendernos, sobre todo por obra y desgracia de las nuevas falsificaciones independentistas. Las sociedades que estudian mal su Historia no es que estén condenadas a repetirla: su problema más grave es que jamás se entenderán a sí mismas. Es justo lo que le ocurre ahora a una parte de España, empeñada en romper su cordón umbilical a base de falsear lo sucedido siglos atrás para justificar las fechorías del presente. Va siendo hora de que en España se alcen las voces de rigor de los historiadores para que no estemos en el eterno retorno de los viejos fantasmas, que tanto dolor ya dejaron entre nuestros antepasados. Falsear el ayer es un pecado de difícil perdón, en el que están incurriendo centenares de colegios de España, donde el mito sustituye a la solvencia, mientras nuestros estudiantes toman apuntes.

GARANTÍAS DEMOCRÁTICAS

kiosko

La democracia española está siendo erosionada a golpe de informes policiales a medio hacer, que de manera estratégica se filtran para enrarecer aún más el ambiente. En ocasiones, se estigmatiza a las personas con presunciones que ni siquiera llegaron al juzgado. Frente a la corrupción ha de aplicarse tolerancia cero, insisto una vez más. Ahora bien, la lucha contra ella no puede arrasar el valor del Estado de Derecho, como empieza a ocurrir. En las circunstancias actuales, con un escándalo cada media hora, parece recomendable que todos los recursos del Estado y de la Justicia sean empleados con suficiente ponderación y serenidad para que no se lleven por delante las garantías democráticas. Los periodistas tenemos nuestra cuota de responsabilidad, obligados como estamos a controlar al poder y a cumplir con el deber de averiguar lo máximo posible para contarlo a la opinión pública. Pero lo delirante es que se señale a cualquier político con un escrito volandero de la Guardia Civil, sin que un juzgado haya dicho siquiera si encuentra esos indicios suficientes para abrir una causa.