La pasión de Sánchez

La pasión de Sánchez –el hombre que tiene miedo a que los ciudadanos voten– por las fotos y los vídeos preparados, en clave propagandística, no tiene precedente en la democracia española moderna. Son su máxima prioridad. La inmigración, las pensiones o el paro, por no hablar de toda aquella retahíla de la España sufriente que él enarbolaba desde la oposición… todo eso puede esperar. Lo importante es la gloria de ser inquilino de La Moncloa y que los demás puedan verlo. ABC publica hoy la lista de preocupaciones de la gente y el criterio de los propios ciudadanos acerca de cómo los gestiona Sánchez. Está claro que el dirigente socialista mantiene una mala relación con la realidad. Sigue convencido de que un gran estadista se hace a base de reportajes con gafas de sol en la tenue luz del avión oficial. Mención aparte merecen esas otras instantáneas con los otrora despreciables Trump y Merkel, que por arte de birlibirloque han pasado a ser los compañeros ideales del socialista Sánchez. Vivir para ver, y ver para preocuparse.