Errar en el enemigo

El oponente político del PP, y por tanto de Pablo Casado, no es Ciudadanos ni Albert Rivera. A quien debe oponerse, fiscalizar y ganar las próximas elecciones el Partido Popular es al actual Gobierno, que tanto miedo tiene a las urnas y que puede llevar a España por el despeñadero, si no lo remedian unas elecciones urgentes. Sánchez está encantado de ocupar La Moncloa y va a ser difícil, a pesar del baile de declaraciones, que adelante las generales. Así que Casado tiene tiempo de ir perfilando su proyecto, pero no debería confrontar con Ciudadanos. El problema de España es la coalición que de facto gobierna en estos momentos y que, aunque ha llegado por un conducto legal, deja mucho que desear en calidad democrática. Ya se ha demostrado que no han venido para regenerar, sino para sacar un provecho obsceno del ejercicio del poder. No parece difícil hacerles oposición, pero al PP le toca recuperar la épica, el buen discurso, generar esperanzas en la mayoría social de este país y no equivocarse de enemigo. Suele ser el peor error en el arte de la política.