Concordia

A Pedro Sánchez, el político que ocupa La Moncloa y tiene miedo a las urnas, se le puede atragantar esto de agitar la mal llamada memoria histórica. Creer que una parte de la sociedad española se va a quedar callada cada vez que le zarandean a los abuelos ya muertos, solo demuestra la escasa perspicacia política del contumaz socialista. Ese ánimo de revancha y enfrentamiento solo puede traer ruina. Entre otras razones porque la guerra civil la perdimos todos mientras que la Transición fue un éxito también de todos. Acierta, por tanto, Pablo Casado cuando propone una ley para la concordia porque de ella saldrá victoriosa toda la sociedad. A diferencia de la pretensión de Sánchez que quiere reabrir una lastimosa página de nuestra historia, donde el PSOE tiene mucho que callar. Tal vez él no sepa, dado su poco sentido de la historia y del Estado, que sus correligionarios de partido tienen las manos manchadas en sangre tanto o más que otros. El terror rojo de la retaguardia se llevó por delante decenas de miles de vidas. Ni él ni yo lo vivimos, así que dejemos en paz a los muertos.