La España real

«Amo España», escribió el pasado 15 de julio Jens Ulrich en la última página de ABC. «Amo sus playas –prosiguió–, su interior, su cultura, historia, gastronomía, fiestas y gente amable». Recordaba Ulrich que lo mismo le ocurre a miles de daneses. Y nada menos que a más de 87 millones de personas que decidieron el año pasado visitar nuestro país y convertirlo en la tercera potencia turística mundial. Existe una España real y otra que se empeña en levantar una contrafigura de nuestra sociedad. Hoy gran parte de los españoles disfruta de sus vacaciones y otra parte hace su agosto con el buen estado del sector turístico. Como toda obra humana, y como toda sociedad, siempre hay nubarrones en el horizonte. Nadie lo duda. Tenemos un Gobierno débil al que nadie votó. Los taxistas se hacen un lío con la transformación de la nueva economía. Unos nacionalistas quieren romper el país, aunque España resiste felizmente. Lo cierto es que estamos en vacaciones y vivimos en una nación alegre y feliz. Una realidad que se evidencia en las autovías, trenes y aeropuertos, además de hoteles y restaurantes. Todo lleno.