Sin complejos

El que diga que sabe quién va a ganar el congreso del PP, sencillamente, miente. Llegamos al inicio de este cónclave con la intriga que supone el que, en apariencia, ninguno de los dos candidatos tenga asegurada la victoria. Ahora bien, quien de verdad debería salir vencedor es el propio PP. España necesita un partido fuerte que enarbole sin complejos los principios y valores del centro-derecha. Porque defender la libertad, la convivencia, la libre iniciativa, la propiedad, la unidad de España, la lengua común y tantos otros baluartes de la democracia no debería suponer menoscabo alguno para ningún líder. El PP, como diagnosticó en su día un veterano secretario general, es mejor que sea «un partido sin Gobierno, que un Gobierno sin partido». El pragmatismo no vale siempre. Es una simple estrategia para una coyuntura, pero no un ideario político. Gane Soraya o Casado, los populares están obligados a orientarse a la recuperación de un patrimonio ideológico que les rescate de su rostro de simples gestores. Hay que levantar de nuevo un discurso de partido que devuelva a su lugar a tantos demagogos que dicen hablar en nombre de la gente.