Qué España quiere el PSOE

El PSOE tiene una fascinación por el nacionalismo muy difícil de entender. La última ocurrencia de Aragón es una más de las incontables que los socialistas españoles alumbran con un aparente y único objetivo: romper España. Es de difícil explicación, su empeño. Uno se pregunta exactamente qué quieren gobernar los socialistas: ¿Una nueva España de taifas? Es más, si hay alguna doctrina contraria a la historia de la socialdemocracia, esa es el nacionalismo. Pero aquí los tienen, desde Zapatero hasta Pedro Sánchez, pasando por Maragall e Iceta, nadie ha puesto más empeño en dividir la nación más antigua de Europa. La suya y la mía. Es una irrefrenable pasión por el suicidio. Trastorno que va a llevar a Sánchez, al que no eligieron los ciudadanos, a cosechar otra monumental derrota en las próximas generales. Acepto apuestas. Continúa empeñado en debilitar la idea de España para que cada autonomía se interprete a su libre albedrío, con el fin de que nuestro ser histórico se despeñe por el abismo de la ficción, y terminemos siendo un país débil, carente de atractivo y que renuncia a cualquier idea de progreso.