SE IMPONEN LAS MINORÍAS

El problema actual de Pedro Sánchez, más allá de permanecer en la poltrona, es que no sabe exactamente cuál es el objetivo de su Gobierno. Se dirige a algún destino, pero que ni él es capaz de concretar. Solo tiene claro que quiere vivir en La Moncloa. A partir de ahí, se abren cientos de interrogantes. Uno de ellos es si, con el acercamiento de presos de una u otra estirpe, pretende sacrificar el apoyo del resto de España por lograr la estéril simpatía de nacionalistas e independentistas. De ser así, y de este modo está siendo, vamos a precipitarnos por el agujero del populismo, donde las minorías se imponen a las mayorías y, por tanto, la idea de la democracia gobernada por la voluntad con mayor respaldo social queda prácticamente en peligro de extinción. Podrá parecer exagerado, pero en España vivimos esa situación. No es un juicio de valor. Es la constatación de un hecho objetivo. Los españoles seguimos esperando saber qué piensa Sánchez de nuestros grandes desafíos pero, como ya habrá comprobado el lector, del inquilino sobrevenido de La Moncloa solo conocemos que su oficina de prensa es muy activa en el campo fotográfico.