VOLVER A ARAR

Ni un solo problema de los que atenazaban a España hace un mes está arreglado hoy, con Sánchez en La Moncloa, sin haberlo votado los ciudadanos y merced a un moción de censura espuria, que contó con el apoyo de Bildu y los separatistas catalanes. Será legal, no lo niego, pero también es todo eso. Mientras, Mariano Rajoy, como Cincinato en la Roma clásica, volvió a su trabajo cotidiano. Sánchez ya merienda en La Moncloa y el Cincinato español ara en su registro de Santa Pola. Lucio Quincio Cincinato fue un cónsul romano al que dos veces llamaron mientras cultivaba su tierra. En la primera resolvió una serie de problemas empantanados. Se marchó. Vino después la guerra y lo reclamaron de nuevo. Estaba labrando. Ganó y regresó a su granja. Renunció a los honores del general victorioso tras derrotar a los ecuos y a los volscos, y fue considerado arquetipo de rectitud, honradez e integridad. Tenía a su favor que entonces no había redes sociales ni canales de televisión. Vayan tomando nota de cómo nos gobiernan, instalados en una delirante obsesión por la imagen. Una de las lecciones que imparten los años es que solo vale la autenticidad.