PENSAMIENTO ÚNICO

A la extrema izquierda española no le gusta la libertad. En realidad, nunca le gustó la libertad. Solo quiere mandar ella e imponer su paradigma. Por eso se irrita cuando alguien demuestra que existe biodiversidad ideológica, que no cabe unanimidad sobre ninguna materia y que la sociedad, afortunadamente, es plural. El pensamiento único, tan rentable para una parte de la izquierda española, ya no es posible. Las democracias se cimentan sobre principios que garantizan ese arcoíris de puntos de vista. Entre ellos sobresale el respeto a la opinión del otro, del diferente. De ahí que llamen la atención los ataques a la libertad de expresión de esos que se exculpan en nombre de lo políticamente correcto. La derecha en España arrastra un problema serio al no atreverse a reivindicar sus valores, mientras la izquierda anda en un permanente ajuste de cuentas desde una superioridad moral que no se sostiene sobre nada, y menos sobre los hechos objetivos de los últimos tiempos. Las relecturas de los clásicos siguen siendo buenas para recordar con Plutarco que, si no tienes enemigos, es que no has dicho la verdad. Pues eso.