RESPETO

Emmanuel Macron acaba de dar una lección a un joven compatriota que osó tutearlo en la distancia, en el curso de un acto oficial. Le explicó que debe tratarlo de usted, que él es el presidente de la República Francesa, que hay que cantar el himno del país y que, si quiere hacer la revolución, trabaje para merecer el respeto de los demás. Parece increíble que algo tan obvio se haya convertido en la noticia más comentada en Francia el día de ayer. La dictadura de lo políticamente correcto nos está haciendo menos cultos y, sobre todo, más maleducados. Recordemos a ese otro muchacho que golpeó a Mariano Rajoy de manera inopinada en la misma ciudad de Pontevedra. Desconocemos aún el trauma que desencadenó en el chaval semejante violencia. Macron tiene toda la razón: si educas a tu hijo en el rigor, el respeto, la disciplina y en los buenos modales, estás creando un demócrata; si le permites chillar en los actos públicos, insultar o agredir, estás modelando un dictador. La pedagogía que ayer ejerció el mandatario galo es una buena vacuna contra las dictaduras.