ESPECTÁCULO

Cuando solo tienes 84 escaños y llegas a la Presidencia por una rocambolesca moción de censura, sin que el pueblo soberano te haya dado su apoyo, sino al contrario, toca hacer malabarismos para justificarte. Poco más está en tu mano. Por eso andamos en la política espectáculo. Nada que le vaya a mejorar la vida a usted ni al vecino. Lo de menos es el fondo; solo importa lo superficial. Apenas lleva unos días Pedro Sánchez en La Moncloa, y ya hay reportaje gráfico de sus carreras, reuniones, hábitos… sin olvidar, por supuesto, a su querida perrita. Una mala copia de un presidente acomodado, centrado y de dilatada trayectoria. Si algo caracteriza a Sánchez es la prisa. Hasta para vender su mudanza a la residencia oficial. Todo es pura propaganda. En realidad, en lo sustancial, el actual Ejecutivo mantiene los fundamentos del anterior. El inconveniente de la simulación es que no resiste al largo plazo. Ya veremos cuánto tiempo dura este Gobierno y cuánto daño hace a la economía. Porque cuando las cuentas van bien, no nos acordamos del buen administrador, pero cuando van mal…