EL EFECTO BORRELL

Acertó Pedro Sánchez cuando comunicó su primer nombramiento: Josep Borrell como ministro de Asuntos Exteriores. Un hombre sobradamente formado, con experiencia en muchos y distintos ámbitos y que se ganó la simpatía de casi toda España por su posición ante los independentistas. A partir de ahí, se sucedieron designaciones sensatas. Tampoco nada del otro mundo. La sorpresa en realidad radicaba en que se esperaban personajes de bajo perfil, cercanos al podemismo, trufado todo ello con alguna ocurrencia tipo Zapatero, que, efectivamente, llegó al final. Es un Gabinete que representa el fin de la austeridad del dinero público. Se crea más estructura de gasto. Los ciudadanos lo que pedimos y deseamos es que acierten. Lo mejor para un país es que los que te gobiernan no cometan errores. Heredan una España más rica, más serena y con mejor porvenir que la de 2012. Por tener, tienen hasta los pantanos llenos de agua y harina en la despensa. Ahora solo falta que estuviesen respaldados por el voto de la ciudadanía. Que no lo están, por primera vez en la democracia.