VOCABULARIO

Las palabras no son inocentes. De hecho, son el mismo material con el que se puede hablar de amor o de odio. Con las mismas palabras se puede escribir una comedia o una tragedia. Ahora que estamos a caballo de ambas, verán cómo vuelven a aflorar algunos vocablos aplicados a la política, que solo cobran sentido cuando la derecha le hace oposición a la izquierda. Escucharán pronto hablar desde el PSOE de que el PP regresa a la crispación. En el PNV hablan de venganza. Están los nacionalistas vascos para dar lecciones morales. El vocabulario escogido por Podemos es «revanchista y hostil». ¡Quién fue a hablar de revanchismo y hostilidad!. Ahora bien, nada de esto es neutral. El lenguaje no lo es. Al contrario, es la envoltura del ánimo moral y del pensamiento de cada uno, antesala de la acción. Que no vuelva a caer la derecha española en la trampa del reproche de la crispación. Cuando eso ocurra, visionen unos cuantos vídeos de Irene Montero para entender bien lo que es una cosa o la otra. Orwell, que ya nos advirtió de muchas amenazas, nos recuerda que «el lenguaje también puede corromper el pensamiento». Y ahí está ya instalada la izquierda.