LA SINGULARIDAD ITALIANA

La nueva situación italiana viene a demostrar que el proyecto de Europa -en el que tan bien hemos vivido y convivido hasta ahora- está en riesgo. Atravesamos un tiempo de enorme dificultad en la construcción de la UE. Si ya fue mala noticia el Brexit, solo nos faltaban ahora los populistas transalpinos. De nuevo afloran los fantasmas que asolaron al viejo continente en el siglo pasado: totalitarismos, xenofobia, nacionalismo y fragmentación. Nuestra alegre y confiada sociedad sigue jugando con fuego y experimenta cierta fascinación por el populismo, lo que le lleva a bordear el abismo. Fue en ese marco europeo que ahora denuestan los nuevos gobernantes del Movimiento 5 Estrellas y la Liga, donde España cedió al capital italiano algunas de sus mejores joyas, como por ejemplo Endesa o Abertis. El caso de Endesa es flagrante. Una compañía estratégica para nuestro país en manos de un Estado dirigido por partidos antieuropeos. Tal vez la UE ha de repensarse para lograr una Europa más unida e integrada pero, aunque suene a contradicción, España debería revisar el statu quo de algunas de sus empresas en manos italianas.