AGITACIÓN

La situación catalana no es hoy peor que en septiembre. Entiendo que es difícil ver la luz al final del túnel, toda vez que los independentistas siguen instalados en la agitación. Es lo único que les interesa. Saben, sin embargo, que la supuesta revolución de la sonrisa, donde los ricos y privilegiados se alzaban contra los pobres y discriminados, ha perdido la batalla en casa. Más de la mitad de los catalanes ahora se atreven a decir lo que piensan y han superado el miedo a la presión social. Dos cosas han quedado claras y demuestran que estamos mejor que en 2017: el Estado existe y es más fuerte que el independentismo, y ya no se imaginan tanquetas por la Diagonal. Es la empresa la que ha hecho el mayor trabajo de argumentación contra la independencia. Recuerde el lector: el éxodo del capital y sus consecuencias no han hecho más que empezar. Después de cuarenta años de ingeniería social, no se derrota una sinrazón de la noche a la mañana. Sobre todo, en una sociedad débil que no quiere enfrentarse a sus problemas. No obstante, tengan la seguridad de que ellos son conscientes de que han perdido.