ASIMETRÍA

Estamos instalados en un aquelarre mediático que tiene poco que ver con la realidad. Pero es lo que hay. Por eso los padres que votan al PP cuentan a los amigos que sus hijos se han pasado a Ciudadanos. ¿Por qué?, solemos preguntar. «Dice mi hijo que la corrupción es insoportable». ¿Cuál? ¿La del 3 por ciento o la del clan Pujol? ¿Tal vez la de los ERE del PSOE andaluz, donde se registra el mayor paro de Europa? ¿O la nueva trama socialista de Valencia? Por supuesto, solo se habla y se escribe de la del PP. La luz cegadora y amplificada de su corrupción tapa cualquier otra mancha. Está claro que una injusticia no perdona otra, ni un delito permite cometer otro, pero reconozcamos que les salen más baratos a unos que a otros. La asimetría está instalada en la hoguera de los medios: no damos abasto calcinando cadáveres, que gozan después de buena salud. Alguien se explica mal, o muchos entienden peor. En todo caso, la náusea de la corrupción va por barrios, y los más jóvenes solo la ven instalada a un lado de la calle. Al fin y al cabo, funcionan mejor los juicios paralelos.