LA NEGRA HISTORIA ETARRA

ETA, la banda de facinerosos que aterró al País Vasco durante sesenta años, va a escenificar un nuevo adiós a las armas. Es un relato bien conocido, que el pueblo español debe cuidarse bien de no distorsionar, como sí ha ocurrido con tantos hechos en los últimos tiempos. Los etarras mataron, secuestraron, extorsionaron y, Balcanes aparte, provocaron el mayor movimiento migratorio de la Europa civilizada tras la Segunda Guerra Mundial: nada menos que un cuarto de millón de personas se vieron obligadas a abandonar su tierra. Entre las preguntas que el futuro formulará, estarán las que hagan los nietos de tantos peneuvistas que miraron hacia otro lado, mientras consentían semejante ignominia. No es para estar orgullosos. Empaquetemos toda esa miseria moral en el territorio del olvido y tengamos siempre presente que a ETA la derrotó el Estado de Derecho de la democracia española, con policías y jueces al frente. No fue una guerra. Fue la vileza de un sector de la sociedad vasca, que algún día deberá asumir esa parte negra de su Historia. Espero que, esta vez, los medios no caigamos en hipérbole alguna.