PARA ENTENDER LA VIDA

Los libros no garantizan ni la sabiduría ni la felicidad, pero ayudan a ese objetivo, sobre todo si se leen. Hay serias dudas estadísticas acerca de si leemos más que hace veinte o treinta años atrás. Desde luego lo que es seguro es que se edita mucho más que hace dos décadas, y seguro que se compran más ejemplares que nunca, otra cosa es que se lean. Claro que no todos los libros son buenos por el mero hecho de serlo. En estos tiempos de furia nacionalista y confusión democrática, podemos encontrar todo tipo de textos, algunos de ellos ciertamente cercanos a la náusea. No es la lectura inmediata la que esculpe la sabiduría de los seres humanos. Es ese largo y viejo camino de la vida que transcurre entre escritos ajenos, merecedores todos ellos de nuestro interés, el que termina acercando al lector a ese objetivo nunca alcanzado de entender la propia existencia. Por eso los libros buenos acompañan y hasta pueden llegar a cambiar el lamentable estado de las cosas.