VOTO RESPONSABLE

Los votantes, es decir usted y yo, tenemos una cuota relevante de responsabilidad en que España sufra un Parlamento ingobernable. El fraccionamiento no es un rasgo exclusivo de España. En elecciones recientes en países de nuestro entorno, hemos vuelto a comprobar cómo el exceso de segmentación de la voluntad popular paraliza a los Estados y nos aboca a un rosario de crisis. Algo pasa en Occidente para que las ideas clásicas de la democracia y sus expresiones políticas no logren las mayorías de antaño, mientras afloran los extremos a ambos lados del espectro ideológico, con las más trasnochadas teorías: nacionalismo, comunismo… Así es complicado progresar. También a los electores nos corresponde un papel. Creo que nos equivocamos cuando votamos para castigar en vez de para dar estabilidad. La democracia es un juego de alternativas. Si no quieres que te gobierne A, aunque sea el más cercano a ti, lo acabará haciendo B, que es lo que tú no deseas y todo termina en un circo. Así de imperfecta es la democracia, aunque en varios milenios no hemos encontrado nada mejor.