MUJERES

Puedo entender, y de hecho los comprendo, algunos de los problemas que afronta la mujer en la sociedad actual. No tengo nada contra ellas; todo lo contrario. Mi ser más querido es una mujer. Mis mejores profesoras fueron mujeres. Mi educación emocional se la debo a la inteligencia de mi madre. La única abuela que conocí me situó en el camino adecuado. No concibo la vida sin las mujeres. Mi secretaria es un ser excepcional, además de gran amiga. Los problemas de ellas son mis problemas. Mi hermana más querida reza por mí hace cuarenta años desde la Selva amazónica de Perú. La alegría de estos días son mis nietas. Su futuro es una de mis motivaciones. Mis compañeras de redacción son de lo más inteligente y trabajador que he encontrado. Sus inquietudes son las mías. Sus éxitos, también los míos. Me han ayudado a ser mejor persona y profesional; incluso parte de mis pequeños triunfos les pertenecen. Por tanto, no quiero un día de la mujer: quiero una vida entera… a mi lado. Como todos los hombres que queremos a las mujeres.