DAVOS

Davos es ese lugar donde los ricos van a decir que se preocupan por los pobres. No es por barrer para casa, pero una de las mejores intervenciones de este año en la helada cita suiza, fue la de Felipe VI. Al menos reivindicó el justo lugar que la España moderna debe ocupar en el concierto internacional sin necesidad de dar lección alguna a nadie, más allá de su serenidad y saber estar. Donald Trump dijo todo lo contrario a lo que suele predicar en su país. Es curioso que los chinos defiendan el libre comercio desde un régimen comunista y que el presidente norteamericano aconseje lo contrario desde un sistema capitalista. Todos solemos protestar contra el monopolio de los otros. La terquedad de los datos, sin embargo, nos dice que entre Apple, Google, Microsoft, Alibaba, Amazon, Facebook y Exxon reúnen casi el doble del PIB de la primera potencia europea, Alemania. Apenas pagan impuestos y su economía, supuestamente colaborativa, destruye empleo. En Davos, paraíso de la reflexión capitalista, este año no se ocuparon de ello. Tal vez, algunas miradas al mundo quedaron congeladas por el frío.