LA LENGUA ESPAÑOLA

A España le faltaba una estrategia cultural. Alguien podría creer que la mejor estrategia es ninguna. Durante muchos años, se defendió que los Gobiernos, sobre todo si son liberales, no deberían interactuar en el campo de la cultura. A día de hoy y con la experiencia que ya tenemos, desde Malraux hasta aquí, pasando por Semprún, sabemos que es una de las claves de bóveda de cualquier país moderno. Allí donde no alcance la economía o las obras públicas, puede actuar todo ese compendio de acciones y reacciones que representa una buena sutileza cultural. En ese contexto, la mejor expresión y herramienta es el idioma; un tesoro sobre el que pisamos como si fuésemos ciegos, sin percatarnos de la obviedad de que nos comunicamos y entendemos gracias a él. Acaso el verdadero valor se empieza a descubrir cuando uno cambia de hemisferio, cruza un océano, se encuentra con otra estación del año, se distancia miles de kilómetros de su tierra y llega a la otra orilla atlántica y puede hablar el mismo idioma que 500 millones de personas. Bendito milagro el de la lengua española.