CAMBIAR LA HISTORIA

La tendencia es a repetir la Historia, y así caemos en comedias y óperas bufas como la de ese político que huye a Bélgica y desde allí pretende gobernar Cataluña. Lo bueno, sin embargo, es aprender de la Historia, evitar reincidir en los errores y, a poder ser, cambiarla para bien. En estos días en que celebramos el aroma de acuerdo que impregna la vida pública española, sería bueno reflexionar acerca de cómo podría afectar a nuestro acontecer que PP y PSOE admitieran pactar asuntos de alto nivel e incluso probar un gobierno de gran coalición, tal y como ocurre en otros muchos países europeos, y de manera especial, en Alemania. Cuando eso suceda, habremos vencido décadas y décadas de negra tradición de frentismo y enfrentamientos, y España será mejor. De momento, Rajoy y Rivera ensayan, al menos formalmente, un estilo que augura tiempos de avance y de estabilidad política, además de cierta unión ante lo esencial. El grito de la Historia en España ha sido siempre cainita; va siendo hora de que no tropecemos por enésima vez en la misma piedra.