SENSATEZ Y TRABAJO

Pretender que se puede arreglar en apenas cuarenta días lo que se pudrió a lo largo de más de treinta años es un error que solo demuestra que el deseo podía sobre la realidad. Nos encontramos ante el mismo problema que teníamos en octubre. No estamos peor, pero hay que reconocer que la situación es complicada y que todavía puede enredarse más con toda la responsabilidad jurídica y procesal a la que habrá de enfrentarse Puigdemont, probable candidato a volver a presidir la Generalitat. Una cosa queda clara: el gran triunfador de ayer, casi el único que ganó, es el partido de Ciudadanos. Sobre su ascenso, aceptación popular y discurso deberán reflexionar PP y PSOE. En el otro lado de la balanza se hunde una gran perdedora: la sociedad catalana, que seguirá, si un imprevisto no lo remedia, enquistada en una ensoñación que solo la lleva al empobrecimiento económico. Esto no se resuelve de la noche a la mañana. Tal vez se debió haber esperado más tiempo para convocar elecciones. Ahora toca sensatez y trabajo, orden e inteligencia para que la ensoñación se vaya desinflando. Pero atentos: mucha labor, sobre todo desde el Estado. Si encima le sumamos talento…