CONDONAR LA DEUDA

Las deudas siempre fueron una amarga esclavitud, incluso en ocasiones un pecado. Cuanto más honrado eres más te cuesta sobrellevar ese dinero pendiente de pago, que no es tuyo. Los países en general están en una alocada carrera hacia el endeudamiento, ya que muchos no pueden mantener sus estructuras y sus ofertas al ciudadano de otra manera que no sea recurriendo al dinero de los demás, lo que lastrará perversamente el futuro de las próximas generaciones. No deja de ser una manera turbia de administrar. El candidato socialista a la presidencia de la Generalitat propone que condonen unos 50.000 millones de euros que la autonomía catalana adeuda al Estado, toda vez que este territorio no puede financiarse en los mercados internacionales, ya que su bono está calificado como «basura». En la mejor tradición de Carmen Calvo, Iceta considera que el dinero público no es de nadie y quiere endosarnos al conjunto de los contribuyentes todos los errores de gestión de Pujol, Maragall, Montilla, Mas y Puigdemont. ¿No sería más conveniente un poco de autocrítica y una mejor relación con la realidad?